25th Sunday of the Church A Los Angeles, September 20th, 2020

posted Sep 18, 2020, 4:32 PM by German Sanchez

25th Sunday of the Church A

Los Angeles, September 20th, 2020

1st Reading: from the  Book of the prophet Isaiah 55,6-9

 Psalm :144(145)2-3.8-9.17-18

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Philippians 1,20c.24.27a

Gospel: Saint Matthew 20,1-16

Since September 1st we are celebrating a Jubilee year for Earth.

In this context and inspired by today's readings, I propose a reflection on three points:

1)  Earth is everyone's home.

2) We are workers in the construction of a better world.

3)  God is good to everyone.

1) Earth is everyone's home.

In the Encyclical “Laudato Si” (click here to read the Encyclic) of May 24, 2015, Pope Francis speaks of the common home in which all the men and women of the world live. That house is called Earth. The Encyclical has been used by many to invite our generation to become aware of the responsibility that we have to take care of the Earth because it is the home of all and that cries its suffering due to the excessive exploitation of its resources and due to negligence and ignorance of many who have not protected and have not treated it for what it is, everyone's home.

This year of Jubilee for Earth has been proposed by the Ecumenical Council of Christian Churches. We must listen to this invitation, which is a beautiful testimony of ecumenism and an important step on the path of reconciliation for Christians. The Encyclical has also been appreciated and studied by many believers or non-believers, scientists, and politicians from different countries. I invite you to read it so that you love our Earth more and that we all listen to the Lord's call to work in his vineyard.                                        

2) We are workers in the construction of a better world.

This Sunday's Gospel reminds us that God is the owner of creation, that we are workers or administrators of creation, and that we are not the only inhabitants of the Earth. We are part of all living beings that are on Earth. One of the important points that we must remind humanity today is the fact that we are “all” workers in the protection, development, and preservation of the Earth. No one should consider themselves an owner and no one should consider themselves excluded from this planet that God has placed in our hands. God is counting on everyone, and everyone must find a place to participate in building a better world.

The time has come for our societies to wake up and place man and woman amid creation. The time has come for our leaders to stop thinking only about economic benefit and to devote themselves to the search for the wellbeing of all. That depends on work, on a participation in the construction of the world.

3) God is good to everyone. For Him there are no excluded, no foreigners, no immigrants, or people without documents. All of us, before God, are necessary for the equilibrium of Creation to be restored. Populists around the world, who build their speeches in fear of the other and especially of the foreigner, have forgotten that all our countries, especially Europe and the United States, have been built, developed, and enriched thanks to the contribution of men and women from other countries. We are all passing through the Earth, and we are all invited by God to help him in the conclusion of creation that He began.

God is good, he hears the cry of the Earth and the cry of the poor and is committed to us in the transformation of the world. Amen. Fr. Germán

25º Domingo del Tiempo de la Iglesia A

Los Ángeles 20 de septiembre del 2020

1ª lectura : del Libro del profeta Isaías 55,6-9

 Salmo : 144(145) 2-3.8-9.17-18

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Filipenses 1,20c.24.27a

Evangelio: San Mateo 20,1-16

Desde el 1º de septiembre estamos celebrando un a Año de Jubileo por la Tierra.

En ese contexto e inspirado por las lecturas de hoy, les propongo una reflexión en tres puntos:

1.- La Tierra es la casa de todos.

2.- Somos obreros en la construcción de un mundo mejor.

3.- Dios es bueno con todos.

1.- La Tierra es la casa de todos.

En la Encíclica “Laudato Si” (haga clic aquí para leer la Encíclica) del 24 de mayo del 2015, el Papa Francisco habla de la casa común en la cual, todos los hombres y mujeres del mundo viven. Esa casa recibe el nombre de Tierra. La encíclica ha sido utilizada por muchos para invitar a nuestra generación, a tomar consciencia de la responsabilidad que tenemos de cuidar la Tierra. Porque es la casa de todos y gime su sufrimiento, a causa de la explotación desmedida de sus recursos, a causa de la negligencia y de la ignorancia de muchos, que no la han protegido y que no la han tratado como lo que es, la casa de todos.

Este Año de Jubileo por la Tierra ha sido propuesto por el Consejo Ecuménico de Iglesias Cristianas. Debemos escuchar esa invitación que es un hermoso testimonio de ecumenismo y un paso importante, en el camino de la reconciliación de los cristianos.

La encíclica también ha sido apreciada y estudiada por muchos creyentes o no creyentes, científicos y políticos de diferentes países. Los invito a leerla para que amen más nuestra Tierra y para que escuchemos todos, el llamado del Señor a trabajar en su viña.

2.- Somos obreros en la construcción de un mundo mejor.   El Evangelio de este domingo nos recuerda que Dios es el propietario de la creación, que nosotros somos obreros o administradores de la creación y que no somos los únicos habitantes de la Tierra. Somos parte de todos los seres vivos que están en la Tierra. Uno de los puntos importantes que debemos recordar a la humanidad hoy, es el hecho de que “todos” somos obreros en la protección, el desarrollo y la conservación de la Tierra. Nadie debe considerarse propietario y nadie debe considerarse excluido de este planeta, que Dios ha puesto en nuestras manos. Dios cuenta con todos y todos, deben encontrar un lugar para participar, en la construcción de un mundo mejor.

El tiempo ha llegado para que nuestras sociedades se despierten y coloquen al hombre y a la mujer en medio de la creación. El tiempo ha llegado para que nuestros gobernantes dejen de pensar solo en el provecho económico, para consagrarse a la búsqueda del bien estar de todos. Que depende del trabajo, de una participación en la construcción del mundo.

3.- Dios es bueno con todos. Para Él no hay excluidos, ni extranjeros, ni inmigrantes o sin documentos. Todos, delante de Dios, somos necesarios para que el equilibrio de la creación se restablezca. Los populistas del mundo entero, que construyen sus discursos en el miedo y sobre todo al extranjero, han olvidado que todos nuestros países, sobre todo Europa y Estados Unidos se han construido, desarrollado y enriquecido, gracias al aporte de hombres y mujeres venidos de otros países. Todos estamos de paso por la Tierra y todos estamos invitados por Dios, para ayudarle en la conclusión que la creación que Él empezó. Dios es bueno, escucha el grito de la Tierra, el grito de los pobres y está comprometido con nosotros en la transformación del mundo.

 Amen.  P. Germán
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