22nd Sunday in Ordinary Year B August 28th /29th, 2021

posted Aug 27, 2021, 6:48 PM by German Sanchez

22nd Sunday in Ordinary Time

Liturgical Year B

Los Angeles, August 28th /29th, 2021

1st Reading: from the Book of Deuteronomy 4,1-2,6-8

Psalm: 15:2-3,3-4,4-5

2º Reading: from the letter of St James 1:17-18,21b-22,27

Gospel: Saint Mark 7,1-8,14-15,21-23

 

The Gospels report that, several times, Jesus disagrees with certain scribes and Pharisees who followed him.

In this Sunday's Gospel, Jesus reproaches them for setting aside God's commandment to cling to the human tradition.

Let's take a few minutes to show the difference between the commandment of God and the human tradition.

What is the commandment of God?

Sometimes we complicate our lives with details and rules that prevent us from living in peace.

God has given us only one commandment, and that is the only one we must follow to be at peace with God, with ourselves, and with others: “To love God and his neighbor as oneself”.

It's about loving. Everything that opposes love, everything that does not make love grow is a sin and is serious. Every word, every silence, and every action that is not animated by love distances us from God, from our brothers and sisters and prevents us from being at peace with ourselves.

We have been created to love ourselves, to love God, and to love others.

That is our identity. That is our DNA. We all have a heart made to love and only to love.

That is the reason why Jesus says that the most important thing in our existence is what is in the heart, in our inner life, in our thoughts, and in our conscience.

Accepting that our heart, our intelligence, our interiority is the place where the commandment of God is found helps us to understand the reproach of Jesus about human tradition.

What is the human tradition? We have many traditions that do not come from our hearts but are external to us. That we use to pretend. For the others to highlight us. To please someone. Sometimes we do things out of routine, without our heart or our inner life being related to what we do.

These traditions do not come from the heart but come from the outside. They can be superficial and fleeting, like fashions. They can also be more stable like the tradition of getting baptized or taking first communion without there being a future in that action.

If what we do does not open us to the encounter with God, to listen to his Word, to the search for peace and justice and the construction of brotherhood, we can be sure that what we are doing is part of the human tradition and that we are setting aside the commandment of God.

Where our treasure is, there is also our heart.

I invite you to discover the great treasure that is in your heart. Do not miss the opportunity today to realize the wealth that you carry in your heart. God has placed within you a fountain of love. Do not let it dry out. If you open the jet of love that is in your heart, your life will change and you will be the image of God present in your family, in your school, in your work, and in society.

Amen.  

Fr. Germán

22º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 29 de agosto del 2021

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 4,1-2.6-8

Salmo: 14(15)2-3.3-4.4-5

2ª lectura: carta de Santiago 1,17-18.21b-22.27

Evangelio: de San Marco 7,1-8.14-15.21-23

Los Evangelios reportan que, varias veces, Jesús está en desacuerdo con ciertos escribas y fariseos que lo seguían.

En el Evangelio de este domingo Jesús les reprocha por dejar a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres.

Tomemos algunos minutos para hacer la diferencia entre el mandamiento de Dios y las tradiciones de los hombres.

¿Cuál es el mandamiento de Dios?

A veces nos complicamos la vida con detalles y reglas que nos impiden vivir en paz.

Dios nos ha dado un mandamiento solo y ese es el único que debemos seguir, para estar en paz con Dios, con nosotros mismos y con los demás: “Amar a Dios y a su prójimo como a sí mismo”.

Se trata de amar. Todo lo que se opone al amor, todo lo que no hace crecer el amor es un pecado y es grave. Toda palabra, todo silencio y toda acción que no está animada por amor nos aleja de Dios, de nuestros hermanos y hermanas y nos impide estar en paz con nosotros mismos.

Hemos sido creados para amarnos a nosotros mismos, para amar a Dios y para amar a los demás.

Esa es nuestra identidad. Ese es nuestro ADN. Todos tenemos un corazón hecho para amar y solamente para amar.

Esa es la razón por la cual, Jesús dice que lo más importante en nuestra existencia es lo que hay en el corazón, en nuestra vida interior, en nuestros pensamientos y en nuestra conciencia.

Aceptar que nuestro corazón, nuestra inteligencia, nuestra interioridad es el lugar en donde se encuentra gravado el mandamiento de Dios, nos ayuda a comprender el reproche de Jesús sobre las tradiciones de los hombres.

¿Cuáles son las tradiciones de los hombres? Tenemos muchas tradiciones que no salen de nuestro corazón, sino que son exteriores a nosotros. Que utilizamos para aparentar. Para que los otros nos remarquen. Para darle gusto a alguien. A veces hacemos las cosas por costumbre, sin que nuestro corazón o nuestra vida interior estén en relación con lo que hacemos.

Esas tradiciones no salen del corazón, sino que vienen del exterior. Pueden ser superficiales y pasajeras, como las modas. También pueden ser más estables como la tradición de hacer bautizar o de tomar su primera comunión, sin que haya un futuro en esa acción.  

Si lo que hacemos no nos abre al encuentro con Dios, a escuchar su Palabra, a la búsqueda de la paz y de la justicia y a la construcción de la fraternidad, podemos estar seguros de que lo que estamos haciendo, es parte de las tradiciones de los hombres y que estamos dejando a un lado el mandamiento de Dios.

En donde está nuestro tesoro, ahí también está nuestro corazón.

Los invito a descubrir el gran tesoro que está en su corazón. No pierdan la oportunidad hoy, de darse cuenta de la riqueza que llevan en su corazón. Dios ha colocado al interior de ustedes una fuente de amor. No la dejen secarse. Si abren la llave de amor que está en su corazón, su vida cambiará y serán la imagen de Dios presente en su familia, en su escuela, en su trabajo y en la sociedad. Amén.

 P. Germán
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