1st Sunday of Advent B Los Angeles, November 29th, 2020

posted Nov 27, 2020, 4:56 PM by German Sanchez

1st Sunday of Advent

Time B

Los Angeles, November 29th, 2020

1st Reading:  Prophet Isaiah 63,16b-17.19b; 64,2b-7

Psalm :79(80)2-3.15-16.18-19

2º Reading: 1st letter of St Paul to the Corinthians 1,3-9

Gospel: Saint Mark 13,33-37

On this first Sunday of Advent, the Word of God and the Church invite us to be watchful.

We have four weeks in front of us to prepare, to wake up, to open our hearts to celebrate with joy the birth of God in the heart and in the life of every man and woman of good will.

This Advent season will be difficult because of the Coronavirus, but perhaps that same virus that is disturbing our lives can help us understand that we must wake up, that we must be watchful, so that the day Christ comes into our lives we are ready to welcome him.

Before the Coronavirus came into our lives, nobody expected it. We were not ready to fight it, to face it with universal solidarity. We were not prepared to be responsible for our health and the health of the most vulnerable, prepared to trust our scientists and leaders. We were asleep in our comforts, in our customs, in our wealth, and in the illusion of living in a powerful world, in a strong economy, and in a developed, self-sufficient, and unwavering society.

But a small virus arrived, and we are forced today to recognize that we were not prepared.

In these circumstances, I remind you of the parable of the Gospel. It helps us understand that God went on a journey and entrusted us with Creation, before leaving. But we cannot forget that He will return and that we must wait for Him so that when He arrives He does not surprise us like a thief or like the virus surprised our world that was not prepared to fight against that small but hard aggressor.

The season of Advent is a time of joy because we expect a friend, a master, a prince, a king, who comes to inhabit our world and our hearts, to always live with us.

To prepare ourselves day by day for the encounter with the Prince of Peace that we await, I would like to propose to you the three paths that I proposed in February when I learned that an aggressor had just arrived on our planet:

Responsibility, Solidarity and Confidence.

To prepare ourselves to receive God, to live better, in this Advent season, we must be more responsible in our way of living. We must become aware of the responsibility of each one for the well-being of his life, the life of others and of all creation. If we are more responsible, we will act accordingly, that is, we will practice solidarity. Globalization cannot be experienced only in commercial and economic exchanges. It must be experienced in all aspects that affect our humanity. If it is lived with love, or at least with respect for the little ones, then it is called fraternity.

We have no other way. We must be Responsible, practice Solidarity, and live Fraternally if we want God to be born in our world and if we want to save the planet and our humanity.

Happy road toward Christmas. Responsibility, solidarity, and fraternity will help us to give birth to Justice in the world, to give birth to Jesus in our hearts.

Fr. Germán

1º Domingo de Adviento B

Los Ángeles, 29 de noviembre del 2020

1ª lectura: del profeta Isaías 63,16b-17.19b ; 64,2b-7

 Salmo: 79 (80)2-3.15-16.18-19

2ª lectura: de la 1ª carta de St Pablo a los Corintios 1,3-9

Evangelio: San Marco 13,33-37

En este primer Domingo de Adviento, la Palabra de Dios y la Iglesia nos invitar a Permanecer Alertas.

Tenemos solo cuatro para prepararnos, para despertar, para abrir nuestro corazón, para celebrar con alegría el Nacimiento de Dios en el corazón y en la vida, de todo hombre y mujer de buena voluntad.

Este tiempo de Adviento será difícil a causa del Coronavirus, pero tal vez que, ese mismo virus que está perturbando nuestra vida, pueda ayudarnos a comprender que debemos despertar, que debemos permanecer alertas, para que el día que Cristo llegue a nuestra vida, estemos listos para recibirlo.

Antes de que el Coronavirus llegara a nuestra vida, nadie lo esperaba. No estábamos listos para combatirlo, para luchar contra él con una solidaridad universal. No estábamos preparados para ser responsables de nuestra salud y de la salud de los más vulnerables, preparados a confiar en nuestros científicos y líderes. Estábamos como dormidos en nuestro confort, en nuestras costumbres, en nuestras riquezas y en la ilusión de vivir en un mundo poderoso, en una economía fuerte y en una sociedad desarrollada, autosuficiente e inquebrantable.

Pero un pequeño virus llegó y estamos obligados hoy, a reconocer que no estábamos preparados.

En estas circunstancias, les recuerdo la parábola del Evangelio. Ella nos ayuda a comprender que Dios se fue de viaje y nos confió la Creación, antes de irse. Pero no podemos olvidar que regresará. Que debemos esperarlo para que cuando llegue, no nos sorprenda como un ladrón o como el virus sorprendió nuestro mundo, que nos estaba preparado para luchar contra ese agresor tan pequeño, pero tan cruel.

El Tiempo de Adviento es un tiempo de alegría porque esperamos un amigo, un jefe, un príncipe, un rey, que viene a habitar nuestro mundo y nuestro corazón para vivir siempre con nosotros.

Para prepararnos día a día al encuentro con el Príncipe de la Paz que esperamos, quisiera proponerles los tres caminos que propuse en febrero, cuando supe que un agresor acababa de llegar a nuestro planeta.

Responsabilidad, Solidaridad y Confianza.

Para prepararse a recibir a Dios para vivir mejor en este Tiempo de Adviento, debemos ser más responsables en nuestra manera de vivir. Debemos tomar consciencia de la responsabilidad de cada uno, en el bienestar de su vida, de la vida de los demás y de toda la creación. Si somos más responsables, vamos a actuar en consecuencia, es decir, seremos más solidarios. La mundialización no puede vivirse solamente en los intercambios comerciales y económicos, debe vivirse en todos los aspectos que afectan nuestra humanidad. Si se vive con amor o al menos con respeto por los más pequeños, entonces se llama fraternidad.

No tenemos otro camino. Debemos ser Responsables, practicar la Solidaridad y vivir Fraternalmente, si queremos que Dios nazca en nuestro mundo y si queremos salvar el planeta y nuestra humanidad.

Feliz camino hacia Navidad. La responsabilidad, la solidaridad y la fraternidad, nos ayudarán a ver nacer en el mundo la Justicia, a ver nacer a Jesús en nuestro corazón. 

 P. Germán
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