23th Sunday in the Church’s time C LA, September 7th /8th, 2019 World day of the Grand-Parents

posted Sep 6, 2019, 6:08 PM by German Sanchez

23th Sunday in the Church’s time C

World day of the Grand-Parents

Los Angeles, September 7th /8th, 2019

1st Reading: from the Book of Wisdom 9,13-18b

Psalm: 89(90)3-4,5-6,12-13,14-17

2nd Reading: Letter of St Paul to Philemon 9-10,12-17

Gospel: Saint Luke 14,25-33

Today's Gospel says that a large crowd followed Jesus on the roads. Many followed him after a miracle, a prodigious sign or a particular teaching. Others followed him because they saw in him the Messiah, the messenger of God, the liberator or the Great King of Israel.

But Jesus does not want to betray anyone. He knows very well what awaits him in Jerusalem and he also knows very well that he must go through the cross, through suffering and through forgiveness.

Jesus clearly says to those who want to follow him that to be his disciple we must decide to love him above all things and carry our cross.

Decide to love Jesus above all things.

God is love and Jesus is the face of God on earth. He shows us God's great love for us and for creation and wants us to do the same.

Our life is animated by love. The love of our parents, the love of a man for a woman, the love for children, the love between brothers and sisters, the love for those who do us good. Whoever loves is happy because we were created to love and because, as Pope Emeritus Benedict said, we are on earth to learn to love. We have no other mission on earth or another goal in life than love. If we have understood that, we are on the right track, but if the goal of our life is different, I think we should seek a vocation counselor or a spiritual guide. I believe that this applies to every person of good will, whether believer or not.

But, to be a Christian we must prefer the love for Christ to all those loves we have just listed. Because when Christ is the center of our life, all the borders and all the barriers that enclose our hearts collapse.

If Christ is our engine then we will forgive without measure, we will be understanding and merciful even to those who have done us wrong. With Christ we will win all the battles we must face in life. Christians must carry their crosses. We know that there are many wars in the world that we must fight and that the first war we must face is an internal war against selfishness, fear and pride.

Our crosses force us to renounce all desire for domination and all violence, to commit ourselves with others, Christian or not, in the fight against evil in all its forms.

Those who carry their crosses with Jesus renounce all lies, all fraternal hatred, all corruption, the use of weapons, drug and human trafficking, all violence and all exploitation of the other and of nature. Those who carry their crosses like Jesus do not lie down in peace without reconciling with their brothers and sisters. They work every day for the good of all and open their hearts to think of others before thinking of themselves.

Being a disciple of Jesus is not simple, but it is very beautiful. Being a Christian does not mean being part of a privileged group of men and women who say they are from the family of God. To be Christians, we must choose Jesus and carry with him the cross to combat all the evil that causes suffering and destroys our humanity.

Now that we know what it is to be a Christian, let's ask ourselves if we want to be disciples of Christ.

Amen. Fr. Germán

23º Domingo Tiempo C de la Iglesia

Dia mundial de los Abuelos

Los Ángeles, el 8 de septiembre del 2019

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 9,13-18

Salmo: 89(90)3-4,5-6,12-13,14-17

2ª lectura: carta de Sn Pablo a Filemón 9b-10.12.17

Evangelio: de San Lucas 14,25-33

El Evangelio de hoy dice que una multitud seguía a Jesús por los caminos. Muchos lo seguían después de un milagro, un signo prodigioso o una enseñanza particular. Otros lo seguían porque veían en él al Mesías, al enviado de Dios, al liberador o al Gran Rey de Israel.

Pero Jesús no quiere engañar a nadie. Sabe muy bien lo que lo espera en Jerusalén. También sabe muy bien que debe pasar por la cruz, por el sufrimiento y por el perdón.

Jesús dice claramente a quienes quieren seguirlo que para ser discípulo suyo, debemos decidir amarlo sobre todas las cosas y cargar con nuestra cruz.

Decidir amar a Jesús sobre todas las cosas.

Dios es amor y Jesús es el rostro de Dios en la tierra. Él nos muestra el gran amor de Dios por nosotros, por la creación y quiere que hagamos lo mismo.

Nuestra vida está animada por amor. El amor de nuestros padres, el amor de un hombre por una mujer, el amor por los hijos, el amor entre hermanos y hermanas, el amor por quienes nos hacen bien. Quien ama es feliz porque hemos sido creados para amar y porque, como decía el Papa emérito Benedicto, estamos en la tierra para aprender a amar. No tenemos otra misión en la tierra u otra meta en la vida que el amor. Si hemos comprendido eso, estamos en el buen camino, pero si la meta de nuestra vida es otra, pienso que debemos buscar un consejero de vocación o un guía espiritual. Yo creo que esto se aplica a toda persona de buena voluntad, que sea creyente o no.

Pero, para ser cristiano debemos preferir de todos esos amores que acabamos de enumerar, el amor por Cristo. Porque cuando Cristo es el centro de nuestra vida, todas las fronteras y todas las barreras que encierran nuestro corazón se derrumban.

Si Cristo es nuestro motor entonces vamos a perdonar sin medida, seremos comprensivos y misericordiosos, incluso con aquellos que nos han hecho mal. Con Cristo vamos a ganar todas las batallas que debemos afrontar en la vida.

El cristiano debe cargar con su cruz. Sabemos que en el mundo hay muchas guerras que debemos combatir. La primera guerra que debemos afrontar es una guerra interior que se llama egoísmo, miedo y orgullo.

Nuestra cruz nos obliga a renunciar a todo deseo de dominación y a toda violencia para comprometernos con los demás, cristianos o no, en la lucha contra el mal en todas sus formas.

Quien carga su cruz con Jesús renuncia a toda mentira, a todo odio fraterno, a toda corrupción, a la utilización de armas, al tráfico de drogas y de humanos, a toda violencia y a toda explotación del otro y de la naturaleza. Quien carga su cruz como Jesús, no se duerme en paz, sin antes reconciliarse con su hermano y su hermana. Trabaja todos los días por el bien de todos y abre su corazón para pensar en los demás, antes de pensar en sí mismo.

Ser discípulo de Jesús no es simple, pero es muy bonito. Ser cristiano no significa formar parte de un grupo privilegiado de hombres y mujeres, que dicen ser de la familia de Dios. Para ser cristianos, debemos escoger a Jesús y llevar con Él la cruz para combatir todo el mal, que hace sufrir y que destruye nuestra humanidad.

Ahora que sabemos lo que es ser cristiano, preguntémonos ¿si queremos ser discípulos de Cristo?       

Amen.  P. Germán
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