19th Sunday in the Church’s Time C, August 6th, 2022

posted Aug 6, 2022, 11:38 AM by German Sanchez

19th Sunday in the Church’s Time C

Los Angeles, August 6th, 2022

1st Reading: from the Book of Wisdom 18,6-9

Psalm: 32(33)1,12,18-19,20-22

2nd Reading: Letter to the Hebrews 11:1-2, 8-19

Gospel: Saint Luke 12,32-48

This Sunday's liturgy reminds us that we Christians are a group of waiting people and a family of people who have received many gifts.

A family of waiting people.

We have been baptized to be part of a family of people waiting for the coming of Christ, for the encounter with God and for our participation in the great feast of the banquet of the Lamb. This Feast to which all men and women of good will are invited will never end.

We live in a world that does not like to wait. Increasingly, society and the world try to respond to our wishes immediately and thus destroy our deep desires, our dreams.

Advertising and the media have accustomed us to give or get everything immediately. Through the internet we can know what is happening now anywhere in the world. When we want to buy something, we ask for it from Internet. And if we pay a little more, we receive it the next day. We do not want to wait, and we have the impression that we have the right to get everything we want immediately.

However, we are men and women who live in waiting. We have to wait nine months to see the birth of a baby. We have to wait for the plants to grow, to bloom, and for the flowers to become fruit. And then we have to wait for the fruit to ripen in order to eat it. In winter we wait for spring, then we wait for summer, then we wait for fall, and then we wait for winter. We have been made to wait, and we cannot change this law inscribed in our nature and creation.

Christians must remind others that we are on earth to await the great event. We are waiting for the great encounter with God, our creator, and our savior.

We are a group of people who have received many gifts.

While we wait, we are not without resources, not poor, alone or abandoned. We have received many talents, gifts and presents. God will ask us for an accounting when he will come to meet us. We must thank God and invite our brothers and sisters to recognize the life we ​​have received, the creation God has entrusted to us, the intelligence we possess that allows us to fight against evil, disease, poverty, war  and suffering and that helps us to live better every day. We have received the gift of friendship and love that open the way to happiness. We are the only creatures that have the desire in our hearts to meet God. We are the only ones in creation who have received the Spirit of God. We are a people who have received much, and we must produce many good fruits for our good and for the happiness of those who live around us.

During this week, let's ask ourselves if we are people who wait or if we have let society destroy in us every desire to wait. Let us ask ourselves if we are people who recognize and use all the gifts that God has given us.

Let us thank God for choosing us to be part of that people who are his people and his family.

Amen.

Fr. Germán

19º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 7 de agosto del 2022

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 18,6-9

Salmo: 32(33) 1.12.18-19.20-22

2ª Lectura: carta a los hebreos 11,1-2.8-19

Evangelio: de San Lucas 12,32-48

La Liturgia de este domingo nos recuerda que nosotros los cristianos, somos un pueblo de gente que espera y que ha recibido muchos dones.

Un pueblo de gente que espera.

Hemos sido bautizados para formar parte de una familia que espera la venida de Cristo, el encuentro con Dios para participar en la gran fiesta del banquete del Cordero. Fiesta a la cual, todos los hombres y mujeres de buena voluntad están invitados y fiesta que no tendrá fin.

Vivimos en un mundo que no le gusta esperar. Cada vez más, la sociedad y el mundo tratan de responder a nuestras ambiciones inmediatamente, destruyendo nuestros deseos profundos, nuestros sueños.

La publicidad y los medios de comunicación nos han acostumbrado a darnos todo e inmediatamente. Por medio del internet, podemos saber lo que sucede ahora, en cualquier parte del mundo. Cuando queremos comprar algo, lo podemos adquirir por Internet y si pagamos un poco más, lo recibimos al día siguiente. No queremos esperar y tenemos la impresión, de que tenemos derecho a obtener todo lo que queremos, de manera inmediata.

Sin embargo, somos hombres y mujeres que vivimos en la espera. Tenemos que esperar nueve meses, para ver el nacimiento de un bebé. Tenemos que esperar que las plantas crezcan, que florezcan y que las flores se transformen en fruto. Y después, tenemos que esperar a que el fruto madure, para poderlo comer. En invierno esperamos la primavera, después esperamos el verano, enseguida esperamos el otoño y luego esperamos el invierno. Hemos sido hechos para esperar. No podemos cambiar esta ley inscrita en nuestra naturaleza y en la creación.

Los cristianos deben recordarle a la humanidad, que estamos en la tierra para esperar el gran acontecimiento. Estamos a la espera del gran encuentro con Dios, nuestro creador, y nuestro salvador.

Somos un pueblo que ha recibido muchos dones.

En la espera no estamos sin recursos, pobres, solos o abandonados. Hemos recibido muchos talentos, dones y regalos. Dios nos pedirá cuentas, cuando venga a nuestro encuentro. Debemos agradecer a Dios e invitar a nuestros hermanos y hermanas a vivir, en el reconocimiento por la vida que hemos recibido, por la creación que nos ha confiado, por la inteligencia que poseemos y que nos permite luchar contra el mal, contra la enfermedad, contra el sufrimiento, contra la pobreza, contra la guerra y que nos ayuda a vivir mejor cada día. Hemos recibido el don de la amistad y del amor que nos abren el camino de la felicidad. Somos las únicas creaturas que tienen el deseo en su corazón de encontrarse con Dios. Somos los únicos en la creación, que hemos recibido el Espíritu de Dios. Somos un pueblo que ha recibido mucho y debemos producir muchos frutos buenos, para nuestro bienestar y para la felicidad de aquellos que viven a nuestro alrededor.

En esta semana, preguntémonos si somos personas que esperan, o si hemos dejado que la sociedad, destruya en nosotros todo deseo de esperar. Preguntémonos si somos personas que reconocen y utilizan todos los dones que Dios nos ha dado.

Demos gracias a Dios por habernos escogido para formar parte de ese pueblo, que es su pueblo y su familia.

Amen.  P. Germán
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