24th Sunday of the Church Time A Los Angeles, September 13th, 2020

posted Sep 12, 2020, 5:18 PM by German Sanchez

24th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, September 13th, 2020

1st Reading: from the  Book of  Sirach 27,30—28,9

 Psalm :102(103)1-2.3-4.9-10.11-12

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 14,7-9

Gospel: Saint Matthew 18,21-35

The readings for this Sunday speak of three qualities of God that can be ours if we allow ourselves to be guided by the Holy Spirit.

Mercy, compassion, and forgiveness.

The first book that Jorge Bergoglio wrote, as Pope Francis and that was published on January 16, 2016 in 86 languages, is a beautiful book entitled: “The Name of God is Mercy”.

Frequently, in the Gospels, the authors say that Jesus is moved with compassion every time he meets a sick person, a person who suffers, someone excluded from society, a sinner victim of his evil, a family that mourns the death of a loved one, a multitude that is hungry, or a town that lives like a flock without a shepherd.

And the parable of the Gospel this morning tells of a king who forgives a huge debt to someone who, when leaving the palace of the king who had just forgiven him, refuses to forgive a small debt to one of his employees who kneels to ask him for a little time to pay off his debt.

Mercy, compassion, and forgiveness are characteristics of the relationship that God maintains with each one of us. They are present in every sincere, true and lasting relationship of love or friendship.

We all need to welcome and offer a lot of mercy, compassion, and forgiveness throughout life to all the people we meet.

We know that people who practice mercy--that is, who refuse all judgment and condemnation; individuals who feel compassion for those who mourn; and beings who forgive easily--are men and women who have a peaceful, open, and joyful heart. They are people who live better than others and who take advantage of existence because they have good relationships with everyone.

We witness couples who are destroyed because they do not know mercy, compassion, or forgiveness. Children who grow up without ever seeing a parent or a family member because at one point in their history there was no mercy, compassion or forgiveness in the face of the error of the one we excluded from the family circle.

We see, even in our families, individuals who live in hatred, with resentment, and in search of revenge for a little money badly distributed in an inheritance or, worse still, because of a misunderstanding or a slander or a mistake from someone they loved before. In the first reading Sirach, the Wise, says that, in such cases, we need healing.

In our personal life, in social life and in the relationship between countries, there must be mercy, compassion and forgiveness so that we can build together a lasting peace and a better world for all.

I know that it is not easy to forgive, be merciful, or feel compassion for someone who has deeply hurt us. I have personally lived the experience. I know that we are all tempted by condemnation, vengeance, and hatred. But, if we allow the Spirit of God to act in our hearts, we will be amazed at the strength that the Lord offers us to learn to be like Him: merciful and compassionate. To know how to forgive as He forgives us.

Have a good week and let us live in peace to live happily. Amen

Fr. Germán

24º Domingo del Tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 13 de septiembre del 2020

1ª lectura : del Libro del Sirácide (Eclesiástico) 27,30—28,7

 Salmo : 102(103) 1-2.3-4.9-10.11-12

2ª lectura: de la carta de San Pablo a los Romanos 14,7-9

Evangelio: San Mateo 18,21-35

 

Las lecturas de este domingo hablan de tres cualidades de Dios que pueden ser nuestras, si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.

Misericordia, compasión y perdón.

El primer libro que Jorge Bergoglio escribió, como Papa Francisco, fue publicado el 16 de enero del 2016 en 86 lenguas, es un libro hermoso titulado: “El nombre de Dios es misericordia”.

Frecuentemente, en los evangelios, los autores dicen que Jesús se conmueve de compasión, cada vez que encuentra un enfermo, una persona que sufre, un excluido de la sociedad, un pecador víctima de su mal, una familia que llora la muerte de un ser querido, una multitud que tiene hambre o un pueblo que vive como un rebaño sin pastor.

Y la parábola del evangelio de esta mañana habla de un rey que perdona una deuda enorme, a alguien que, al salir del palacio del rey, que acababa de perdonarlo, se niega a perdonar una pequeña deuda, a uno de sus empleados que se arrodilla para pedirle que le de un poco de tiempo, para poder pagar su deuda.

La misericordia, la compasión y el perdón son características de la relación que Dios mantiene con cada uno de nosotros. Ellas están presentes en toda relación sincera, verdadera y durable de amor o de amistad. 

Todos necesitamos acoger y ofrecer mucha misericordia, compasión y perdón a lo largo de la vida, a todas las personas que encontramos.

Sabemos que las personas que practican la misericordia, es decir, que se niegan a todo juicio y condenación; los individuos que sienten compasión, por aquellos que lloran y los que perdonan fácilmente, son hombres y mujeres que tienen un corazón en paz, abierto y alegre. Son personas que viven mejor que los demás, que aprovechan de la existencia porque tienen buenas relaciones con todos.

Somos testigos de parejas que se destruyen porque no conocen la misericordia, la compasión o el perdón. Niños que crecen sin ver jamás a uno de sus padres o algún miembro de la familia, porque en un momento de su historia no hubo misericordia, compasión o perdón, ante error de aquel que excluimos del círculo familiar.

Vemos, incluso en nuestras familias, individuos que viven en el odio, con rencor, en búsqueda de venganza por un poco de dinero mal distribuido en una herencia o, peor todavía, a causa de un malentendido o de una calumnia o un error de alguien, que amaban antes. En la primera lectura Siracide, el sabio, dice que, en esos casos, necesitamos curación.

En nuestra vida personal, en la vida social y en la relación entre los países, debe existir misericordia, compasión y perdón, para que podamos construir juntos una paz que dure y un mundo mejor para todos.

Yo sé que no es fácil perdonar, ser misericordioso o sentir compasión, por alguien que nos ha profundamente herido. He vivido personalmente la experiencia. Sé que todos estamos tentados por la condenación, la venganza y el odio. Pero, si nos dejamos que el Espíritu de Dios actúe en nuestro corazón, vamos a sorprendernos de la fuerza que el Señor nos ofrece, para aprender a ser como Él: misericordiosos y compasivos. Para saber perdonar como Él nos perdona. 

Feliz semana y vivamos en paz para vivir felices.  Amen.

P. Germán
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