1st Sunday of Lent C Los Angeles, March 5th, 2022

posted Mar 5, 2022, 10:59 AM by German Sanchez

1st Sunday of Lent C

Los Angeles, March 5th, 2022

1st Reading: of the Book of Deuteronomy 17,5-8

Psalm : 90(91), 1-2.10-11.12-13.14-15

Reading:1st Letter of Saint Paul to the Romans 10,8-13

Gospel: Saint Luke 4,1-13

Last Wednesday we began Lent, which is the time that the Church presents for us to cleanse our lives.

The readings for this Sunday invite us to take time to identify our temptations and to affirm our faith in the victory of good over evil in our lives and in the whole world.

Giving ourselves time is essential, today more than ever, for all the people who want to clean up their lives.

We live in a society, in a world, and in a time where everything goes very fast and where everything pushes us to run, to walk at the speed of others.

We are always busy with the multiple activities in front of us. We often do not take time for ourselves, for our family, for our friends, and for others.

I don't have time. It's a more contagious disease than Covid.

Against this pandemic that devours our freedom, that tires us and takes us away from happiness, we do not have a vaccine. But we have a treatment called: give yourself time.

Like Jesus, we must retire; we must take advantage of these 40 days of Lent to give ourselves time to stop all activities and sit in front of God and ourselves. To those who do not believe in God, we can offer that they take time to contemplate creation and to look at their lives, without letting themselves be absorbed by the desire or the need to produce or feel useful.

We must give ourselves time to identify the temptations that distance us from what is essential in life: Love. I was impressed by the end of the Gospel that says that: after the baptism of Jesus, the evil one did not withdraw until he had realized all the forms of temptation.

To identify all the forms of temptation that we must face in life, we must simply ask ourselves: "Who or what prevents us, distances us or makes us forget that we are on earth to love God, love creation, love ourselves and love others?” All the temptations that are in our hearts and in our mouths are linked to the love that we live and that we proclaim in everything we do every day.

Today, at the beginning of Lent, in this time of retreat that allows us to identify our weaknesses and our temptations, we must proclaim our faith in the victory of good over evil in our lives and in the whole world. That is what we celebrate on Easter day. Christ is risen to free us from evil. The Easter light reminds us that the darkness of death, violence, and the scandal of the suffering of the innocent are called to disappear. The Risen Christ offers and gives a new life to those who, filled with the Holy Spirit, commit themselves with Him to fight against the evil one; to face and master all the temptations that kill in our hearts, the Love for God, for creation, for ourselves and for others.

Our faith is trust. There is no longer room for pessimism, for fear, or for speeches that do not affirm the victory of good over evil.

This Lent is the favorable time to love. Let us give ourselves time in these four weeks that separate us from Easter to nurture in our existence the Love that is the Fire that never goes out.

Amen. Fr. Germán

1º Domingo de Cuaresma C

Los Ángeles, 6 de marzo del 2022

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 26,4-10

Salmo : 90(91),1-2.10-11.12-13.14-15

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Romanos 10,8-13

Evangelio: de San Lucas 4,1-13

El miércoles pasado empezamos la Cuaresma. Tiempo en el cual la Iglesia nos propone que hagamos una limpieza en nuestra vida.

Las lecturas de este domingo nos invitan a darnos tiempo para identificar nuestras tentaciones y afirmar nuestra fe en la victoria del bien sobre el mal en nuestra vida y en el mundo entero.

Darnos tiempo es indispensable, hoy más que nunca, para todas las personas que desean hacer una limpieza en su vida.

Vivimos en una sociedad, en un mundo y época, en donde todo va muy rápido, en donde todo nos empuja a correr para caminar al ritmo de los demás. 

Siempre estamos ocupados, con las múltiples actividades que tenemos ante nosotros. Frecuentemente, no nos damos tiempo para nosotros mismos, para nuestra familia, nuestros amigos y para los demás.

No tengo tiempo es una enfermedad más contagiosa que el Covid.

Contra esa pandemia que devora nuestra libertad, que nos cansa y aleja de la felicidad, no tenemos vacuna, pero tenemos un tratamiento que se llama: darse tiempo. 

Como Jesús, debemos retirarnos, debemos aprovechar de estos 40 días de Cuaresma, para darnos tiempo de suspender todas las actividades y sentarnos frente a Dios y a nosotros mismos. A quienes no creen en Dios, podemos proponerles que se den tiempo, para contemplar la creación y mirar al interior de su vida, sin dejarse absorber por el deseo o la necesidad de producir o de sentirse útiles.

Debemos darnos tiempo, para identificar las tentaciones que nos alejan de lo que es esencial en la vida: el Amor. Me impresionó el final del Evangelio que dice que: después del bautismo de Jesús, el maligno no se retiró hasta que no haber realizado, todas las formas de tentación.

Para identificar todas las formas de tentación que debemos afrontar en la vida, debemos simplemente preguntarnos: “Quién o qué nos impide, nos aleja o nos hace olvidar que estamos en la Tierra, para amar a Dios, amar la creación, amarnos a nosotros mismos y amar a los demás. Todas las tentaciones que hay en nuestro corazón y en nuestra boca están ligadas al amor que vivimos y que proclamamos en todo lo que hacemos día a día.

Hoy, al inicio de la Cuaresma, en este tiempo de retiro que nos permite identificar nuestras debilidades y nuestras tentaciones, debemos proclamar nuestra fe en la victoria del bien sobre el mal, en nuestra vida y en el mundo entero. Eso es lo que celebramos el día de Pascua. Cristo resucitó para liberarnos del mal. La luz de Pascua nos recuerda que las tinieblas de la muerte, de la violencia y del escándalo del sufrimiento del inocente están llamadas a desaparecer. Cristo Resucitado propone y da una nueva vida a quienes, llenos del Espíritu Santo, se comprometen con Él, a luchar contra el maligno. A afrontar y a dominar todas las tentaciones que matan en nuestro corazón, el Amor por Dios, por la creación, por nosotros mismos y por los demás.

Nuestra fe es confianza. Ya no hay espacio para el pesimismo, para el miedo o los discursos que no afirman la victoria del bien sobre el mal.

Esta Cuaresma es el tiempo favorable para amar. Démonos tiempo en estas cuatro semanas que nos separan de Pascua, para hacer crecer en nuestra existencia el Amor que es el Fuego que no se apaga nunca. Amen. P. Germán
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