23rd Sunday in Ordinary time B Los Angeles, September 8th/9th, 2018

posted Sep 8, 2018, 9:54 AM by St Sebastian Catholic Parish

23rd  Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, September 8th/9th, 2018

1st Reading: from the Book of Isaiah 35:4-7a

Psalm : 145(146)7,8-9,9-10

2º Reading: from the letter of St James 2,1-5

Gospel: Saint Mark 7,31-37

The message of today’s liturgy is summarized in the word: Ephphatha! Open up!

The Word of God invites us to open our ears and mouth.

We live in a society that pushes us to close our ears and our mouths living as if we were deaf to the Word of God and as if we were dumb at the announcement of the wonders of God in creation.

Today we must ask Jesus, in this Eucharist, for his help by opening our ears and mouth to live as children of God who listen to the voice of the Lord and announce the Good News.

Open our ears:

I'm sure we all need a doctor to open our ears. Jesus has opened the ears of many who were with him. Let us ask him to help us open our ears to hear the voice of God who speaks to us every day. In the morning when we get up, the Lord tells us: I love you and I will be with you all day long. At midday, when we are agitated by work and confused by problems, the Lord tells us: remain in peace, I am with you, the light and the strength of the Holy Spirit accompany you in every situation. In the afternoon when we return home, God reminds us that the family is waiting to offer us affection and to receive a little love. God always speaks to us and many times we do not listen to him. Open our ears, Lord.

Open mouth:

I'm sure we all need a good doctor to unleash the tongue.

We feel ashamed or shy or we are afraid of bothering others. That is why we do not speak, saying that creation is beautiful, that we are happy to have a family that loves us, that we are proud of having friends who are faithful and who can count on us as well as we count on them. Our tongue needs to be unleashed to always and everywhere announce the Good News. We live in a beautiful world, we feel happy because God lives in our world and has entrusted us with creation to share it with others. We live in peace because we have a heart capable of loving and letting ourselves be loved.

Open our mouths, Lord, to announce the Good News.

Let us pray in this Eucharist that Jesus, who is a good doctor, will help us to open our ears to hear his Word and to open our mouths to announce to the world the joy of the Gospel.

Amen.

Fr. Germán


23º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 9 de septiembre del 2018

1ª lectura: del libro de Isaías 35,4-7a

Salmo: 145(146)7.8-9.9-10

2ª lectura: carta de Santiago 2,1-5

Evangelio: de San Marcos 7,31-37

El mensaje de la liturgia se recapitula en la palabra: ¡Effetá! ¡Ábrete!

La Palabra de Dios nos invita a abrir los oídos y la boca.

Vivimos en una sociedad que nos empuja  a cerrar los oídos y la boca para vivir como si estuviésemos sordos a la Palabra de Dios y  mudos al anuncio de las maravillas de Dios en la creación.

Hoy debemos pedir a Jesús, en esta Eucaristía, su ayuda para abrir los oídos y la boca para vivir como hijos de Dios, escuchando la voz del Señor y anunciando la Buena Nueva.

Abrir los oídos:

Estoy seguro que todos necesitamos de un médico para abrir nuestros oídos. Jesús ha abierto los oídos, de muchos de los que lo frecuentaban. Pidámosle que nos ayude a abrir nuestros oídos, para escuchar la voz de Dios que nos habla todos los días. En la mañana cuando nos levantamos, el Señor nos dice: Te amo y estaré contigo todo el día. Al medio-día, cuando estamos cansados por el trabajo y confundidos por los problemas, el Señor nos dice: Permanece en paz. Estoy contigo, la luz y la fuerza del Espíritu Santo te acompañan en toda situación. En la tarde cuando regresamos al hogar, Dios nos recuerda que la familia nos espera, para ofrecernos y recibir un poco de amor. Dios nos habla siempre y muchas veces no lo escuchamos. Abre nuestros oídos Señor.

Abrir la boca:

Estoy seguro que todos necesitamos de un buen médico para desatar la lengua.

Sentimos vergüenza, timidez o miedo de molestar a los demás. Por eso no hablamos para expresar que la creación es hermosa. Que estamos felices de tener una familia que nos ama. Que nos sentimos orgullosos de tener amigos que son fieles y que pueden contar con nosotros, como también nosotros contamos con ellos. Nuestra lengua necesita desatarse para anunciar siempre y en todas partes la Buena Nueva. Vivimos en un mundo hermoso, nos sentimos felices porque Dios habita en nuestra tierra y nos ha confiado la creación, para compartirla con los demás. Vivimos en paz porque tenemos un corazón capaz de amar y de dejarse amar.

Abre Señor nuestra boca para anunciar la Buena Nueva.

Oremos en esta Eucaristía para que Jesús, que es un buen médico, nos ayude a abrir los oídos para escuchar su Palabra y la boca para anunciar al mundo la alegría del Evangelio.

Amén.

P. Germán
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