25th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, September 21st /22nd, 2019

posted Sep 19, 2019, 10:14 AM by St Sebastian Catholic Parish   [ updated Sep 21, 2019, 3:35 PM by German Sanchez ]

25th Sunday in the Church’s time C

Los Angeles, September 21st /22nd, 2019

1st Reading: from the Book of Amos 8,4-7

Psalm : 112(113)1-2,4-6,7-8

2nd Reading: from the 1st Letter of St Paul to Timothy 2,1-8

Gospel: Saint Luke 16:1-13

Jesus invites us today to choose between serving God or serving money and je invites us also to pray.

Serving God or serving money.

The parable we just heard speaks of an unfaithful, dishonest and corrupt administrator. Jesus chooses him to present as an example of dishonesty. He is not an example to follow but an image of those who live in corruption, in lies and who use money to exploit others and to abuse the weakest in society.

If we are present in this church it is because we have already decided to serve God. We want to be honest; we don't want to fool others, to abuse their knowledge and their qualities. We want to live joyfully, faithful to the principles that Jesus has transmitted to us. We want to share and respect others and to eliminate injustice and poverty. We want all men and women of the earth to live as brothers and sisters because we all have the same Father who created us and because we are all brothers and sisters of Jesus who came to earth to teach us to love.

Every day we must choose between honesty and dishonesty, between fidelity and infidelity, between selfishness and generosity, between corruption and righteousness, between respect or exploitation of others, between the building up of the human family or the destruction of society.

Certain people act with corruption and dishonesty as with drugs: they think they can use them and stop whenever they want. They are wrong. Corruption and dishonesty produce habit, poverty, suffering and hate. It is like a vicious circle.

The conclusion of the Gospel is quite clear: "We cannot serve God and money at the same time."

If we seek to follow in the footsteps of Jesus, then, we will be artisans of justice and peace, workers and prophets of hope for humanity.

Once we have decided to follow Christ, we are invited to pray.

We must pray because we know that we are always tempted to abandon Jesus to run after money, power and domination.

We must pray that joy is always in our hearts so that others discover the happiness of following Christ. We must pray for the heads of states and for those who exercise authority so that everyone works for love and for the respect of all.

In this school year that has begun, let us choose to live with Jesus and let us pray for ourselves and others so that we are all men and women full of joy, happy to build a better world for all. Amen

Amen

Fr. Germán

25º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 22 de septiembre del 2019

1ª lectura: del libro de Amós 8,4-7

Salmo: 112(113) 1-2.4-6.7-8

2ª lectura: de la 1ª carta de Ssn Pablo a Timoteo 2,1-8

Evangelio: de San Lucas 16,1-13

Jesús nos invita hoy a escoger entre servir a Dios, o al dinero y a orar.

Servir a Dios o servir al dinero.

La parábola que acabamos de escuchar nos habla de un administrador infiel, deshonesto y corrupto. Jesús lo escoge para presentarlo como ejemplo de deshonestidad. No es un ejemplo a seguir, sino una imagen de aquellos que viven en la corrupción, en la mentira. Que utilizan el dinero para explotar a los demás y para abusar de los más débiles en la sociedad.

Si estamos en esta iglesia es porque ya hemos decidido servir a Dios. Queremos ser honestos, no queremos engañar a los demás para abusar de sus conocimientos y de sus cualidades. Queremos vivir alegres y fieles a los principios que Jesús nos ha transmitido. Queremos compartir y respetar a los demás, para hacer desaparecer la injusticia y la pobreza. Queremos que todos los hombres y mujeres de la tierra vivan como hermanos y hermanas, porque todos tenemos el mismo Padre que nos creó y porque todos somos hermanos y hermanas de Jesús que vino a la tierra, para enseñarnos a amar.

Todos los días debemos escoger entre la honestidad y la deshonestidad, entre la fidelidad y la infidelidad, entre el egoísmo y la generosidad, entre la corrupción y la rectitud, entre el respeto, o la explotación de los demás. Entre la construcción de una familia humana, o la destrucción de la sociedad.

Ciertas personas actúan con la corrupción y la deshonestidad como con las drogas: piensan que pueden utilizarlas y parar cuando lo deseen. Se equivocan. La corrupción y la deshonestidad producen costumbre, pobreza, sufrimiento y odio. Es como un círculo vicioso.

La conclusión del Evangelio es bastante clara: “No podemos servir al mismo tiempo a Dios y al dinero”.

Si buscamos seguir los pasos de Jesús, entonces, vamos a ser artesanos de justicia y paz, obreros de fraternidad y profetas de esperanza para la humanidad.

Una vez que hemos decidido seguir a Cristo, estamos invitados a Orar.

Debemos orar porque sabemos que siempre tenemos la tentación de abandonar a Jesús, para correr detrás del dinero, del poder y la dominación.

Debemos orar para que la alegría esté siempre en nuestro corazón. Para que los demás descubran la felicidad de seguir a Cristo. Debemos orar por los jefes de los Estados y por quienes ejercen la autoridad, para que todos trabajen por la fraternidad y por el respeto de todos.

En este año escolar que empieza, escojamos vivir con Jesús y oremos por nosotros y por los demás, para que todos seamos hombres y mujeres llenos de alegría y felices de construir un mundo mejor para todos.

Amen

P. Germán
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