26th Sunday C, September 25th -26th, 2010

posted Sep 22, 2010, 6:20 PM by Fr. German Sanchez

26th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, September 25th -26th, 2010

1st Reading: from the book of the Prophet Amos 6,1a.4-7

Psalm : 145(146)7.8-9.9-10

Reading: from the 1st Letter from Paul to Timothy 6,11-16

Gospel: Saint Luke 16,19-31

 

The liturgy this Sunday speaks about wealth and condemnation.

The story of the rich man and of poor Lazarus surprises us.

The rich man is condemned because he is rich and Lazarus receives consolation because he is poor.

The Gospel does not say that the rich man was dishonest or that he had harmed Lazarus or any other person.  The Gospel doesn’t say either that Lazarus  was good or  virtuous

The Gospel simply says that one was rich and the other was poor but we cannot say that the Gospel condemns wealth and praises poverty.

We must read the details of the story on this page of the Gospel attentively in order to discover the real reason why the rich man is condemned.

The rich man locked himself in his wealth and withdrew from God and others to live in comfort. Wealth and luxury prevented him from seeing poor Lazarus at the door of his house. Wealth and abundance separated him from God and his brothers who were at the other side of the door that separated his house from the exterior world --- the real world where there is poverty and human suffering.

Riches and luxury raised a door that separated him from God and the exterior world, thus enclosing him in his temporal goods and in his material comfort.

Wealth also raised a door in the rich man’s heart. His heart closed itself to God and others.  The abyss that separates the rich man from God and his brethren grows more and more deeper each day. With his money, the rich man built himself a hell --- that is, a world withdrawn from God and separated from the rest of humanity.

Money allows us to buy many things in this world but it can also help us build happiness or misfortune forever.

If money helps us to love, we are on the road that leads us to God, but if money prevents us from loving God and others, we are on the road that leads to hell.

Money is important since it helps us to build heaven if we use bricks of love in the building of life.

Money can be dangerous because it can lead us to hell and misfortune, if we use it to build walls of separation constructed of the bricks of indifference.

Let us ask ourselves this week if we know how to use money to get closer to God and others, or if money is separating us from heaven and from our brethren.

Amen.

 

Fr. Germán

26º Domingo tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 25/26 de septiembre 2010

1ª lectura: del libro de Amos 6,1ª.4-7

Salmo : 145(146) 7.8-9.9-10

2ª lectura: de la 1ª carta de Pablo a Timoteo 6,11-16

Evangelio: de San Lucas 16,19-31

La liturgia de este domingo nos habla de la riqueza y de la condenación.

La historia del hombre rico y del pobre Lázaro nos sorprende.

El hombre rico se condena porque es rico y el pobre Lázaro recibe la consolación porque es pobre.

El Evangelio no dice que el hombre rico era deshonesto o que le había hecho daño a Lázaro o a otra persona. El Evangelio tampoco dice que Lázaro era bueno o que tenía muchas virtudes.

El Evangelio dice simplemente que uno era rico y que el otro era pobre pero no podemos decir que el Evangelio condena la riqueza y alaba la pobreza.

Debemos leer atentamente los detalles de la historia de esta página del Evangelio para descubrir la verdadera razón por la cual el hombre rico se condena.

El hombre rico se encerró en su riqueza y se alejó de Dios y de los demás para vivir en su confort. La riqueza y el lujo le impiden ver al pobre Lázaro que está en la puerta de su casa. La riqueza y la abundancia lo separaron de Dios y de sus hermanos que están al otro lado de la puerta que separa su casa del mundo exterior. La riqueza y el lujo levantaron una puerta que lo separa de Dios y del mundo encerrándolo así en sus bienes temporales y en su confort material.

La riqueza levantó una puerta en el corazón del hombre rico. Su corazón se cerró a Dios y a los demás. El abismo que separa al hombre rico de Dios y de sus hermanos cada día es más profundo. Con su dinero, el hombre rico se construyó un infierno, es decir, un mundo alejado de Dios y separado de los demás.

El dinero nos permite comprar muchas cosas en la tierra pero también puede ayudarnos a construir la felicidad o la desgracia para siempre.

Si el dinero nos ayuda a amar estamos en el camino que nos conduce a Dios pero si el dinero nos impide amar a Dios y a los demás estamos en el camino que nos lleva al infierno.

El dinero es importante ya que nos ayuda a construir el paraíso si utilizamos en la construcción de la vida ladrillos de amor. El dinero puede ser peligroso ya que puede conducirnos al infierno y a la desgracia, si lo utilizamos para construir muros de separación construidos con ladrillos de desconfianza y de indiferencia.

Preguntémonos en esta semana si sabemos utilizar el dinero para acercarnos a Dios y a los demás o si el dinero nos está alejando del paraíso y de nuestros hermanos.

Amen

P. Germán
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