19th Sunday A LA, August 6th -7th , 2011

posted Aug 4, 2011, 10:00 AM by Fr. German Sanchez   [ updated Aug 4, 2011, 4:19 PM ]

19th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, August 6th -7th  , 2011

1st Reading: from the 1st Book of Kings 19,9a.11-13a

Psalm :84(85)9.10.11-12.13-14

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 9,1-5

Gospel: Saint Mathew 14,22-23

 

Let us take time this week to ponder these words of Psalm 85,10-11: “Kindness and truth shall meet; justice and peace shall kiss” and to reflect on the importance of silence in our life.

In these few words of Psalm 85, we have the description of happiness and the way that we can arrive at it.

If love and truth are found in our lives and in our relationships we can be sure that we are on the road that leads to God. God is love and in love all is truth.  We know from experience that when deceit enters into our relationships we begin to feel distrust and often love is destroyed. We must learn to live in truth so that love, which is the only reason for our existence, can grow in our hearts and in our minds.

The encounter of love and truth in our lives opens our eyes, hearts and minds so that we can work for justice, for building peace within us and in the world around us.

International reality shows us that where justice is ignored, in countries and in societies where justice is non-existent, war, hatred and divisions are the “daily bread”. There can be no peace if justice does not exist in our society and in our world. We have to work enlightened by truth and by love so that justice will reign in our homes, in our places of work, in our society and in our world. We all aspire for peace, but there will be no peace if we do not respect Justice.

Quite often, the noise in our world prevents us from listening to the inner voice, the voice of God, Who invites us to live in truth and love so that justice and peace will kiss within us and around us.

The manifold noises in our world, television that works while we are in the dining room, the music that prevents us from speaking when we go to the restaurant, the people who speak always without listening to others and all the noises that we like to listen to for fear of silence, are all barriers that prevent us from seeing the truth within ourselves and from discovering the love within.

They say that one day, a young man went to see a hermit well-known for his wisdom and asked him: “What must I do to save my soul?”  The hermit answered: “Go to the cemetery and insult the dead”. The young man went and returned. “How did the dead react?” asked the hermit. “They didn’t say anything”, answered the young man. “Return to the cemetery and bless the dead”, the hermit said. The young man did what the hermit had commanded and returned to tell him that again, the dead had not responded. Then the hermit concluded: “if you wish to save your soul, do as the dead do: do not judge anyone and learn to keep silence.”

  The same young man went to see another hermit who lived alone, in a cave, far away. The young man asked him why he lived alone and not in the midst of the multitude. The wise man took a bucket with   water and a bit of mud. He agitated both and then asked the young man to look in the bucket and to tell him what he saw. The young man replied: “I see muddy water”. Then, they remained in silence, face to face. After an hour of silence, the wise man asked the young man to look back in the bucket. The clay had settled and the water was clean. The young man saw the reflection of his face in the bucket. “We need silence to calm down so much that is within us and to see things as they are”, concluded the wise man.

If we want Love and Truth to meet and Justice and Peace to kiss in our lives and in the world, we must learn to make silence in order to discover that which is essential within us, to listen to the voice of God Who guides us and to see the presence of the Spirit of God in ourselves and in our world

Amen.

Fr. Germán

19º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 7 de agosto del 2011

1ª lectura : del Libro del 1er Libro de los Reyes 19,9ª.11-13ª

 Salmo : 84(85) 9.10.11-12.13-14

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Romanos 9,1-5

Evangelio: San Mateo 14,22-23

 

 

Tomemos algunos momentos en esta semana para meditar estas palabras del salmo 84,10-11: “El amor y la verdad se encuentran, la justicia y la paz se besan  y para reflexionar a la importancia del silencio en nuestra vida.

En estas pocas palabras del salmo 84 tenemos la descripción de la felicidad y del camino para llegar a ella.

Si el amor y la verdad se encuentran en nuestra existencia y en nuestras relaciones podemos estar seguros de estar en el camino que nos conduce a Dios. Dios es amor y en el amor todo es verdad. Por experiencia sabemos que cuando la mentira entra en nuestras relaciones empezamos a sentir desconfianza y frecuentemente el amor se destruye. Tenemos que aprender a vivir en la verdad para que el amor que es la única razón de nuestra existencia pueda crecer en nuestro corazón y en nuestra inteligencia.

El encuentro del amor y de la verdad en nuestra vida nos abre los ojos, el corazón y la inteligencia para trabajar por la justicia para construir la paz al interior de nosotros y en el mundo que nos rodea.

La actualidad internacional nos muestra que en donde ignoran la justicia, en los países y en las sociedades en las cuales la justicia no existe, la guerra, el odio y la división son el pan cotidiano. No puede haber paz si la justicia no existe en nuestra sociedad y en nuestro mundo. Tenemos que trabajar iluminados por la verdad y por el amor para que la justicia reine en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo, en nuestra sociedad y en nuestro mundo. Todos aspiramos a la paz pero no habrá paz si no respectamos la justicia.

Frecuentemente el ruido de nuestro mundo nos impide escuchar la voz interior, la voz de Dios que nos invita a vivir en la verdad y en el amor para que la justicia y la paz se besen en nosotros y alrededor de nosotros.

Los múltiples ruidos en nuestro mundo, la televisión que funciona mientras estamos en el comedor, la música que nos impide hablar cuando vamos a un restaurante, la gente que habla siempre sin escuchar a los demás y todos los ruidos que nos gusta escuchar por miedo al silencio son barreras que nos impiden ver la verdad en nosotros mismos y descubrir el amor que nos habita.

Dicen que un día un joven fue a ver a un ermita conocido por su sabiduría y le preguntó: ¿Qué debo hacer para salvar mi alma? El ermita le respondió: “Anda al cementerio e insulta a los muertos”. El joven fue y regreso. “Cómo reaccionaron los muertos?” le preguntó el ermita. “No dijeron nada” contestó el joven. “Regresa al cementerio y bendice a los muertos” le dijo el ermita. El joven hizo lo que el ermita le había ordenado y regreso para decirle que los muertos tampoco habían reaccionado. Entonces el Ermita concluyó: “Si tu quieres salvar tu alma, haz como los muertos: no juzgues a nadie y aprende a callar”.

El mismo joven fue a ver otro Ermita que vivía solo, en una caverna, alejado. El joven le pregunto por qué vivía allí solo y no en medio de la multitud. El sabio tomo una cubeta con agua y un poco de barro. Agitó los dos y luego le pidió al joven que mirara en la cubeta y le dijera lo que veía. El joven respondió: “Veo un agua turbia”.  Luego, se quedaron en silencio frente a frente. Al cabo de una hora de silencio, el sabio le pidió al joven que mirara de nuevo en la cubeta. El barro se había asentado y el agua estaba limpia. El joven vio en la cubeta la imagen de su cara. “Necesitamos del silencio para calmar tantas cosas que hay en nosotros y para ver las cosas tal como son”, concluyó el sabio.

Si queremos que el Amor y la Verdad se encuentren y que la Justicia y la Paz se besen en nuestra vida y en el mundo debemos aprender a hacer silencio para descubrir lo esencial que nos habita, para escuchar la voz de Dios que nos guía y para ver la presencia del Espíritu de Dios en nosotros y en nuestros mundo.

Amen.

P. Germán


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