18th Sunday in Ordinary time B Los Angeles, July 31st, 1 de agosto 2021

posted Jul 30, 2021, 3:21 PM by German Sanchez   [ updated Aug 1, 2021, 9:44 AM ]

18th Sunday in Ordinary time B

Los Angeles, July 31st, 2021

1st Reading: from the Book of Exodus 16:2-4,12-15

Psalm : 78:3-4,23-24,25,54

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 4:17,20-24

Gospel: Saint John 6:24-35

In this world that consumes more every day, let us take time to listen and understand what the Bible says about food.

"Man does not live on bread alone, but on every word that comes out of the mouth of God." Jesus says: “I am the bread of life. Whoever comes to me will never hunger. Whoever believes in me will never be thirsty”. This Sunday's liturgy talks about food. The Hebrews recriminate Moses and Aaron because they brought them out of slavery in Egypt, to lead them to a land of freedom where honey and milk will flow in abundance (Ex: 3:8). But, when crossing the desert they feel hunger and thirst. God comes to feed them with Mana, and they have trouble understanding that this food is not only to satisfy their hunger but to help them grow in trust and love for God. The crowds seek Jesus because he fed them by multiplying the loaves, and they have difficulty understanding what Jesus offers them is not only bread to quench their hunger but the bread that came from heaven to help them live with confidence filled with the Holy Spirit who gives the true life.

The Bible wants to help us understand that beyond the bread we eat, the books we read, and the prayer we do, there is a good material, intellectual and spiritual nourishment that we must seek to live with dignity and to be in the world what we are: the children of God.

We need a good material nourishment. The table that allows us to feed our body and share with family and friends is frequently present in the Bible. We must promote meals around a table in which we share with family, friends, and our work or study colleagues, our joys and sufferings, our life. Let's take advantage of the moments at the table to grow our relationships. The table is the best place to look at ourselves face to face and feed our body with what nature offers us to live. Let's try to consume what nature provides us and avoid artificial bad nutrition made with chemical products. Let us feed our body with what God offers us and avoid consuming what the industrialists produce to enrich themselves and not to feed ourselves. We also need a good intellectual nourishment. Our intelligence must be fed with good quality products. Science progresses and the world is better every time men and women accept to learn the truth. Schools, universities, and books by authors renowned for their love of science should be our daily advisers. Let's not be fooled and let's not listen to the false theories spread by charlatans who manipulate the truth and post all kinds of lies on social media to feed the fear and mistrust of people unable to know the difference between the truth and false theories. We need a good spiritual nourishment. It is found in the Bible and in the Church that offer us the bread that came down from heaven, the food that offers true life. Let us not look elsewhere. The Church offers us freely the bread of life. God feeds our body with the fruits of creation, our intelligence with the fruits of the Holy Spirit, and our life with the fruits of the Eucharist. Creation, the Holy Spirit, and the Eucharist offer us good nutrition so that our body, our intelligence, and our spirit have a good health.

18º Domingo del Tiempo de la Iglesia  B

Los Ángeles, 1 de agosto del 2021

1ª lectura: del libro del Éxodo 16,2-4.12-15

Salmo: 77(78)3-4.23-24.25.54

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 4,17.20-24

Evangelio: de San Juan 6, 24-35

En este mundo que consume cada día más, dediquemos tiempo, para escuchar y comprender lo que dice la Biblia sobre los alimentos.

“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Jesús dice: “Yo soy el pan de vida, quien viene a mí no tendrá jamás hambre. Quien cree en mí, no tendrá jamás sed”. La Liturgia de este domingo habla de alimentos. Los hebreos recriminan a Moisés y Aaron porque los sacaron de la esclavitud en Egipto, para conducirlos a una Tierra de libertad en donde miel y leche se derramarán en abundancia (Ex 3,8). Pero, al atravesar el desierto sienten hambre y sed. Dios viene a alimentarlos con Maná y ellos tienen problemas para comprender que ese alimento, no es solamente para saciar su hambre sino para ayudarlos a crecer en la confianza y en el amor a Dios.

Las multitudes buscan a Jesús porque las alimentó al multiplicar los panes y tienen dificultad, para comprender que lo ofrecido por Jesús, no es solamente pan para calmar su hambre, sino el pan venido del cielo para ayudarles a vivir con confianza, llenos del Espíritu Santo que da la verdadera vida.

La Biblia quiere ayudarnos a comprender que más allá, del pan que comemos, del libro que leemos y de la oración que hacemos, existe una buena alimentación material, intelectual y espiritual, que debemos buscar para vivir dignamente y ser en el mundo lo que somos: Hijos de Dios.

Necesitamos una buena alimentación material. La mesa que permite alimentar nuestro cuerpo, compartir con la familia y los amigos, frecuentemente está presente en la Biblia. Debemos promover las comidas alrededor de una mesa en la cual, compartimos con la familia, los amigos y nuestros colegas de trabajo o de estudio, nuestras alegrías y sufrimientos, nuestra vida. Aprovechemos de los momentos en la mesa, para acrecentar  nuestras relaciones. La mesa es el mejor lugar para mirarnos frente a frente y alimentar nuestro cuerpo, con lo que la naturaleza nos ofrece para vivir. Tratemos de consumir lo que la naturaleza nos proporciona y evitemos la mala alimentación artificial, hecha con productos químicos.  Alimentemos nuestro cuerpo con lo que Dios nos ofrece y evitemos consumir lo que los industriales producen, para enriquecerse y no para alimentarnos.

Necesitamos también una buena alimentación intelectual. Nuestra inteligencia debe ser alimentada con productos de buena calidad. La ciencia progresa y el mundo es mejor cada vez que hombres y mujeres aceptan instruirse con la verdad. Las escuelas, universidades y los libros de autores reconocidos por su amor a la ciencia, deben ser nuestros consejeros cotidianos. No nos dejemos engañar y no escuchemos las falsas teorías, difundidas por charlatanes que manipulan la verdad y publican toda clase de mentiras en los medios sociales, para alimentar el miedo y la desconfianza de personas incapaces de hacer la diferencia entre la verdad y las teorías falsas.

Necesitamos una buena alimentación espiritual. Ella se encuentra en la Biblia y en la Iglesia que nos proponen el pan bajado del cielo, el alimento que ofrece la verdadera vida. No vayamos a buscar a otra parte. La Iglesia nos ofrece gratuitamente el pan de vida. Dios alimenta nuestro cuerpo con los frutos de la creación, nuestra inteligencia con los frutos del Espíritu Santo y nuestra vida con los frutos de la Eucaristía. La creación, el Espíritu Santo y la Eucaristía nos ofrecen una buena alimentación para que nuestro cuerpo, nuestra inteligencia y nuestro espíritu tengan una buena salud. 
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