21st Sunday in Ordinary time year B LA, August 25th – 26th, 2012

posted Aug 25, 2012, 5:16 PM by German Sanchez   [ updated Aug 26, 2012, 7:25 AM ]

21st Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, August 25th – 26th, 2012

1st Reading: from the Book of Joshua 24,1-2a,15-17,18b

Psalm : 34:2-3,16-17,18-19,20-21

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 4:17,20-24

Gospel: Saint John 6,24-35

I suppose that there are people among us who have had no vacation, others who have traveled, and others like me who have returned this weekend after a period of rest. Then, before we start a new school year, I invite you to answer the question that the prophet Joshua asked to his people: "Choose today whom you will serve… But as for me and my family, we will serve the Lord."
In the life of all Christians, in the existence of all the disciples of Christ, it is essential to know who we serve in order to understand what to do.
If we follow the Lord and if we are determined to serve Christ, we should consider the words of St. Paul to the Ephesians: “submit to one another out of reverence for Christ. Wives, submit yourselves to your own husbands… Husbands, love your wives, just as Christ loved the Church and gave himself up for her…”

This invitation of St. Paul has been misused in the past and continues to feed the thoughts and the readings of those who can only see the surface of things.
St. Paul’s words have been used to accuse him of misogyny (the dislike or hatred of women), to justify machismo, or to make people believe in the superiority of men over women. This is a misconception. There is nothing of it the intentions of St. Paul, a man who gave up everything to follow Christ.
St. Paul says that if we are Christians and that if we follow Christ, we must accept to live like Him.
Throughout the life and teachings of Christ we always have an example and an invitation to "submit to one another." We can´t live happily if our relationships are animated by domination rather than respect and the pursuit of the happiness of others. Submitting to each other means that the first intention in my words and in my actions should be the pursuit of the happiness of others. The selfishness and domination displayed by some people and governments are examples of the problem caused by disrespecting and disregarding St. Paul´s invitation: “submit to one another out of reverence for Christ. Wives, submit yourselves to your own husbands… Husbands, love your wives, just as Christ loved the Church and gave himself up for her…”

If you can’t understand the message of St. Paul, or if the word ‘submit’ or ‘submission’ used by him offends you, I suggest you accept his intention through this other translation: “honor Christ and put others first.  A wife should put her husband first, as she does the Lord… A husband should love his wife as much as Christ loved the Church and gave his life for it.”

Acting in such way and living in such spirit is the only way that allows us to testify to our brothers that we have chosen to serve the Lord.
Now we can understand why, after listening the words of Jesus, many of his disciples went away and stopped following him.
To end this Sunday’s homely and to begin our weekly reflection, let’s listen to how Jesus asked his twelve apostles, "Will you also leave me?" And, at the start of this school year, let’s ask ourselves if we are ready to answer as Peter did: "Lord, to whom shall we go? You have the words of eternal life. "  Amen.
 Fr. Germán

21º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 26 de agosto del 2012

1ª lectura: del libro de Josué 24,1-2a.15-17.18b

Salmo: 33(34) 2-3,16-17,18-19,20-21

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 5,21-32

Evangelio: de San Juan 6, 60-69

Me imagino que entre nosotros hay personas que no tuvieron vacaciones, otros que viajaron y otros que como yo,   regresaron  este fin de semana, después de un periodo de descanso.

 Entonces, los invito, antes de empezar un nuevo año escolar, a responder a la pregunta que el profeta Josué le hizo a su pueblo:  "Escojan a quien quieren servir hoy; mi gente y yo queremos servir al Señor". En la vida de todos los cristianos, en la existencia de todos los discípulos de Cristo, es indispensable saber a  quién queremos servir, para comprender cómo debemos comportarnos.

Si queremos seguir al Señor,  si estamos decididos a servir a Cristo, debemos tomar en cuenta las palabras de San Pablo a los Efesios: "sométanse unos a otros, las mujeres a su esposo... Y ustedes  hombres, amen a su esposa, según el ejemplo de Cristo: El amó la Iglesia y dio su vida   por ella..."

Esta invitación de San Pablo ha sido utilizada en el pasado y sigue alimentando el pensamiento y la literatura de aquellos que miran solo la superficie de las cosas. 

Se ha utilizado esta frase de San. Pablo para acusarlo de misoginia (que no ama a las mujeres), para justificar comportamientos machistas o para hacernos creer en una cierta superioridad del hombre en relación con la mujer. Esto es un error. No hoy,  nada de eso,  en la intención de aquel que abandonó todo para seguir a Cristo. San. Pablo nos dice que si queremos ser cristianos y que si decidimos seguir a  Cristo, debemos aceptar  vivir como Él.

En la vida y en las enseñanzas de Cristo,  tenemos siempre un ejemplo y una invitación a "someternos los unos a los otros". No podemos vivir felices si nuestras relaciones humanas están animadas por la dominación y no por el respeto y por la búsqueda de la felicidad de los demás. Someterse los unos a los otros, quiere decir que la primera intención de  mis palabras y de  mis actos deben ser la búsqueda de la felicidad de los demás. El egoísmo y la dominación de ciertas personas o gobiernos han sido un ejemplo de la desgracia que produce la falta de respeto y el desprecio de la invitación de San Pablo: "sométanse unos a otros: que las mujeres respeten a su esposo,... Maridos, amen a su esposa, según el ejemplo de Cristo: El amó la Iglesia y se entregó por ella..."

Si ustedes no entienden la invitación de San. Pablo o si la palabra “sumisión”, que  San Pablo utiliza, les molesta; les propongo que acepten la intención de San Pablo,  gracias a otra traducción: “respétense los unos a los otros; las mujeres a su esposo,... Y ustedes los hombres amen a su esposa, hasta que acepten ofrecer su vida por ella,... Como lo hizo Cristo por la Iglesia.”

Actuar de esa manera y vivir en ese espíritu,  es el único camino que nos permite  dar testimonio, frente a nuestros hermanos, de que hemos escogido servir al Señor.

Ahora podemos comprende la razón por la cual, al escuchar las palabras de Jesús, muchos de sus discípulos lo abandonaron y dejaron de seguirlo.

Para terminar la reflexión de este domingo y para empezar nuestra reflexión de la semana, tratemos de escuchar la que Jesús hace a los doce: “¿ustedes también quieren irse? Y preguntémonos, al inicio de este año escolar, si estamos dispuestos a responder con Pedro: "¿Señor, a quién iremos? Solo tú tienes palabras de vida eterna”.

Amén    P. Germán
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