1st Communions FEAST OF THE BODY OF CHRIST Year CLos Angeles, May 29th, 2016

posted Jun 2, 2016, 5:36 PM by German Sanchez

1st Communions

FEAST OF THE BODY OF CHRIST Year C

 

Los Angeles, May 29th, 2016

1st Reading: of the Book of the Genesis 14:18-20

Psalm: Ps. 110:1,2,3,4  

2º Reading: 1st letter of Saint Paul to the Corinthians 11,23-26

Gospel: Saint Luke 9:11b-17

 

We are here today to surround the children who will receive for the first time the Body and Blood of Christ.

Receiving communion means to become like Christ, that is to say, to serve others.

To understand the importance of serving others I want to tell you a little story.

There was once a little mouse that was looking through the hole in the wall of a house. It saw the owners opening a package. The little mouse panicked on seeing that in the package there was a trap for mice. The little mouse ran to the garden to tell all the animals. It shouted loudly: “There is a mousetrap in the house.” “There is a mousetrap in the house.”

The rooster was singing and said: “I’m sorry my little mouse. I understand that it is a big deal for you, but it does not concern me.

The little mouse went to the sheep that said the same thing: “Excuse me little mouse but the only thing I can do is pray for you. 

The little mouse went to see the cow and the cow asked: “Am-I in danger? I don’t think so.

So the little mouse returned to the house completely depressed, very worried, but decided to face the owner of the house.

That night there was a loud noise in the house that sounded like a trap catching its victim.

The owner’s wife ran to see what kind of animal was caught. In the darkness she didn’t see the trap had caught the tail of a very dangerous, poisonous snake. The snake was very angry and bit the lady.

Her husband immediately took her to the hospital. She came back home very weak. To take care of her, he took a large knife from the kitchen and killed the rooster to cook a good meal for her. 

As the woman was not healing, the neighbors came to visit her. The owner of the house killed the sheep to welcome the visitors.

A few days later the lady passed away. Her husband sold the cow to the butcher to pay for the funeral.

 

Did you understand?

If the rooster, the sheep and the cow had helped the little mouse then the lady would not have been bitten by the snake and they would not have been killed.

 

We need each other even when we are not concerned by the problem of others.

Let us always be like Christ. He freely gave us his Body and his Blood so we can be like him: Servants of our brothers and sisters.

Amen.  

Fr. Germán

1as comuniones

FIESTA DEL CUERPO DE CRISTO

Año Litúrgico C

Los Ángeles, 29 de mayo del 2016

1ª lectura: del Libro del Génesis 14,18-20

Salmo: 109(110) 1.2.3.4  

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Corintios 11,23-26

Evangelio: de San Lucas 9,11b-17

 

Estamos aquí hoy para acompañar  a los niños que van a recibir, por primera vez, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Comulgar quiere decir ser como Cristo, es decir, servidor de los demás.

Nacimos para servir, vivimos para servir. Quien no sabe servir, no sirve para vivir.

Para que comprendan la importancia de servir a los demás les voy a contar una pequeña historia.

Había una vez un ratoncito que se encontraba mirando, por el agujero de la pared de una casa. Vio a los propietarios abriendo un paquete. El ratoncito, se llenó de pánico al ver que se trataba de una trampa para ratones. Entonces, salió corriendo al patio para anunciar a todos los animales de la casa. El ratoncito gritaba fuertemente: “¡En ésta casa hay una trampa para ratones. En ésta casa hay una trampa para ratones!” El gallo que estaba cantando en el jardín le dijo: “Discúlpame ratoncito, entiendo que es un gran problema para ti pero yo, no tengo nada que ver en eso. Entonces el ratoncito fue a ver a la oveja que le respondió la misma cosa: “Excúsame ratoncito, pero lo único que puedo hacer es rezar por ti”. El ratoncito se fue a hablar con la vaca y esta le dijo: “¿Acaso estoy yo en peligro? No lo creo.

Entonces el ratoncito regresó a la casa, completamente deprimido e inquieto, pero decidido a afrontar al dueño de la casa.

Aquella noche, hubo un fuerte ruido en la casa, pareció como si una víctima hubiese caído en la trampa.

La propietaria de la casa salió corriendo para ver el animal atrapado. En la oscuridad no vio que la trampa había atrapado la cola de una serpiente venenosa. La serpiente que era muy veloz mordió a la Señora.

Su esposo la llevó inmediatamente al hospital. Al regresar a casa estaba muy débil. Para cuidarla, su marido tomó un buen cuchillo en la cocina y fue a buscar al gallo, para matarlo y hacer una buena sopa. Como la mujer no se aliviaba, sus vecinos vinieron a visitarla. El dueño de la casa mató la oveja para atender a sus visitantes.

Pocos días después la señora murió. Su esposo para pagar el funeral tuvo que vender la vaca a la carnicería.

 

¿Comprendieron el mensaje?

Si el gallo, la oveja y la vaca hubiesen ayudado al ratoncito, la serpiente no hubiera caído en la trampa, la mujer no hubiera sido mordida por la serpiente y no hubieran matado al gallo, la oveja y la vaca.

Necesitamos unos de otros. Incluso cuando creemos que el problema del otro no nos interesa.

Seamos siempre como Cristo. Él nos dio su Cuerpo y su Sangre gratuitamente, para que fuéramos como Él: Servidores de nuestros hermanos y hermanas.

Amen.       

P. Germán
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