23rd Sunday in Ordinary B LA, Sept. 8th/9th, 2012

posted Sep 7, 2012, 5:44 PM by German Sanchez

23rd  Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, September 8th  /9th, 2012

1st Reading: from the Book of Isaiah 35:4-7a

Psalm : 145(146)7,8-9,9-10

2º Reading: from the letter of St James 2,1-5

Gospel: Saint Mark 7,31-37

Open up! We can say that
the liturgy of this Sunday is summed up in this phrase. Open up!

The Gospel invites us to open our hearts to the Word of God and to proclaim it through our words and our lives.
In the first reading the prophet Isaiah tells us: “Say to those whose hearts are frightened: be strong fear not”.

In the second reading, the apostle James reminds us that the Lord doesn’t make distinctions among people.

We all have the same value before God and we all have a special place in his heart.

Lets open our hearts today so that our ears can hear the Word of God every day and our tongue can announce the wonders and greatness of creation and of our lives.

If our ears hear the Word of God, and if our tongues proclaim the Good News, our families will grow in love, our communities will radiate peace, and our world will discover the respect and solidarity that exists among  all peoples.
Let’s be strong and move fear and distrust away from our hearts so that our ears, our language, and our hearts become open to everything that the Lord conveys through his Word and the sacraments.

Let’s pray for each other, so that the Word of God will find our ears open and the worry, fear, or shame we may experience in proclaiming the Word of God will disappear from our lives.

Let’s pray so we can open our hearts to love and we can share with all our brothers and sisters knowing that all of us are children of a Father who doesn’t make distinctions between rich and poor, white and black, men and women.


Fr. Germán

23º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 9 de septiembre del 2012

1ª lectura: del libro de Isaías 35,4-7a

Salmo: 145(146)7.8-9.9-10

2ª lectura: carta de Santiago 2,1-5

Evangelio: de San Marco 7,31-37



¡Ábrete! Podemos decir que la liturgia de este domingo se resume en esta palabra. Ábrete.

La Palabra de Dios, nos invita a abrir nuestro corazón para escuchar su  Palabra  y para anunciarla con  palabras y con la vida.

El profeta Isaías nos dice en la primera lectura: “díganle a los que tienen  miedo: Ánimo, no teman”.

El apóstol Santiago nos recuerda, en la segunda lectura de este domingo, que el Señor no hace diferencias entre los seres humanos.

Todos tenemos un  mismo valor ante  Dios y todos tenemos un lugar  privilegiado en su corazón.

Abramos nuestro corazón hoy para que nuestros oídos, puedan escuchar todos los días la Palabra de Dios,   para que nuestra lengua pueda anunciar, todos los días, las maravillas y la grandeza de la creación y de nuestra vida.

Si nuestros oídos escuchan la Palabra de Dios y si nuestra lengua anuncia la Buena Nueva, entonces  nuestras familias van a crecer en el amor, nuestra comunidad va a irradiar la paz, y nuestro mundo descubrirá la fraternidad y el respeto de todos.

“Ánimo, no teman”, alejemos de nuestros corazones  el miedo o la desconfianza para que nuestros oídos, nuestra lengua y nuestro corazón,  se abran a todo lo que el Señor nos transmite en su Palabra y a través de  los sacramentos.

Oremos los unos por los otros, para que la Palabra de Dios encuentre nuestros oídos abiertos, para que el temor, el miedo o la vergüenza de anunciar la Palabra de Dios desaparezcan de nuestra vida.  Para   que el corazón de cada uno se abra para amar y para compartir con todos nuestros hermanos y hermanas,  ya que todos somos hijos e hijas del mismo Padre que no hace diferencia entre el rico y el pobre, entre el blanco y el negro, entre el hombre y la mujer.


 P. Germán