18th Sunday in Ordinary time B Los Angeles, August 4th–5th, 2018

posted Aug 1, 2018, 6:20 PM by German Sanchez

18th Sunday in Ordinary time B

Los Angeles, August 4th–5th, 2018

                                                                1st Reading: from the Book of Exodus 16:2-4,12-15

Psalm : 78:3-4,23-24,25,54

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 4:17,20-24

Gospel: Saint John 6,24-35

In the first reading the people grumbled against Aaron and Moses because they were afraid of starving in the desert. In the acclamation of the gospel we hear: “one does not live on bread alone, but by every word that comes forth from the mouth of God”. And in the Gospel Jesus says: "I am the bread of life." The liturgy invites us today to talk about food.

There are material, intellectual and spiritual foods. All three are indispensable and we need good quality food to live in good health.

The material foods are part of our lives and society invites us more and more to be careful of what we consume. We know that poor quality foods are often the source of many diseases. We have to worry about the quantity and quality that we consume so as not to suffer from malnutrition or obesity.

We have a moral obligation to help children and young people to choose what they eat to avoid being harmed by all the chemical and artificial products that delight their taste buds but destroy their bodies. Every time we share a dish with family or friends, we should thank the Lord for the bread of that day, we should think of all those who can’t satisfy their hunger and we should fight against the waste of material food. It is scandalous and it is immoral to throw away tons and tons of food when there are thousands of people dying of hunger in the world.

The intellectual foods are what we receive in school, in the university and in reading books that help us increase our knowledge. We need these foods to develop the intelligence that the Lord has entrusted to us. There are countries in which education is mandatory until a certain age. We adults are responsible for the education of our children and youth.

We can’t let children and young people waste their time all day in front of TV and cellphones. They can use their time to learn an art, sport or other activity that helps them develop their talents. A good intellectual food is important if we want to have a better world with men and women capable of managing society. Let us thank the Lord for the good education we have received or are receiving and pray for all countries where education is a privilege of some and not a fundamental right of all.

In the end, we also have spiritual foods. It is also very important in our lives. Often we do not give it the importance it deserves because we have forgotten that our spiritual life is what controls all our activities.

The spiritual foods offer us the principles of always acting as the children of God that we are. The spiritual foods help our hearts to receive the love of God and of others. The spiritual foods illuminate our existence before all the decisions we must make and strengthen us to fight against all adversity.

When we pray the Lord's Prayer, we ask the Lord for daily bread. Let's not forget that this bread is material, intellectual and spiritual. Let's try to have good material, intellectual and spiritual food in order to live a healthy, happy and open life for God and for others. Amen.  
Fr. Germán

18º Domingo del Tiempo de la Iglesia  B

Los Ángeles, el 5 de agosto del 2018

1ª lectura: del libro del Éxodo 16,2-4.12-15

Salmo: 77(78)3-4.23-24.25.54

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 4,17.20-24

Evangelio: de San Juan 6, 24-35

En la primera lectura el pueblo recrimina en contra de Aron y Moisés porque tiene miedo de morir de hambre en el desierto. En la aclamación del evangelio escuchamos: “El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Y en el Evangelio, Jesús dice: “Yo soy el pan de vida”. La liturgia nos invita hoy, hablar de los alimentos.

Existen los alimentos materiales, intelectuales y espirituales. Los tres son indispensables y n necesitamos alimentos de calidad para vivir con buena salud.

Los alimentos materiales forman parte de nuestra vida. La sociedad nos invita cada vez más, a cuidar lo que consumimos. Sabemos que los alimentos de mala calidad son frecuentemente el origen de muchas enfermedades. Tenemos que preocuparnos por la cantidad y la calidad de lo que consumimos, para no sufrir de mal nutrición o de obesidad.

Tenemos la obligación moral, de ayudar a niños y jóvenes a escoger lo que comen, evitando que se dejen seducir por productos químicos y artificiales que deleitan, pero destruyen nuestro cuerpo. Cada vez que compartimos un plato en familia, o con amigos, debemos agradecer al Señor por el pan de ese día, debemos pensar en todos aquellos que no pueden saciar su hambre y debemos luchar, contra el desperdicio de los alimentos materiales.

Es escandaloso y es pecado mortal, arrojar a la basura, toneladas y toneladas de alimentos, cuando hay miles de gente que mueren de hambre en el mundo.

El alimento intelectual es el que recibimos en la escuela, la universidad, en la lectura de libros que nos ayudan a aumentar nuestro conocimiento. Necesitamos estos alimentos para desarrollar la inteligencia que el Señor nos ha confiado.  Existen países en los cuales, la educación es obligatoria hasta una cierta edad. Nosotros los adultos, somos responsables de la educación de nuestros hijos y jóvenes.

No podemos dejar los niños y jóvenes perder su tiempo todo el día frente a la televisión o al celular. Pueden utilizar su tiempo para aprender un arte, un deporte u otra actividad, que les ayude a desarrollar sus talentos. Una buena alimentación intelectual es importante si queremos tener un mundo mejor con hombres y  mujeres, capaces de administrar la sociedad. Demos gracias al Señor por la buena educación que hemos recibido, o estamos recibiendo. Oremos por todos los países en donde la educación es un privilegio de algunos y no un derecho fundamental de todos.

Al final, tenemos la alimentación espiritual. También es muy importante en nuestra vida. Frecuentemente, no le damos la importancia que merece, porque hemos olvidado que nuestra vida interior es la que controla todas nuestras actividades.

La alimentación espiritual nos ofrece los principios para actuar siempre como hijos de Dios que somos. La alimentación espiritual ayuda a nuestro corazón, a recibir el amor de Dios y de los demás. La alimentación espiritual ilumina nuestra existencia, ante todas las decisiones que debemos tomar y nos fortalece para luchar contra toda adversidad.

Cuando oramos con el Padre Nuestro, le pedimos al Señor el pan de cada día. No olvidemos que ese pan es material, intelectual y espiritual. Tratemos de tener una buena alimentación material, intelectual y espiritual para vivir una vida sana, alegre y abierta a Dios y a los demás. Amén

Amén    P. Germán
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