18th Sunday in OT B LA, August 1st– 2nd, 2015

posted Jul 31, 2015, 1:09 PM by German Sanchez

18th Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, August 1st– 2nd, 2015

1st Reading: from the Book of Exodus 16:2-4,12-15

Psalm : 78:3-4,23-24,25,54

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 4:17,20-24

Gospel: Saint John 6,24-35

Recently I met someone who told me: "I am a good Catholic but I don’t have time to go to Mass."

You can be a person of good will, a very good person, someone who respects creation and the laws of the country, even someone who is considered a holy man or a holy woman, but it is very difficult to be a good Catholic if you do not participate regularly in the Eucharist.

The Eucharist is the source and the summit in the life of the Church, in the life of all the disciples of Christ.

In the Eucharist we encounter Christ, we feed our spiritual life, and we are sent into the world to live in justice and holiness in accordance with the truth.

Some Catholics have left the Eucharist behind and do not attend Mass regularly because they have yet to discover the importance of staying close to Christ, feeding spiritually, and knowing that they have been sent to the world to live in justice and holiness in accordance with the truth.

The Gospel of this Sunday tells us that the crowds were seeking Jesus because they ate and were filled with the food that He provided. We should look for Jesus every day, and especially every Sunday, to get the food we need to grow spiritually. Our body needs physical food to live and our faith needs spiritual food to exist and grow. Faith will disappear and our relationship with Christ will become an illusion unless we take some time, every week, to meet the Lord. In the Eucharist we listen to the voice of the Lord. There we find the community which is the Body of Christ visible among us. There we share with our brothers and sisters, our joys, our sorrows, our doubts, our convictions, our concerns, and our commitment to building a better world.

The Eucharist nourishes our faith and brings us closer to the Lord. The Eucharist transforms our bodies and our lives. In receiving the Eucharist we become the temple of the Holy Spirit. We leave Mass with the presence of the Lord in us. We take the Lord to our brothers and sisters.

The Eucharist sends us, with the light and strength of the Spirit of God, to live in justice and holiness in accordance with the truth.

The disciples of Christ, enlightened by the Holy Spirit, are in the world to live like Jesus did. If our words and actions are enlightened by justice and holiness, we will live in accordance with the truth, that is, in accordance with Jesus’ life who is the truth.

Let’s take some time this week to discover the importance of the Eucharist in our lives as Christians. Let’s take time to meet the Lord in the Eucharist in order to feed our faith and to go into the world to live in justice and holiness in accordance with the truth.

Amen.

Fr. Germán

18º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 2 de agosto del 2015

1ª lectura: del libro del Éxodo 16,2-4.12-15

Salmo: 77(78)3-4.23-24.25.54

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 4,17.20-24

Evangelio: de San Juan 6, 24-35

Hace algunos días encontré alguien que me dijo: “Yo soy un buen católico, pero no tengo tiempo para ir a misa.

Uno puede ser una persona de buena voluntad, alguien de bien. Uno puede respetar la creación, las leyes de su país y ser considerado como un hombre o una mujer santo, pero nunca será un buen católico, si no participa regularmente en la Eucaristía.

La Eucaristía es la fuente y la meta de la vida de la Iglesia, de la vida de todos los discípulos de Cristo.

En la Eucaristía encontramos a Cristo, alimentamos la vida espiritual y somos enviados al mundo, para vivir en la justicia y la santidad conforme a la verdad.

Hay católicos que han abandonado la Eucaristía, o que no acuden regularmente a misa, porque no han descubierto la importancia de encontrarse con Cristo, de alimentarse espiritualmente y de sentirse enviados al mundo, para vivir en la justicia y la santidad conformemente a la verdad.

El Evangelio de este domingo nos dice que la multitud buscaba al Señor, porque habían comido y habían sido colmadas por el alimento que Él les había dado. Debemos buscar al Señor todos los días, sobretodo el domingo para recibir el alimento que necesitamos, para crecer espiritualmente. Nuestro cuerpo necesita alimento material para vivir y nuestra fe necesita alimento espiritual para existir. La fe desaparece, nuestra relación con Cristo se convierte en una ilusión si no tomamos tiempo, todas las semanas para encontrarnos con el Señor. En la Eucaristía  escuchamos la voz del Señor. En ella encontramos a la comunidad que es el Cuerpo de Cristo visible en medio de nosotros. Compartimos con nuestros hermanos y hermanas nuestras alegrías, nuestras penas, nuestras dudas, nuestras convicciones, nuestras preocupaciones y nuestro compromiso en la construcción de un mundo mejor.

La Eucaristía alimenta nuestra fe y nos acerca al Señor. La Eucaristía transforma nuestro cuerpo y nuestra vida. Al recibir la Eucaristía nos transformamos en el Templo del Espíritu Santo. Salimos de misa con la presencia del Señor en nosotros. Llevamos a Cristo a nuestros hermanos y hermanas.

La Eucaristía nos envía, con la luz y la fuerza del Espíritu de Dios, a vivir en la justicia y la santidad conformemente a la verdad.

Los discípulos de Cristo, animados por el Espíritu Santo están en el mundo para vivir como Jesús. Si la justicia y la santidad animan nuestras palabras y nuestros actos, viviremos conforme a la verdad. Es decir, conforme a la vida de Jesús que es la verdad.

Tomemos un poco de tiempo en esta semana, para descubrir la importancia de la Eucaristía en nuestra vida de cristianos. Tomemos tiempo en la Eucaristía, para encontrarnos con el Señor, para alimentar nuestra fe. Para ir al mundo, para vivir en la justicia y la santidad conforme a la verdad.

Amén  

P. Germán
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