1º Domingo de Cuaresma B 1º marzo 09

posted Feb 28, 2009, 4:52 PM by Fr Germán Sanchez   [ updated Mar 1, 2009, 7:17 AM ]

Año Litúrgico B

Los Ángeles 1º de marzo del 2009

1ª lectura: Libro del Génesis 9,8-15

 Salmo : 24(25)
2ª lectura : de la 1ª carta de Sn Pedro 3,18-22

Evangelio: San Marcos 1,12-15

 
Desde el miércoles pasado, miércoles de ceniza, entramos en el tiempo de Cuaresma. Al recibir las Cenizas en la frente, la Iglesia nos dice: “Conviértete y cree en el Evangelio”; este es el camino humano y espiritual que debemos seguir para celebrar con un corazón puro el misterio pascual, y llegar a la Pascua eterna (prefacio del 1er domingo de Cuaresma).

Convertirse y Creer.

Convertirse:

Tenemos cuarenta días para convertirnos. Tenemos el tiempo necesario para descubrir lo que nos impide vivir como bautizados. La tentación de los cristianos es de olvidar que debemos vivir el bautismo todos los días. En este tiempo de Cuaresma podemos revisar nuestras actividades para definir lo que es esencial en nuestra existencia de bautizados.

Como Jesús, necesitamos un poco de calma, un poco de silencio, un desierto, soledad, para definir las tentaciones a las cuales no supimos resistir y que obscurecen nuestra identidad de cristianos. Cada uno está invitado en este tiempo de Cuaresma a tomar conciencia y a utilizar su libertad para terminar de hacer, de actuar, de hablar, de vestirse, de existir, de vivir, como todo el mundo. La naturaleza humana nos impulsa a hacer como los otros. Es más fácil vivir, pensar y actuar como los otros que tener su propia identidad, el valor de decir sus ideas, la fuerza de vivir de una manera diferente de la que la televisión y la sociedad nos proponen.

El primer camino que debemos seguir durante esta Cuaresma es un acto humano y concreto: convertirnos. Vivir como bautizado y no como todo el mundo.

Cada uno conoce las situaciones en las cuales no actuamos iluminados por la luz del Espíritu sino por la oscuridad de nuestro egoísmo. En esta Cuaresma podemos definir los comportamientos que debemos cambiar para que la comunicación, el diálogo, la amistad y el amor puedan crecer en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo, en nuestros barrios, en nuestras comunidades. El desierto, el silencio, la soledad, la oración y el ayuno pueden ayudarnos en este tiempo de Cuaresma a definir las prioridades y los aspectos en los cuales debemos convertirnos. Aprovechemos de este tiempo de Cuaresma para tomar conciencia de nuestro Bautismo y de la llamada infatigable de la Iglesia: Conviértete, vive tu bautismo, eres Hijos (a) de Dios, no tengas vergüenza de mostrarle al mundo la presencia del Espíritu de Dios en tus actos, en tus palabras y en tu manera de vivir.

Creer:

La Cuaresma es también el tiempo en el cual podemos crecer en la fe. En el Padre Nuestro decimos: “No nos deja caer en la tentación…”.

La tentación más temible, la tentación más presente en el pueblo de la Biblia es la tentación de pedirle a Dios que sea diferente de lo El eligió de ser: un Dios discreto, un Dios que respeta nuestra libertad, un Dios paciente, un Dios de amor.

Si Tu eres el Hijo de Dios… le dice el tentador a Jesús en el relato de las tentaciones. Los fariseos, para tentar a Jesús, para ponerlo a prueba, le piden una señal que venga del cielo para creer en él (Mc 8,11). Si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz (Mt 27,40) pide uno de los ladrones crucificados con Jesús.

Frecuentemente tenemos la tentación de pedir un milagro para creer que Dios existe y que Jesús es el Hijo de Dios. La tentación de la Iglesia, la tentación de la humanidad, en todas las épocas, ha sido de descender a Jesús de la cruz para hacer de él un Dios poderoso que soluciona nuestros problemas, un Dios que castiga a los pecadores, un Dios que domina y que se manifiesta cada vez que lo necesitamos, un Dios que hace milagros. La tentación del creyente es de hacerse una falsa imagen de Dios, de construirse un dios que no tiene nada que ver con el Dios de la Biblia y menos todavía con el Dios que Jesús nos reveló que es un Dios crucificado, escándalo para los Judíos, locura para los paganos (1Co 1,22-23).

La Cuaresma nos invita a creer en Jesucristo. Tenemos cuarenta días para tomar conciencia que el Dios en quien creemos está en la cruz y nos envió el Espíritu Santo para que juntos, transformáramos el mundo que sufre a causa de la injusticia, del pecado y del mal.

Aprovechemos de esta Cuaresma para tomar conciencia que el silencio de Dios no es ausencia y que su presencia y su voz están siempre presentes en nuestra vida, en la Iglesia y en el mundo de hoy.

“Conviértete y cree en el Evangelio” esta es la tarea o el trabajo que debemos realizar en esta Cuaresma.

Amen         

Amen         P. Germán

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