22nd Sunday of the Church A Los Angeles, September 2nd -3rd , 2017

posted Aug 28, 2017, 5:30 PM by German Sanchez

22nd Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, September 2nd -3rd  , 2017

1st Reading: from the  Book of  Jeremiah 20:7-9

 Psalm :62(63)2,3-4,5-6,8-9

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 12:1-2

Gospel: Saint Matthew 16:21-27

 

Today’s liturgy invites us to discover three characteristics which every Christian should possess: following Christ, who carried his cross and gave his life.

The Christian is someone who follows Christ. In this Sunday’s Gospel Jesus reproaches Peter who let his heart speak by inviting Jesus to reject the path that would lead him to the cross. Our concerns are not the concerns of God. The disciple should not go before the teacher but behind him.

We want God to be like us. We want him to think like we do: not to suffer, to be strong and to make himself known and loved everywhere. Sometimes we want to prevent God from being God so that he will respond to our desires and aspirations for power, domination and well-being. We cannot place ourselves before God. We must always follow his bidding. The first indispensable characteristic of every Christian is to follow Christ. We cannot be Christians if we do not use the means at our disposal to follow the Lord every day and in every situation. Reading the Word of God, actively participating in the life of the community and regularly receiving the sacraments that the Church offers us are the means that allow us to follow Jesus.

The Christian is someone who carries his cross. If we follow Christ, if Christ is our guide and model, then we will discover that he helps us to understand our own identity, to know the crosses we must bear, the sufferings that are part of our existence and the limits of our personality.

If we follow Christ we will receive from him the strength to carry our crosses instead of letting ourselves be crushed by them or immobilized by sorrow, rejection or lack of courage.

Carrying the cross means walking and always advancing with the conviction that we are not alone in carrying the weight we bear. Our cross is the way that God places before us in order to follow the example of Christ. The cross helps us to live united to God and in communion with our brothers and sisters.

The Christian is someone who gives his life. Walking behind Jesus and carrying the cross leads us to give our lives for others. The vocation of every Christian is to love. St. John says, “Greater love has no one than this, that he lay down his life for his friends” Jn 15:13. We are called to love as Christ has loved us and love is never selfish, limited or demanding. Giving your life for others is not an alternative; it is the logical consequence of love. Parents give their lives for their children. There are men and women who give their lives for their partner. There are many men and women of good will who give their lives for suffering people. The Christian is someone who follows Christ, who carries his cross and gives his life. If we do not accept this way of living, we should remember Christ’s words:  … you do not have in mind the concerns of God, but merely human concerns.” Mt 16:23 Amen.

Fr. Germán

22º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 3 de septiembre del 2017

1ª lectura : del Libro del profeta Jeremías 20,7-9

 Salmo : 62(63)2.3-4.5-6.8-9

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Romanos 12,1-2

Evangelio: San Mateo 16,21-27

 

La liturgia de hoy nos invita a descubrir tres características de todo cristiano. Seguir a Cristo, cargar su cruz y dar su vida.

El cristiano es alguien que sigue a Cristo. En el evangelio de éste domingo, Jesús le reprocha a Pedro cuando éste lo invita a rechazar el camino que lo conduce a la cruz. Nuestros pensamientos no son los pensamientos de Dios. El discípulo no debe ir adelante del maestro, sino detrás de él.

Quisiéramos que Dios sea como nosotros. Que piense en Él mismo. Que no sufra. Que sea fuerte y que se imponga en todas partes. A veces, queremos impedir a Dios de ser Dios para que responda a nuestros deseos y aspiraciones de poder, de dominio y de bienestar. No podemos caminar delante de Dios. Siempre debemos caminar detrás de Él. La primera característica, indispensable de  todo cristiano, es seguir a Cristo. No podemos ser cristianos, si no utilizamos los medios que tenemos a nuestra disposición, para seguir al Señor todos los días y en toda situación. La lectura de la Palabra de Dios, la participación activa en la vida de la comunidad y la participación regular en los sacramentos que la Iglesia nos propone, son los medios que nos permiten caminar detrás de Jesús.

El cristiano es alguien que carga su cruz. Si seguimos a Cristo, si Cristo es nuestro guía y modelo, entonces vamos a descubrir que nos ayuda a comprender nuestra propia identidad, a conocer las cruces que debemos cargar, los sufrimientos que hacen parte de nuestra existencia y los límites de nuestra personalidad.

Si caminamos detrás de Cristo, vamos a recibir de Él la fuerza para cargar nuestras cruces y seguir la marcha, sin dejarnos aplastar por éstas o inmovilizarnos en lamentaciones, rechazos o falta de ánimo.

Cargar su cruz quiere decir, caminar y avanzar siempre con la convicción de que el peso que cargamos, no lo llevamos solos. Que nuestra cruz es el camino que Dios coloca frente a nosotros, para seguir el ejemplo de Cristo. La cruz nos ayuda a vivir unidos a Dios y en comunión con nuestros hermanos y hermanas.

El cristiano es alguien que da su vida. Caminar detrás de Jesús y cargar su cruz, nos conduce a dar la vida por los demás. La vocación de todo cristiano es amar. San Juan dice: “No hay amor más grande que dar su vida por sus amigos” Jn 15,13 Hemos sido llamados para amar como Cristo nos ha amado y el amor nunca es egoísta, limitado o interesado. Dar su vida por los demás no es una alternativa, es la consecuencia lógica del amor. Los padres de familia dan su vida por sus hijos. Hay hombres y mujeres que dan su vida por su pareja. Hay muchos hombres y mujeres de buena voluntad que dan su vida por las personas que sufren. El cristiano es alguien que sigue a Cristo, que carga su cruz y que da su vida. Si no aceptamos esta manera de vivir, vamos a escuchar a Cristo que nos dice: “… no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” Mt 16,23.

Amen.

P. Germán
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