18th Sunday in Ordinary time B LA, August 4th – 5th, 2012

posted Aug 2, 2012, 9:44 AM by German Sanchez   [ updated Aug 2, 2012, 4:29 PM ]

18th Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, August 4th – 5th, 2012

1st Reading: from the Book of Exodus 16:2-4,12-15

Psalm : 78:3-4,23-24,25,54

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 4:17,20-24

Gospel: Saint John 6,24-35

Starting last Sunday and during every Sunday in August, we will explore the sixth Chapter of Saint John’s Gospel.

This month the Church reminds us about the speech Jesus gave on the Bread of Life.

As I wont be in St. Sebastian the next three Sundays to review with you the speech on the Bread of Life, I invite you today to try to discover the essence of this teaching of Jesus.

Saint John narrates that many people stopped following Jesus because they were shocked about this teaching.

People’s reaction to the words of Jesus is understandable as this is neither easy to comprehend nor easy to accept, and yet it is the foundation of our faith.

We must feed ourselves with the Body and Blood of Christ to be able to love as He loved us.

Today we can hear what Jesus told the crowd that followed him: “… you are looking for me not because you saw signs but because you ate the loaves and were filled”.

Why do we follow Jesus? What are the underlying reasons that make us stick to the Lord?

Do we see the signs of His presence in our lives? Or do we follow Him simply because we are looking for safety or for someone who can give us health, wealth, or benefits?

Jesus taught us to love and gave us everything, even his own Body, so we could follow his example. We are in this world to love and faith is the school where we try to learn how to love.

The Body and Blood of Christ that we eat and drink in the Eucharist is the essential food that motivates us to love as Jesus loves us.

We are disciples of Jesus because we want to love as He loves us.

Faith is a commitment and when we agree to receive the Body and Blood of Christ we are pledging to live like Jesus: loving and giving everything for love.

In his teaching about the Bread of Life Jesus defines his mission and announces ours -that there is no greater love than to give one’s life for a friend. The Bread of Life, the Eucharist we share, reminds us that God gave himself for love to show us the path if we decide to live our vocation.

We all have been created out of love and to love others. Those who can’t understand this will struggle to find meaning in their lives and will get lost in their search for money, power, or domination, and on the paths of violence and destruction.

 Lord, give us the Bread of Life so we may be fed with the strength that allows us to love as you have loved us.

Amen.

Fr. Germán

18º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 5 de agosto del 2012

1ª lectura: del libro del Éxodo 16,2-4.12-15

Salmo: 77(78)3-4.23-24.25.54

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 4,17.20-24

Evangelio: de San Juan 6, 24-35

Desde el domingo pasado y durante todos los domingos de agosto, vamos a recorrer el capítulo sexto del Evangelio de San Juan.

La Iglesia nos propone en este mes de agosto, el discurso de Jesús sobre el pan de vida.

Como no voy a estar en San Sebastián los próximos tres domingos para mirar punto por punto el discurso sobre el pan de vida, los invito hoy a tratar de descubrir lo esencial de la enseñanza  de Jesús en estas palabras.

San Juan nos dice que muchas personas dejaron de seguir a Jesús ya que se escandalizaron con ese discurso.

Nosotros podemos comprender la reacción de esas personas, frente a las palabras de Jesús, ya que no son fáciles de comprender, ni de  aceptar,  a pesar de eso ellas son el fundamento de nuestra fe.

Nosotros debemos alimentarnos del Cuerpo y de la Sangre de Cristo para poder amar como Él nos amó.

Hoy debemos escuchar lo que Jesús le dice a la multitud que lo seguía:  “…ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse”.

¿Por qué seguimos a Jesús? ¿Cuáles son las razones profundas por las cuales adherimos al Señor?

¿Vemos los signos de su presencia en nuestra vida? o ¿Lo seguimos simplemente porque buscamos alguien que nos asegure o nos de  salud, dinero o un bienestar? 

Jesús vino para enseñarnos a amar y nos dio todo, incluso su Cuerpo, para que pudiéramos seguir su ejemplo.

Estamos en la tierra para amar y la fe es la escuela en la cual tratamos de aprender a amar.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo que comemos y bebemos en cada Eucaristía, son el alimento indispensable para amar como Jesús nos ama. 

Nosotros somos discípulos de Jesús porque queremos amar como Él nos ama.

La fe es un compromiso y cuando aceptamos comulgar el  Cuerpo y  la Sangre de Cristo, nos comprometemos a vivir como Jesús: Amar y darlo todo por amor.

En el discurso sobre el pan de vida,  Jesús define su misión y anuncia la nuestra. No hay amor más grande que el de dar su vida por la persona amada. El pan de vida, la Eucaristía que compartimos nos recuerda que Dios se entregó por amor,  por nosotros, para mostrarnos el camino que debemos seguir si queremos vivir nuestra vocación.

Todos hemos sido creados por amor y para amar. Aquellos que no han comprendido esto, tienen dificultad para dar   un sentido a su vida y se pierden en el dinero, en el poder, en la violencia, en la dominación y en caminos que destruyen a las personas y a los pueblos.

Danos Señor el pan de vida para que podamos ser alimentados con la fuerza que nos permita amar como tú nos has amado.

Amén  

P. Germán
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