23th Sunday in the Church’s time C. LA, September 7th /8th, 2013

posted Sep 7, 2013, 4:09 PM by German Sanchez

23th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, September 7th /8th, 2013

1st Reading: from the Book of Wisdom 9,13-18b

Psalm : 89(90)3-4,5-6,12-13,14-17

2nd Reading: Letter of St Paul to Philemon 9-10,12-17

Gospel: Saint Luke 12,25-33

On this Sunday, at the end of the summer break, at the beginning of a new school year and a new year in community, I invite you to take some time this week to read the whole letter of St. Paul to Philemon.

The letter is very short with only one chapter and 25 verses of which we already have read 7 in the second reading of today.

Paul is in prison in Rome because of his faith in the Gospel. He has met Onesimus, a slave prisoner who was incarcerated after having wronged his master, Philemon.

In prison, Onesimus became a friend of Paul and was baptized by him. When Onesimus ended his sentence, Paul wrote to his master, who had also been baptized by Paul.

In the letter Paul not only asked to Philemon to forgive Onesimus for the harm done but also to welcome him back, not as a slave, but as a beloved brother.

Here is an example in which we can see the early Christians living the Gospel in everyday life.

Here is a clear example where, in the name of our belonging to Christ, as Pope Francis often reminds us, we need to work at the development of a culture of encounter.

In his life as a missionary, Paul had met and worked with Philemon. In his life in prison, Paul met and baptized Onesimus and also helped him to reintegrate into society.

Faith helps people to meet each other. Faith helps us to get in touch with the rich and the poor, the haves and the have not, the good and the bad. Faith helps us build bridges where evil or mistakes have created conflict and separation.

Faith is not a theory or philosophy. Faith is a lifestyle choice. We, the baptized, have chosen to follow Christ and to work with him in building a better world.

The story of Philemon and Onesimus reminds us that forgiving, welcoming back those who have wronged us, and rehabilitating those who have erred, should be lived in family, in our communities, in society, and in the world.

Christians, we the followers of Christ, need to show the world that fraternity is possible and that we are working to build a culture of encounter, of forgiveness, and of  love for all humankind.

Amen.

Fr. Germán

23º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 8 de septiembre del 2013

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 9,13-18

Salmo: 89(90)3-4,5-6,12-13,14-17

2ª lectura: carta de Sn Pablo a Filemón 9b-10.12.17

Evangelio: de San Lucas 14,25-33

En este domingo, al regresar de vacaciones,   al iniciar  un nuevo año escolar y un nuevo año en la comunidad, los invito a darse  un poco de su tiempo, durante la semana que empieza, para leer toda la carta de San Pablo a Filemón.

Se trata de una carta muy corta. Un capítulo con 25 versículos de los cuales leímos 7 en la segunda lectura de hoy.

Pablo se encuentra en la cárcel en Roma a causa de promover el Evangelio. Ahí,  encuentra a Onésimo, que es un esclavo encarcelado por haberle hecho daño a su patrón Filemón.

En la cárcel, Onésimo se hace amigo de Pablo y  éste lo bautiza. Cuando Onésimo termina de pagar su pena, Pablo le escribe una carta al patrón de Onésimo,  a quien  también había bautizado.

Pablo, en su carta  le pide a Filemón que perdone a Onésimo, por el todo daño que le pudo haber  causado y que lo reciba, no como un esclavo sino con amor, como a un hermano.

Este es un ejemplo concreto en el cual vemos a los primeros cristianos viviendo el Evangelio en la vida cotidiana.

Este es un ejemplo muy claro en el cual, en  nombre de nuestra pertenencia a Cristo debemos, como frecuentemente dice el  Papa Francisco, trabajar por la construcción de una cultura del encuentro.

En su vida de misionero, Pablo había encontrado, bautizado y trabajado con Filemón. En su vida en la cárcel, Pablo encuentra, bautiza y ayuda a Onésimo  a reintegrarse a la sociedad.

La fe nos ayuda a encontrarnos unos y otros. La  fe nos ayuda a entrar en contacto con los ricos y  los pobres, con los que están bien y los que están menos bien, con los buenos y  los menos buenos. La fe nos ayuda a construir puentes  en donde el mal o el error, han creado conflictos y separación.

La fe no es una teoría o una filosofía. La fe es una manera de vivir. Los bautizados hemos decidido  seguir a Cristo y trabajar con él en la construcción de un mundo mejor.

La historia de Filemón y Onésimo nos recuerdan que el perdón, el hecho de recibir fraternalmente a quien no ha hecho daño y la rehabilitación de aquel que ha cometido un error, deben ser vividos en  familia, en la comunidad, en la sociedad y en el mundo.

Los cristianos, los discípulos de Cristo, debemos mostrar al mundo que la fraternidad es posible y que nosotros trabajamos por la construcción de una cultura del encuentro, del perdón, de la fraternidad por el bien de toda la humanidad.

P. Germán
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