26th Sunday in OT B Los Angeles, September 25th, 2021

posted Sep 23, 2021, 8:09 PM by German Sanchez

26th Sunday in OT B

Los Angeles, September 25th, 2021

1st Reading: from the Book of Numbers 11:25-29

Psalm: 19:8,10,12-13,14

2º Reading: from the letter of St James 5:1-6

Gospel: Saint Mark 9:38-43,45,47-48

Through baptism we are consecrated priests, prophets, and kings. Priests to be intermediaries between God and humanity. Kings to be servants of others, like Christ. And prophets to listen to the Word of God, denounce evil, and participate in the construction of a better world for all. I invite you today, following the readings we have just heard, to take time to reflect on our mission as prophets.

A Christian prophet is someone who listens to the Word of God, who denounces evil, and who works with men and women of good will in building a better world for all.

A prophet is, first of all, someone who hears the Word of God. We cannot be believers, we cannot be Christians if we do not listen to the Word of God, if we do not allow ourselves to be enlightened, guided, and transformed by Him.

Like Moses, we must be friends of God.  We must feel familiar with the will of the Lord. We must allow ourselves to be enlightened, guided, and transformed by the will of God. And His will is found in the Scriptures.

We have several means of listening to the Word of God: individual, family, or group reading of the Bible, the liturgy of the Church, and meditation that allows us to listen to the voice of God that speaks to us in the depths of our hearts.

Saint Jerome, who was a prophet in love with the Word of God, says that to ignore the Scriptures is to ignore Christ. We must know the Bible and listen to the Church that authoritatively interprets the Word of God to help us understand the message that God has for us and for the world.

A prophet is also someone who denounces evil. I invite you to read the letter of the Apostle James. It's short, clear, and full of advice for everyday life. James reminds us, throughout his letter, that faith must manifest itself, be visible and active. Faith without works is dead. A prophet must be active in society. We must open our eyes to recognize what is right and what destroys our humanity. We must be able to make the difference between what makes our human family grow and what deteriorates our relationships and the balance of creation. None of the great prophets in the history of the Church, like Pope Francis, has been afraid to denounce evil. I believe that the root of all the evils today is found in corruption. We cannot be indifferent to politicians, friends, or people with whom we work who are not honest and who, instead of serving others, abuse their power to line their pockets with dirty money. Denouncing evil is one of the missions of all the prophets.

A Christian prophet must work with men and women of good will in building a better world for all. Moses dreams of a world in which everyone becomes prophets. Throughout the world, in all cultures and in all religions, there are men and women of good will who carry the Spirit of God in their hearts, who allow themselves to be enlightened and guided by wisdom. The world needs many prophets. Let us not be afraid to listen to the Word of God, denounce evil, and commit ourselves to building a better world for all. Amen. Fr. Germán

26º Domingo del Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 26 de septiembre del 2021

1ª lectura: del libro de los Números 11,25-29

Salmo: 18, 8.10.12-13.148

2ª lectura: carta de Santiago 5,1-6

Evangelio: de San Marcos 9, 38-43.45.47-48

Por medio del Bautismo somos consagrados sacerdotes, profetas y reyes. Sacerdotes para ser intermediarios entre Dios y la humanidad. Reyes para ser servidores de los demás, como Cristo. Y profetas para escuchar la Palabra de Dios, denunciar el mal y participar en la construcción de un mundo mejor para todos.

Los invito hoy, en continuación con las lecturas que acabamos de escuchar, a tomar tiempo para reflexionar sobre nuestra misión de profetas.

Un profeta cristiano es alguien que escucha la Palabra de Dios, denuncia el mal y trabaja con los hombres y mujeres de buena voluntad, en la construcción de un mundo mejor para todos.

Un profeta es, antes que todo, alguien que escucha la Palabra de Dios. No podemos ser creyentes, no podemos ser cristianos, si no escuchamos la Palabra de Dios, si no nos dejamos iluminar, guiar y transformar por ella.

Como Moisés, debemos ser amigos de Dios, debemos sentirnos familiares con la voluntad del Señor. Debemos dejarnos iluminar, guiar et transformar par la voluntad de Dios. Y su voluntad se encuentra en las Escrituras.

Tenemos varios medios para escuchar la Palabra de Dios: La lectura individual, en familia o en grupo de la Biblia, la Liturgia de la Iglesia y la meditación que nos permite escuchar la voz de Dios, que nos habla en lo más profundo de nuestro corazón.

San Jerónimo, que era un profeta enamorado de la Palara de Dios, dice que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo. Debemos conocer la Biblia y escuchar a la Iglesia, que interpreta con autoridad la Palabra de Dios. Para ayudarnos a comprender, el mensaje que Dios tiene para nosotros y para el mundo.

Un profeta es también alguien que denuncia el mal. Los invito a leer la carta del apóstol Santiago. Es corta, clara y llena de consejo para la vida de todos los días. Santiago nos recuerda, a lo largo de su carta, que la fe debe manifestarse, ser visible y activa. La fe sin obras está muerta. Un profeta deber ser activo en la sociedad. Debemos abrir los ojos, para reconocer lo que está bien y lo que destruye nuestra humanidad. Debemos ser capaces de saber la diferencia, entre lo que hace crecer a nuestra familia humana y lo que deteriora nuestras relaciones y el equilibrio de la creación. Ninguno de los grandes profetas en la historia de la Iglesia, como el Papa Francisco ha sentido miedo de denunciar el mal. Creo que la raíz de todos los males de hoy se encuentra en la corrupción. No podemos ser indiferentes ante los políticos, amigos o personas con quienes trabajamos que no son honestas y en lugar de servir a los demás, abusan de su poder para llenarse los bolsillos con dinero sucio. Denunciar el mal es una de las misiones de todos los profetas.

Un profeta cristiano debe trabajar con los hombres y mujeres de buena voluntad, en la construcción de un mundo mejor para todos. Moisés sueña con un mundo en el cual, todos se convierten en profetas. En todo el mundo, en todas las culturas y en todas las religiones, hay hombres y mujeres de buena voluntad, llevando en su corazón el Espíritu de Dios, se dejan iluminar y guiar por la sabiduría. El mundo necesita muchos profetas. No temamos escuchar la Palabra de Dios, denunciar el mal y comprometernos en la construcción de un mundo mejor para todos. Amen.

P. Germán
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