25th Sunday C Sept. 18th -19th, 2010

posted Sep 17, 2010, 6:47 PM by Fr. German Sanchez

25th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, September 18th -19th, 2010

1st Reading: from the book of the Prophet Amos 8,4-7

Psalm : 112(113)1-2.4-6.7-8

Reading: from the 1st Letter from Paul to Timothy 2,1-8

Gospel: Saint Luke 6,1-13

 

Once more, the Gospel presents us with a text that requires explanation to understand it correctly.

The Gospel gives us the impression that Jesus congratulates the dishonest manager who has forged the receipts, made dishonest business transactions and billings. 

This Gospel is about how unscrupulous rich and powerful people can use their power to oppress the poor in society.

If we don’t understand this text correctly there is a danger that these unscrupulous people will use this Gospel to live with a clear conscience, believing that their actions are acceptable to the Lord.

We saw that in the first reading from the prophet Amos.

Jesus is well aware of the importance of money in the life of man, in the development of society and the relations between countries.  The Church, in its social doctrine, never has condemned the use of money. While the Gospel frequently warns us of the dangers of money, the Word of God has never condemned money or the rich.

This Sunday’s message is very clear respecting money.

When money governs our life, when money transforms itself and becomes the master and lord of our existence, when we are spending night and day devising methods and techniques to increase our capital, we become slaves of money. 

At that point, money ceases to be a   useful tool in our existence and instead becomes our chief goal in life.

The message this Sunday is that money should be utilized as a way to make friends, to love one another.

The best investment and the best return of our capital are produced in building truthful relationships of friendship and love.

If money helps us build truthful links of friendship and love with those who work for us or with those for whom we work, then we can be sure that we give money its rightful place in our lives.

All this can be theoretical but if we should live with Paul’s advice:  do praying of supplication, of intercession, and of thanksgiving. ; We are going to see that we can use money to get closer to God.

Send us Lord your Spirit so we can be honest administrators and know how to own money and not allow money to own us.

Amen.

Fr. Germán

25º Domingo tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 18/19 de septiembre 2010

1ª lectura: del libro de Amos 8,4-7

Salmo : 112(113) 1-2.4-6.7-8

2ª lectura: de la 1ª carta de Pablo a Timoteo 2,1-8

Evangelio: de San Lucas 6,1-13

Una vez más, el Evangelio nos presenta un texto que necesita explicación. El Evangelio nos da la impresión que Jesús felicita al gerente mal honesto que falsifica las facturas, que hace negocios sucios y que trafica con las cuentas. Si no comprendemos bien este texto, los ricos que oprimen a los pobres para destruir a los humildes del país, como dice el profeta Amos en la primera lectura de este domingo, van a usar este Evangelio para vivir con la conciencia tranquila.

Jesús es consciente de la importancia del dinero en la vida del hombre, en el desarrollo de la sociedad y en las relaciones entre los países. La Iglesia, en su doctrina social, nunca ha condenado el dinero y el Evangelio nos advierte frecuentemente sobre los peligros del dinero pero nunca la Palabra de Dios a condenado a los ricos o el dinero.

El mensaje de este domingo es muy claro respecto al dinero.

Cuando el dinero gobierna nuestra vida, cuando el dinero se transforma en el amo y señor de nuestra existencia, cuando pendamos día y noche en los métodos y en las técnicas que vamos a utilizar para aumentar el capital; nos convertimos en esclavos del dinero que deja de ser un útil de nuestra existencia para convertirse en la meta de nuestra vida.

El mensaje de la parábola de este domingo es que el dinero debe ser utilizado como un medio para hacerse amigos, para amar.

La mejor inversión y la mejor rentabilidad de nuestro capital se producen cuando invertimos en la construcción de verdaderas relaciones de amistad y de amor.

Si el dinero nos ayuda a construir verdaderos puentes de amistar y de amor con aquellos que trabajan para nosotros o con aquellos por quienes trabajamos, podemos estar seguros de haberle dado al dinero el puesto que le corresponde.

Todo esto puede parecer teórico pero si vivimos el consejo de Pablo: hagan oraciones de suplicación, de intercesión y de acción de gracias, en medio de todas nos actividades, vamos a ver que el dinero se convertirá en un útil que nos va a acercar de Dios y de los demás.

Danos Señor tu Espíritu para que seamos administradores honestos y para que sepamos poseer el dinero y no dejarnos poseer par él.

Amen

P. Germán
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