17th Sunday of the Church Time A Los Angeles, July 26th, 2020

posted Jul 25, 2020, 5:49 PM by German Sanchez

17th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, July 26th, 2020

1st Reading: from the 1st Book of Kings 3:5, 7-12

Psalm :118 (119)57,72,76-77,127-128,129-130

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 8:28-30

Gospel: Saint Matthew 13:44-52 or 13:44-46

I am sure that all of you have heard at some time about Solomon's wisdom.

Solomon's story and the Gospel invite us to be attentive to the voice of the Lord and to discover the value of faith.

The voice of the Lord.

The Book of Kings says that one night the Lord spoke to Solomon in a dream. The Lord said to him, "Tell me what I must do for you."

This text reminds us that the Lord speaks to us frequently and is always attentive to our needs. If we do not listen to the voice of the Lord, it is because there is too much noise in our life, or because our ears are closed to the voice of the Lord.

God has always spoken to his people, and he still speaks to us today.

Throughout the history of humanity, we have learned of men and women who have listened to God’s voice, while others chose not to enter into communication with Him.

Today, it is important that all men and women of good will hear the voice of the Lord. He will tell us what we need to do to overcome this crisis that believers and unbelievers all share.

Let us try this week to take time during the day to allow God to convey the message He has for us. Let us pray to God with the words that many of our ancestors used before: "Speak Lord, your servant listens."

Let us repeat that prayer, as if we were reciting a rosary, and I am sure that we will hear the voice of the Lord saying to us, as he said to Solomon, "tell me what I must do for you. "

If we enter in dialogue with God, then we will discover the value of faith.

The Gospel says that the Kingdom of God or faith can be compared to a treasure that someone discovers, or to a rare pearl that one finds.

It is a very serious mistake to consider faith as an obligation, or a burden to bear, or a sacrifice to make, or a list of rules to respect.

There are still people who have not discovered the beauty and wealth that faith brings to the person who opens his/her heart to the presence of God in his/her life.

At this time when humanity is fighting a battle against the virus that threatens our existence and has forced us to change many of our habits, it is important that Christians demonstrate the joy and beauty of faith.

Thanks to faith we believe in the future, and we live in hope that better days will come. The Lord is with us, and with Him we are going to defeat the enemy that has paralyzed our society and destabilized our leaders.

Thanks to faith, we are going to tell all our brothers and sisters that creation is in our hands and that we are all responsible for the future.

Thanks to the power and beauty of faith, we must commit ourselves to a Solidarity that forces us to think first of all about our suffering brothers and sisters, and directs us to commit ourselves to the protection of the most vulnerable in society.

Faith is a treasure of unimaginable value because it is the engine that offers light and strength to lead us out of the darkness and confusion spread by the virus. In this week, let us listen to the voice of the Lord and discover the richness of faith.

Amen.  Fr. Germán

7º Domingo del Tiempo de la Iglesia A

Los Ángeles 26 de julio del 2020

1ª lectura : del 1er libro de los Reyes 3,5.7-12

 Salmo : 118 (119)57.72.76-77.127-128.129-130

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Romanos 8,28-30

Evangelio: San Mateo 13,44-52 o 13,44-46

Seguramente, algún día oímos hablar de la sabiduría de Salomón. La historia de Salomón y el Evangelio nos invitan a estar atentos a la voz del Señor y descubrir el valor de la fe.

La voz del Señor.

El libro de los Reyes dice que el Señor habla a Salomón durante la noche en un sueño. El Señor le dice: “Dime lo que debo hacer por ti”.

Ese texto nos recuerda que el Señor nos habla frecuentemente, que siempre está atento a nuestras necesidades. Si no escuchamos la voz del Señor, es porque hay demasiado ruido en nuestra vida o porque nuestros oídos no están atentos a la voz del Señor. Dios siempre le ha hablado a su pueblo y hoy todavía nos habla.

En la historia de la humanidad, tenemos hombres y mujeres que han escuchado su voz y otros, que no han querido entrar en comunicación con Dios.

Hoy es importante que todos los hombres y mujeres de buena voluntad, escuchen la voz del Señor. Él tiene algo que decirnos para salir de esta crisis que atravesamos todos juntos, creyentes e incrédulos.

Tratemos en esta semana de darnos un tiempo durante el día, para permitir que Dios nos transmita el mensaje que tiene para nosotros. Oremos con las palabras que muchos de nuestros antepasados utilizaron frente a Dios: “Habla Señor, tu servidor escucha”.

Repitamos esa oración, como si estuviéramos recitando un Rosario, estoy seguro de que vamos a escuchar la voz del Señor que nos dirá, como le dijo a Salomón: “Dime lo que debo hacer por ti”.

Si entablamos un dialogo con Dios, entonces vamos a descubrir el valor de la fe.

El Evangelio dice que el Reino de Dios o la fe pueden compararse a un tesoro que alguien descubre o a una perla rara que alguien encuentra.

Es un error muy grave considerar la fe como una obligación, un peso a cargar, un sacrificio a realizar o una lista de reglas a respetar.

Todavía hay gente que no ha descubierto la belleza y la riqueza, que la fe aporta a la persona que abre su corazón, a la presencia de Dios en su vida.

En estos momentos en los cuales la humanidad esta luchando en una batalla contra un virus que amenaza nuestra existencia y nos ha obligado a cambiar muchas de nuestras costumbres, es importante que los cristianos resplandezcan a su alrededor la alegría y la belleza de la fe.

Gracias a la fe, creemos en el futuro y esperamos que días mejores vendrán. El Señor está con nosotros y con Él vamos a vencer al enemigo que ha paralizado nuestra sociedad y desestabilizado a nuestros gobernantes.

Gracias a la fe, vamos a decir a todos nuestros hermanos y hermanas que la creación está en nuestras manos, que todos somos responsables del futuro.

Gracias al poder y a la belleza de la fe, vamos a comprometernos en la Solidaridad que nos obliga a pensar antes de todo, en nuestros hermanos y hermanas que sufren y que nos obliga a comprometernos en la protección de los más vulnerables de la sociedad.

La fe es un tesoro y tiene un valor inimaginable, porque es el motor que ofrece luz y fuerza para salir de las tinieblas, de la confusión que el virus está instalando alrededor de nosotros.

En esta semana, escuchemos la voz del Señor y descubramos la riqueza de la fe. Amen. P. Germán
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