24th Sunday in the Church’s C 21st anniversary of the terrorist attacks in USA Los Angeles, September 10th, 2022

posted Sep 8, 2022, 4:48 PM by German Sanchez   [ updated Sep 11, 2022, 9:37 AM ]

24th Sunday in the Church’s C

21st anniversary of the terrorist attacks in USA

Los Angeles, September 10th, 2022

1st Reading: from the Book of Exodus 32:7-11,13-14

Psalm: 50(51)3-4,12-13,17,19

2nd Reading: from the 1st Letter of St Paul to Timothy 1:12-17

Gospel: Saint Luke 15:1-32

Today, throughout the world, we remember the 21st anniversary of the terrorist attacks in the United States. On that day and for the past 21 years, we have all been shocked, terrified and angry at the enormity and atrocity of that drama. In a week, on September 24, we are going to talk about the horrors, the atrocities and the enormity of the evil produced by the war in Ukraine, which for 7 months has been creating victims in many aspects.

With these two great sins of our humanity in mind, I would like to draw from the Liturgy Good News for us today. The Word of God invites us to reconciliation and joy.

Reconciliation:

Since the beginning of our existence, we see that humanity has progressed every time it manages to reconcile.

 Reconciliation is indispensable at all levels of society and in all periods of history. Through intermediary, through the intercession of Moses, God is reconciled with his People and continues to love and guide them.

In our personal relationships, in the couple, in the family, at work, in society and between countries, we are witnesses to the importance of reconciliation to reach agreements that put an end to our conflicts, our divisions and our wars.

In 1944, Brother Roger created the ecumenical community of Taizé with the mission of seeking reconciliation among all men and women of good will throughout the world. The community church was given the name Church of Reconciliation. It brings together people, especially young people, of all beliefs and sometimes even atheists who believe in the importance of reconciliation.

We must reconcile before it is too late. This is what I say to couples and families who share a difficulty or hurt with me.

It is urgent that Israel and Palestine reconcile. That Russia and Ukraine reconcile. That China and the United States reconcile. That North and South Korea reconcile. That all the countries of Africa that are at war reconcile.

Reconciliation is possible and nobody loses. On the other hand, by maintaining conflicts, everyone loses, those who are on the ground and those who live far away. We can see it with the consequences of the lack of Russian Gaz. The poorest families in the world will be the ones who will suffer the most.

Let's stop being a stiff-necked people as the first reading says. Let's reconcile quickly to avoid more suffering. Reconciliation always produces joy.

The joy that children experience when parents reconcile is indescribable. The joy experienced by the people who sign a peace agreement is enormous and remains engraved in their memory, much longer than the suffering they endured during the war. We are a people created to live happily. In heaven there is a big party every time there is a reconciliation between two people, between two families or between two countries. The joy is like that of a father who receives his dead son who returns to life, or the joy of someone who has lost one of his sheep and finds it, or the joy of a woman who finds one of the 10 silver coins that she had lost. Let's reconcile and live happily. Amen. Fr. Germán

24º Domingo Tiempo de la Iglesia C

21 aniversario de los atentados en USA

Los Ángeles, el 11 de septiembre del 2022

1ª lectura: del libro del Éxodo 32,7-11.13-14

Salmo: 50(51)3-45.12-13.17.19

2ª lectura: de la 1ª carta de Sn Pablo a Timoteo 1,12-17

Evangelio: de San Lucas 15,1-32

Hoy, en el mundo entero, recordamos el 21º aniversario de los ataques terroristas en Estados Unidos.

Ese día y durante estos 21 años que han pasado, todos hemos estado escandalizados, aterrorizados y enojados por la inmensidad y la atrocidad de esa tragedia.

En una semana, el 24 de septiembre hablaremos, de los horrores, de la atrocidad y de la inmensidad del mal producido por la guerra en Ucrania, que desde hace siete meses está creando victimas en muchos aspectos.

Con esos dos grandes pecados de nuestra humanidad en mente, quisiera encontrar en la Liturgia una Buena Nueva para nosotros hoy.

La Palabra de Dios nos invita a la reconciliación y a la alegría.

Reconciliación:

Desde el inicio de nuestra existencia, constatamos que la humanidad ha progresado, cada vez que logra reconciliarse. La reconciliación es indispensable en todos los niveles de la sociedad y en todas las épocas de la historia. Por intermediario, por la intercesión de Moisés, Dios se reconcilia con su Pueblo y sigue amándolo y guiándolo. En nuestras relaciones personales, en la pareja, en la familia, en el trabajo, en la sociedad y entre los países, somos testigos de la importancia de reconciliación, para legar a los acuerdos que ponen fin a nuestros conflictos, a nuestras divisiones y a nuestras guerras.

En 1944 el Hermano Roger crea la comunidad ecuménica de Taizé, en Francia, que tendrá la misión de buscar la reconciliación entre todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en el mundo entero. La iglesia de la comunidad recibió el nombre de iglesia de la Reconciliación. En ella se reúne gente de varias partes del mundo, sobre todo jóvenes, de todas las creencias, incluso de ateos que admiten la importancia de la reconciliación.

Hay que reconciliarnos antes de que sea demasiado tarde. Es lo que le digo a las parejas y familias, que comparten conmigo una dificultad o una herida. 

Es urgente que Israel y Palestina se reconcilien. Que Rusia y Ucrania se reconcilien. Que la China y los Estados Unidos se reconcilien. Que Corea del Norte y del Sur se reconcilien. Que todos los países de África que están en guerra se reconcilien. La reconciliación es posible y nadie pierde. En cambio, al mantener los conflictos todos pierden. Los que están en el terreno y los que viven lejos. Lo podemos ver con las consecuencias de la falta de Gaz ruso. Las familias más pobres del mundo serán las que más van a sufrir.

Cesemos de ser un pueblo de cabeza dura como dice la primera lectura. reconciliémonos rápido para evitar más sufrimiento.

La reconciliación siempre produce alegría.

La alegría que los niños experimentan cuando los padres se reconcilian es indescriptible. La alegría que viven los pueblos que firman un acuerdo de paz es enorme y queda gravada en su memoria, mucho más tiempo que el sufrimiento que soportaron durante la guerra.

Somos un pueblo creado para vivir alegres. En el cielo hay una gran fiesta cada vez que hay una reconciliación entre dos personas, entre dos familias o entre dos pueblos. La alegría es semejante a la de un Padre, que recibe a su hijo muerto que regresa a la vida o a la alegría de quien a perdido una de sus ovejas y la encuentra o a la alegría de una mujer que encuentra una de las 10 monedas de plata que había perdido. Reconciliémonos y vivamos alegres.

Amen. P. Germán
Comments