23rd Sunday in the Church’s time C Los Angeles, September 3rd, 2022

posted Sep 8, 2022, 4:47 PM by German Sanchez

23rd Sunday in the Church’s time C

Los Angeles, September 3rd, 2022

1st Reading: from the Book of Wisdom 9,13-18b

Psalm: 89(90)3-4,5-6,12-13,14-17

2nd Reading: Letter of St Paul to Philemon 9-10,12-17

Gospel: Saint Luke 14,25-33

Pope Francis frequently speaks of the importance of fraternity in relations between people and States.

For Christians, fraternity is essential since we pray the Our Father with the conviction of having only one Father and of being brothers and sisters of Jesus and brothers and sisters of all men and women who inhabit the planet.

Governments and the media frequently speak of freedom and equality among humans, but unfortunately, fraternity is forgotten in public discourse.

I invite you to read Saint Paul's letter to Philemon. It is the shortest letter of all Saint Paul's letters (1 chapter with 25 verses). It is a private letter, which the early Church preserved in the Canon of the Scriptures because its message is addressed to all Christians and to all men and women of good will.

Paul is in prison, probably in Rome or in Caesarea. He meets Onesimus who is a slave of a notable friend from Greece. Both Philemon who is the slave owner and Onesimus, his slave, were baptized by Paul.

Onesimus ran away from his master's house after committing some indelicacies.

Paul writes to his friend Philemon and asks him to receive again his slave who is now a Christian and asks him to welcome him not only as a brother but as if he were Paul himself who he receives.

If you read that little letter completely, you will realize the language that Paul uses. He doesn't give orders. He does not take advantage of his spiritual or moral authority or his imprisoned status because of the Gospel. Paul does not abuse the community in which Philemon lives, who knows him very well, in which he baptized many people.

Paul makes his requests with great delicacy and is convinced that Philemon, because of his faith, will receive that unfaithful slave who returns after having received baptism.

The great revolution of the Gospel and the Good News that the Church must proclaim and live in all her activities is to announce to all humanity that we are all beloved children of God and that we are in the world to build universal brotherhood.

From the beginning of his public life, Jesus wanted to create communities that live fraternally to announce His message to the whole world.

Saint Paul and all the disciples, everywhere they went, formed communities that lived fraternally. The Church today has parishes and communities of the faithful who come together to show the whole world that fraternity is the value that allows us to live together and enjoy this common home that God placed in our hands: Creation.

Today's world that talks a lot about individualism and personal well-being needs communities that live fraternally.

Universal brotherhood will help the rich countries to think about the poor countries, the leaders of our world to commit themselves to the fight against poverty and justice to respect all people.

The fraternity lived in our families and in our communities will transform the planet. And we will all be happy to share what God gives us with those who have less than we have. Amen. Fr. Germán

23º Domingo Tiempo C de la Iglesia

Los Ángeles, el 4 de septiembre del 2022

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 9,13-18

Salmo: 89(90)3-4,5-6,12-13,14-17

2ª lectura: carta de Sn Pablo a Filemón 9b-10.12.17

Evangelio: de San Lucas 14,25-33

Frecuentemente, el Papa Francisco habla de la importancia de la fraternidad entre las personas y los Estados.

Para los cristianos, la fraternidad es esencial porque recitamos el Padre Nuestro, con la convicción de tener un solo Padre, de ser hermanos y hermanas de Jesús, hermanos y hermanas de todos los hombres y mujeres que habitan el planeta.

Los gobiernos y medios de comunicación hablan frecuentemente, de la libertad y la igualdad entre los humanos, pero desafortunadamente, la fraternidad es olvidada en los discursos públicos.

Los invito a leer la carta de San Pablo a Filemón. Es la carta más corta de todas las cartas de San Pablo (1 capítulo con 25 versos). Se trata de una carta privada, que la Iglesia primitiva conservó en el Canon de las Escrituras, porque su mensaje es dirigido a todos los cristianos y todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Pablo está en la cárcel, probablemente en Roma o en Cesárea. Se encuentra con Onésimo que es un esclavo de un amigo notable de Grecia. Tanto Filemón que es el dueño del esclavo, como su esclavo Onésimo, fueron bautizados por Pablo.

Onésimo se salió de la casa de su patrón, después de haber cometido algunas inconveniencias.

Pablo le escribe a su amigo Filemón para que reciba nuevamente a su esclavo que ahora es cristiano, pidiéndole que lo reciba, no solamente como un hermano, sino como si fuera al mismo Paul que recibe.

Si leen completamente esa pequeña carta, van a darse cuenta del lenguaje que Pablo utiliza. No da órdenes. No aprovecha de su autoridad espiritual o moral o de su condición de preso a causa del Evangelio. Pablo no abusa de la comunidad en la cual vive Filemón, que lo conoce muy bien en la cual bautizó a muchas personas.

Pablo solicita con mucha delicadeza y convencido de que Filemón a causa de su fe, recibirá a ese esclavo infiel que regresa después de haber recibido el Bautismo.

La gran revolución del Evangelio y la Buena Nueva que la Iglesia debe proclamar y vivir en todas sus actividades es anunciar a toda la humanidad, que todos somos hijos bien amados de Dios y que estamos en el mundo para construir la fraternidad universal.

Jesús quiso, desde el inicio de su vida pública, crear comunidades que vivieran fraternalmente, anunciando su mensaje al mundo entero.

San Pablo y todos los discípulos, por todos los lugares por los que pasaron, formaron comunidades que vivían fraternalmente. La Iglesia cuenta hoy con las parroquias y comunidades de fieles, que se reúnen para mostrar al mundo entero, que la fraternidad es el valor que nos permite vivir juntos y disfrutar de esta casa común que Dios puso en nuestras manos: la Creación.

El mundo de hoy que habla mucho del individualismo y del bienestar personal, necesita comunidades que vivan fraternalmente.

La fraternidad universal ayudará a los países ricos, a pensar en los países pobres, en los dirigentes de nuestro mundo, a comprometerse en la lucha contra la pobreza y la justicia para respetar a todas las personas.

La fraternidad vivida en nuestras familias y en nuestras comunidades, transformará el planeta y todos estaremos felices de compartir lo que Dios nos da, con aquellos que tienen menos que nosotros. Amen.  

P. Germán
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