20th Sunday of the Church Time B Los Angeles, August 18th /19th, 2018

posted Aug 18, 2018, 1:03 PM by German Sanchez

20th Sunday of the Church

Time B

Los Angeles, August 18th /19th, 2018

1st Reading: from the Book of Proverbs 9,1-6

Psalm : 33(34)1-3.10-11.12-13.14-15

2º Reading: letter of  Saint Paul to the Ephesians 5,15-20

Gospel: Saint John 6,51-58

Today's liturgy speaks to us about the Eucharist.

The Mass or the Eucharist is invitation and communion.

Invitation:

The first characteristic of the Eucharist is that it is an invitation from God. All men and women of goodwill are invited to this supper. There are those who accept, others who reject and others who do not listen to the invitation. There are those who receive the invitation but believe that they do not have time to go to church one hour a week or that they do not need to feed their spiritual life with the Bread that is coming from heaven.

The invitation of God sometimes comes directly to our hearts. There are occasions in which we hear the voice of God that invites us to leave occupations or diversions and come to church. Sometimes the invitation comes to us through someone else. God counts on all Christians to invite those whom we know to come to church to meet God, to receive Jesus and to share a moment with the Christian community.

All the baptized are invited to go and invite all men and women who wish to meet God to this supper.

Every Sunday we should remember that God invites us and waits for an answer from us.

The Eucharist is communion.

The great mystery of the Eucharist is that of communion. For one hour, (my preaching is generally short to not spend an hour of celebration), we are in the church in communion with God and with men and women of all ages and from all countries. If we open our hearts, during the Eucharist, God speaks to us, he listens to us, he forgives us, he welcomes us, and he sends us. During the time of Mass we are in the hands of God. Every time we participate in the Eucharist, we are next to people we do not know but who are Christians, members of the Body of Christ, living stones of the Church, like us.

When we come to Mass we must prepare ourselves to welcome God and to welcome our brothers and sisters. We are together and we present to our Father the joys and sufferings of all of us, of our families and of the whole world. At Mass there should not be selfish thoughts. During the liturgy we prepare ourselves to come before the altar to receive the same Bread and the same Wine, to receive the same Body and the same Blood of Christ.

Communion is complete when we return home after the Mass and carry in our body the same Christ who wants us to share him with the people we are going to meet.

Every Sunday we have an invitation to enter into communion with God and with our Christian brothers and sisters and to go to the whole world to invite others to this supper by sharing with them the communion we have received here. Amen.

Fr. Germán

20º Domingo de la Iglesia

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 19 de agosto del 2018

1ª lectura: del Libro de los Proverbios 9,1-6

Salmo : 33(34) 1-3.10-11.12-13.14-15

2ª lectura: la carta de San Pablo a los Efesios 5,15-20

Evangelio: de San Juan 6,51-58

La liturgia de hoy nos habla de la Eucaristía.

La Misa o la Eucaristía es invitación y comunión.

Invitación:

La primera característica de la Eucaristía es de ser invitación de Dios. Todos los hombres y mujeres de buena voluntad están invitados a esta cena. Hay quienes aceptan, otros rechazan, otros no escucharon la invitación, otros recibieron la invitación, pero creen que no tienen tiempo para ir a la iglesia una hora por semana, o piensan que no necesitan alimentar su vida espiritual, con el Pan que viene del cielo.

La invitación de Dios nos llega a veces directamente a nuestro corazón. Hay ocasiones en las cuales escuchamos la voz de Dios, invitándonos a dejar las ocupaciones, o diversiones para venir a la iglesia. A veces la invitación nos llega por medio de alguien. Dios cuenta con todos los cristianos, para que invitemos a quienes conocemos a venir a la iglesia. Para encontrarse con Dios, para recibir a Jesús y compartir un momento con la comunidad cristiana.

Todos los bautizados están invitados, a ir al mundo entero, invitando a esta cena, a todos los hombres y mujeres que deseen encontrarse con Dios.

Todos los domingos, debemos recordar que Dios nos invita y espera una respuesta de parte nuestra.

La Eucaristía es comunión.

El gran misterio de la Eucaristía es la comunión. Durante una hora, (mi predicación es en general corta, para no pasar una hora de celebración), estamos en la iglesia en comunión con Dios y con hombres y mujeres de todas las edades y de todos los países. Si abrimos nuestro corazón, durante la Eucaristía, Dios nos habla, nos escucha, nos perdona, nos recibe y nos envía. Durante el tiempo de la misa, estamos en las Manos de Dios. Cada vez que participamos a la Eucaristía, estamos al lado de personas que no conocemos pero que son cristianas, miembros del Cuerpo de Cristo, piedras vivas de la Iglesia, como nosotros.

Cuando venimos a Misa, debemos prepararnos para recibir a Dios y para recibir a nuestros hermanos y hermanas. Estamos juntos y presentamos a Nuestro Padre las alegrías y los sufrimientos de todos nosotros, de nuestras familias y del mundo entero. En la Misa no debería haber pensamientos egoístas. Durante la liturgia, nos preparamos para venir frente al altar, al final de la misa, comulgar el mismo Pan y Vino, para recibir el mismo Cuerpo y la misma Sangre de Cristo.

La comunión es completa cuando regresamos a casa, después de Misa, todos llevamos en nuestro cuerpo, el mismo Cristo que desea que vayamos a compartirlo con las personas que encontremos.

Todos los domingos tenemos una invitación y todos los domingos entramos en comunión con Dios y con nuestros hermanos y hermanas cristianos, para ir al mundo entero invitando a los demás a esta cena y para compartir con ellos la comunión que hemos recibido aquí.

Amen

     P. Germán
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