24th Sunday of the Church A Los Angeles, September 16th -17th , 2017

posted Sep 16, 2017, 3:29 PM by German Sanchez

24th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, September 16th  -17th  , 2017

1st Reading: from the  Book of  Sirach 27,30—28,9

 Psalm :102(103)1-2.3-4.9-10.11-12

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 14,7-9

Gospel: Saint Matthew 18,21-35

 

Today’s liturgy invites us to consider forgiveness. Asking for forgiveness and forgiving others are two indispensable attitudes in everyone’s life.

Asking for forgiveness.

Who has not made a mistake or done wrong to others?

We know that we often hurt those we love. We know that sometimes we do, without wanting to, inflict suffering on our neighbor. We must recognize this to live in truth with ourselves and with others.

When we say a word that hurts or when we do something that causes others to suffer, we move away or separate ourselves from that person.

Separation from others, the rupture of a friendship, conflicts with our brothers and sisters make us suffer because we all need the friendship, love, respect and affection of others.

Asking for forgiveness is an attitude that is always difficult but it  shows our desire to live happily and to love others. Asking for forgiveness allows others to understand that we have made a mistake and that we did not intend doing wrong. Asking for forgiveness is indispensable in all relationships so that trust lost through a hurtful word or an unpleasant act is restored.

We must learn to ask for forgiveness so that we don’t live in pride and lies. We are not perfect and we must recognize it in front of other. Like other people, we too, have difficulty loving and showing that love in all our words and actions.

In forgiveness there is a first step, that is, to ask for forgiveness and then to forgive others.

Forgiving others.

Children, parents, couples, teachers, students and all who share an activity know that in everyday life we ​​must learn to forgive others because we also need to be forgiven. Offering forgiveness to others and asking God to forgive them frees us from revenge or hatred that can hurt us, make others suffer or destroy our relationships of friendship, work and love.

It is indispensable to learn to forgive in order to live in peace with oneself, with God and with others. To refuse to forgive leads us to isolate ourselves, to separate ourselves from those who love us and who share with us their friendship, their knowledge, their love.

In the prayer we say every day, we ask the Lord to forgive us as we forgive others. God's forgiveness helps us to rise every time we fall into error or lack of love. God's forgiveness tells us that we are able to do something better every day and that there is much love and kindness in our hearts that we can share with others.

Let's ask for forgiveness and forgive others in order to live a better and holier life.

Amen.

Fr. Germán

You will not have my hatred

 

I want to share with you this witness about forgiveness.

Antoine Leiris lost his wife in the terrorist attack in Paris in November 2015.

They have a baby who is 17 month old. He wrote a letter to the terrorist.

He said:

"Friday night you stole the life of an exceptional person, the love of my life, the mother of my son, but you won't have my hatred. I don't know who you are and I don't want to know, you're dead souls. If this God for whom you kill blindly made us in his image, every shot in the body of my wife is a wound in his heart.

No I won't make you this gift of hating you….. to respond to hatred with anger would be giving in to the same ignorance that made you what you are. You want me to be afraid, to look at my fellow citizens suspiciously, to sacrifice my freedom for security. You lose…..

Of course I'm devastated with grief, I grant you this small victory….

My son and I, we will be stronger than all the armies in the world. I cannot waste any more time on you as I must go back (to my son) who has woken from his sleep. He is 17 months old, he will eat his snack like any other day, then we will play like every other day and all his life this little boy will dare to be happy and free. Because No, you won't have his hatred either."

This beautiful witness of forgiveness can help us to forgive for avoid suffering.

24º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 17 de septiembre del 2017

1ª lectura : del Libro del Sirácide (Eclesiástico) 27,30—28,7

 Salmo : 102(103) 1-2.3-4.9-10.11-12

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Romanos 14,7-9

Evangelio: San Mateo 18,21-35

 

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre el perdón.

Pedir perdón y perdonar a los demás son dos actitudes indispensables en la vida de todos.

Pedir perdón.

¿Quién no ha cometido un error o hecho mal a los demás?

