23rd Sunday of the Church A LA, September 6th - 7th , 2014

posted Aug 14, 2014, 4:04 PM by German Sanchez

23rd Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, September 6th - 7th  , 2014

1st Reading: from the  Book of  Ezekiel 33,7-9

 Psalm :94(95)1-2.6-7.8-9

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 13,8-10

Gospel: Saint Mathew 18,15-20

September is for many of us the beginning of a new school year. Summer is over. During those days we took advantage of the holidays, the sun, and the slightly longer days to rest and to meet people that we usually don’t have the chance to see during the school year.

I know that there are many people in our community who had no vacation at all. Often the economic realities won’t allow us to stop working. That is very sad. It is essential to have some vacation; I would say that it is a right and an obligation to take some time to relax and to do something different from what we do every day. Taking some days off to rest will help us to stay away from our daily activities and allow us to return to work with an open mind and open ears to listen and to better understand our colleagues. Holidays are good for us and also for those with whom we have personal and business relationships.

In this weekend the Word of God talks about life in community. Everyone is part of a community. Family, friends, the parish, the workplace, our school, our college, the neighborhood where we live, the associates we work with as volunteers, the activities we participate in such as sports or dance clubs are the communities in which we are engaged and we must feel responsible for each other’s wellbeing.

We were born into a community: the family. We were not born alone in a lab or in a factory that produces human machines. We were created by a God who is a community: the Father, the Son and the Holy Spirit. Our mission, our responsibility, and our happiness is to live in community.

At the start of this school year, let’s try to make a list of the communities in which we are active members. Let’s try to find out what our commitment to each of these communities is, what the community offers us and what we bring back to it. Are we active members in the communities to which we belong? Or, are we members who just take advantage of the community without realizing that the community needs our participation and our talents to prosper?

We are all responsible for the health of our communities. The Gospel speaks of fraternal correction and community prayer. Let's help each other so that all members of our parish community can find a place to work for the wellbeing of the community. Let’s participate in one of the different prayer groups and ask the Lord for the grace of an open, active and cheerful community that bears witness to the presence of God among us.

Amen.

Fr. Germán

23º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 7 de septiembre del 2014

1ª lectura : del Libro del profeta Ezequiel 33,7-9

 Salmo : 94(95) 1-2.6-7.8-9

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Romanos 13,8-10

Evangelio: San Mateo 18,15-20

 

El mes de septiembre es para muchos de nosotros el inicio de un nuevo año escolar. El verano ha terminado, y hemos aprovechado de las vacaciones, del sol, de los días un poco más largos para descansar y para encontrarnos con personas que durante el año escolar, no tenemos la ocasión de ver.

Yo sé que en nuestra comunidad hay muchas personas que no tuvieron vacaciones. Frecuentemente, la situación económica no nos permite dejar de trabajar. Esto es triste porque es indispensable descansar. 

Es un derecho y una obligación, tomar tiempo para descansar, para hacer algo diferente de lo que hacemos todos los días. Las vacaciones y el descanso nos ayudan a alejarnos un poco de nuestras actividades cotidianas. Nos permiten regresar al trabajo con una actitud más abierta, dispuestos a escuchar y a comprender mejor a nuestros colegas de trabajo. Las vacaciones son algo favorable para nosotros y para aquellos con quienes interactuamos profesionalmente.

La Palabra de Dios, en este fin de semana, nos habla de la vida comunitaria. Todos formamos parte de alguna comunidad. La familia, la parroquia, los amigos, el lugar de trabajo, la escuela, la universidad, el barrio en donde vivimos, las asociaciones con las cuales trabajamos como voluntarios, el deporte, el baile, y demás actividades que realizamos, se llevan a cabo en comunidades, en las cuales debemos comprometernos y sentirnos responsables del bienestar de unos y otros.
Nacimos en una comunidad: una familia. No hemos nacido solos en un laboratorio o en una fábrica de producción de máquinas humanas.

Hemos sido creados por un Dios que es una comunidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Nuestra misión, nuestra responsabilidad y nuestra felicidad es vivir en comunidad.
Al inicio de este año escolar, tratemos de hacer una lista de las comunidades en las cuales participamos. Tratemos de identificar nuestro compromiso en cada una de las comunidades que frecuentamos.

Pensemos en lo que la comunidad nos ofrece y en lo que nosotros le aportamos a la comunidad.

¿Participamos de manera activa en las comunidades a las cuales pertenecemos, o somos miembros que se aprovechan de la comunidad, sin darse cuenta de que la comunidad necesita de nuestra participación y de nuestros talentos para desarrollarse mejor? Todos somos responsables de la buena salud de nuestras comunidades. El Evangelio habla de la corrección fraterna y de la oración comunitaria. Entonces, ayudémonos los unos a los otros, para que todos y cada uno de los miembros de nuestra comunidad, encuentren un lugar en el cual puedan trabajar por el bien de éste. Participemos en los diferentes grupos de oración que la parroquia nos propone, para pedir al Señor la gracia de una comunidad abierta, activa y alegre. Una comunidad que de testimonio de la presencia de Dios en medio de nosotros.

Amen. P. Germán
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