19th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, August 6th /7th, 2016

posted Aug 5, 2016, 5:05 PM by German Sanchez   [ updated Aug 7, 2016, 9:10 AM ]

19th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, August 6th /7th, 2016

1st Reading: from the Book of Ecclesiastes 1:2;2:21-23

Psalm : 89(90)3-4,5-6,12-13,14,17

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 3,1-5.9-11

Gospel: Saint Luke 12,13-21

Today’s liturgy speaks about faith and joy.

Faith is a gift of God and we are blessed to have received it. That is not the case of everyone. God gave us a great gift. He counts on us to welcome it, to grow it and to witness to it.

I’m sure that if we are here it is because we have opened our heart and our intelligence to welcome the gift that God has entrusted to us. We believe, we live with confidence because we have chosen to live enlightened and strengthened by the Spirit of God.

Faith that we have received from God by our parents or by the witness of another baptized or by a Christian community needs to grow. Faith needs to be nourished because if we don’t take care of it, faith will cool, weaken and will be transformed into an illusion, fanaticism, superstition or idolatry.

We have many ways to ripen the faith. Sacraments, participation in the community’s life which is the Body of Christ and producing works of mercy. Each time we take care of somebody suffering around us we are meeting Christ. When we work for peace in the family, in the community, in society and in the world we are following the Lord. Faith develops every time we act with justice and we follow the right ways that the Gospel offers us.

We received faith freely and God counts on us to witness to it to all women and men of good will.

For a long time theologians have said that we have a problem with witnessing to our faith. God conveys to us the responsibility to teach the faith to our children, and to witness to all people we meet during our life.

It is important that others see that the faith we carry is the source of our words and the engine of our acts.

We represent God on earth today and we should do it with joy.

The joy of the Gospel should be visible in everything we say and do.

We should live in joy even though we have our difficulties and without denying the problems that today’s world faces.

Our joy is deep, sincere and visible because God protects us, and, because we know that the grace of faith is with us, nobody and nothing can wound us.

The world needs women and men happy to struggle against the enemies of God who try to set up pessimism, fear and division in our society.

Faith and joy were united when God came to live with us.

Let us witness to our faith with the joy of the Gospel and the world around us will be better for others and for us.

Amen.

Fr. Germán

19º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C


Los Ángeles, el 7 de agosto del 2016

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 18,6-9

Salmo: 32(33) 1.12.18-19.20-22

2ª lectura: carta a los Hebreos 11,1-2.8-19

Evangelio: de San Lucas 12,32-48



La liturgia de hoy, habla de lo que es la fe y la alegría.

La Fe es un don de Dios y tenemos la suerte de haberla recibido. No es el caso, para todo el mundo. Dios nos ha dado un gran regalo. Él cuenta con nosotros para que lo recibamos, lo acrecentemos y lo transmitamos.

Pienso que si estamos aquí, es porque hemos abierto el corazón y la inteligencia para recibir, el don que Dios nos ha confiado. Creemos, vivimos con confianza, porque hemos escogido vivir iluminados y fortificados por el Espíritu de Dios.

La fe que hemos recibido de Dios, por intermedio de nuestros padres o por el testimonio de otro bautizado, o de una comunidad cristiana, necesita desarrollarse. La fe necesita alimentarse porque si no cuidamos de la fe, se enfría, se debilita  y termina por desaparecer o transformarse en ilusión, fanatismo, superstición o idolatría.

Tenemos muchos medios para desarrollar la fe. Los sacramentos, la participación en la vida de la comunidad ya que es el Cuerpo de Cristo, la práctica de obras de misericordia puesto que cada vez que nos ocupamos de alguien que sufre cerca de nosotros, nos encontramos con Cristo. Cuando trabajamos por la paz en la familia, en la comunidad, en la sociedad y en el mundo estamos siguiendo al Señor. La fe se desarrolla cada vez que practicamos la justicia y seguimos los caminos derechos que nos propone el Evangelio.

Recibimos gratuitamente la fe y Dios cuenta con nosotros para transmitirla a todas las mujeres y hombres de buena voluntad.

Hace mucho tiempo que los teólogos dicen, que tenemos un problema con la transmisión de la fe. Dios nos ha confiado la responsabilidad de transmitir la fe a nuestros niños, jóvenes y personas que viven o trabajan con nosotros. Y a todos aquellos con los cuales, nos encontramos a lo largo de la vida.

Es importante que los demás vean que nuestra fe está al origen de nuestras palabras y es el motor de nuestras acciones.

Somos los representantes de Dios hoy en la tierra y debemos hacerlo con alegría.

La alegría del Evangelio debe verse, en todo lo que decimos y hacemos.

Debemos vivir con alegría a pesar de nuestras dificultades. Sin negar los problemas que afronta nuestro mundo actualmente.

Nuestra alegría es profunda, sincera y visible porque Dios nos protege. Porque sabemos, gracias a la fe, que si Dios está con nosotros, nada ni nadie puede hacernos daño.

El mundo necesita mujeres y hombres alegres para combatir el pesimismo, el miedo y la división que todos los enemigos de Dios tratan de implantar en la sociedad.

La fe y la alegría se casaron, cuando Dios vino habitar nuestro mundo. Transmitamos la fe y la alegría del Evangelio, alrededor de nosotros y el mundo será mejor para los demás y para nosotros.

Amen.  P. Germán
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