Sabemos que frecuentemente herimos a quienes amamos. Sabemos que a veces hacemos sufrir, sin quererlo, a nuestro prójimo. Debemos reconocerlo para vivir en la verdad, con nosotros mismos y con los demás.

Cuando decimos una palabra que hiere, o cuando hacemos algo que se opone al amor del otro, nos alejamos o nos separamos, de la persona que hacemos sufrir.

La separación, la ruptura de una amistad, los conflictos con nuestros hermanos y hermanas nos hacen sufrir, porque todos necesitamos la amistad, amor, respeto y afecto de los demás.

Pedir perdón es una actitud que siempre es difícil. Muestra nuestro deseo de vivir felices y de amar a los demás. Pedir perdón permite a los demás comprender, que hemos cometido un error.  Que no tuvimos la intención de hacer el mal. Pedir perdón es indispensable en todas las relaciones, para que la confianza perdida mediante una palabra ofensiva, o un acto desagradable sea restablecida.

Debemos aprender a pedir perdón para no vivir en el orgullo y en la mentira. No somos perfectos, lo debemos reconocer frente a los demás. Como los demás, también nosotros, tenemos dificultad para amar siempre y mostrar ese amor en todas nuestras palabras y actos.

En el perdón hay un primer paso que es pedir perdón y luego viene el perdón.

Perdonar a los demás.

Los niños, los padres de familia, las parejas, los profesores, los estudiantes y todos los que comparten una actividad, saben que en la vida de todos los días debemos aprender a perdonar. Perdonar a los demás porque nosotros también necesitamos ser perdonados. Ofrecer perdón a los demás, o pedir a Dios que los perdone, nos libera de sentimientos negativos como la venganza, o el odio que nos hacen daño, que hacen sufrir a los demás y que destruyen nuestras relaciones de amistad, de trabajo y de amor.

Es indispensable aprender a perdonar para vivir en paz consigo mismo, con Dios y con los demás. Negarse a perdonar, nos lleva a aislarnos, a alejarnos de los demás, a separarnos de aquellos que nos aman y que comparten con nosotros su amistad, sus conocimientos, su amor.

En la oración que decimos todos los días, le pedimos al Señor que nos perdone como nosotros perdonamos a los demás. El perdón de Dios nos ayuda a levantarnos cada vez que caemos en el error, o en la falta de amor. El perdón de Dios nos recuerda que somos capaces de hacer cada día algo mejor.  Que en nuestro corazón hay mucho amor y bondad que podemos compartir con los demás.

Pidamos perdón y perdonemos a los demás para vivir mejor.

Amen.

P. Germán

“No tendrán mi odio”.

 

Quisiera compartir con ustedes este testimonio sobre el perdón.

Antoine Leiris perdió su esposa en el ataque terrorista de noviembre 2015 en Paris.

Ellos tienen un bebé de 17 meses. Dirigiéndose a los terroristas les escribió:

“El viernes pasado ustedes le robaron la vida a un ser excepciona, el amor de mi vida, la madre de mi hijo pero no tendrán mi odio.  No sé quiénes son y tampoco quiero saberlo. Son almas muertas. Si el Dios por quien matan ciegamente nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi esposa habrá sido una herida en su corazón. Así que no les daré el privilegio de odiarlos….. responder al odio con ira cedería a la misma ignorancia que los hace a ustedes como son. Quieren que tenga miedo, que mire a los ojos de mis conciudadanos con desconfianza, que sacrifique mi libertad por seguridad. Han perdido. Voy a continuar como antes… Por supuesto, estoy devastado por la angustia, les concedo esa pequeña victoria, Somos solo dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Además, no tengo más tiempo para ustedes, tengo que ir con Melvil que está despertando de su siesta. Tan solo tiene 17 meses de edad. Va a comer su mediodía como lo hace todos los días, entonces vamos a jugar como lo hacemos todos los días y todos los días de su vida este niño luchará por ser feliz y libre. Porque no tendrán su odio".

Este hermoso testimonio de perdón puede ayudarnos a perdonar para no sufrir.
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