26th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, September 24th /25th, 2016

posted Sep 24, 2016, 3:18 PM by German Sanchez

26th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, September 24th /25th, 2016

1st Reading: from the Book of Amos 6,1a,4-7

Psalm : 145(146)7,8-9,9-10

2nd Reading: from the 1st Letter of St Paul to Timothy 6:11-16

Gospel: Saint Luke 16:19-31

The Word of God invites us once again to open our eyes to see the misery of the world and to work for the common welfare.

Open our eyes to see the misery of the world.

Not long ago Pope Francis wrote an encyclical that encourages believers and non-believers to reflect on Creation and world poverty.

In his encyclical entitled “Laudato Si” presented to the media on June 18th 2015 Pope Francis says in different ways that we should open our eyes to see the poverty in the world that grows bigger every day.

The Pope begins his text giving thanks to God for the beauty of Creation and he reminds us that this common house (Creation) is in the hands of all.

We are all responsible for the future of humankind and of Creation.

Young people are very sensitive to poverty when they have the opportunity to discover it.

On some occasions I have met people here or in another place who desire to be engaged for one month or one year helping the needy.

Growing up, we adults, became habituated to the poverty and misery that exist in the midst of us and we often act like the rich of the parable. We have so many things to do that we don’t see the poor who are dying of hunger at the door of our house or the sick or elderly person who lives on the other side of the street and needs a sweet word or an ear to listen.

This week, let us try to open our eyes to see those who are suffering in our families, in our communities, in our society and in our world. I’m sure that we have a lot of ideas and energy to reduce the suffering of many people who are not far from us.

The word of God invites us also to work for the common welfare.

We should understand that all we do for others we do also for ourselves. If poverty, misery, injustice, corruption and lack of respect for others and for creation continue growing, we all will endure the consequences. We will be unhappy like the rich man of the parable who, after death, laments his actions. He carried suffering to eternal life because he didn’t see the poverty at his door. The words of this man are interesting. He believes that if someone rises and comes to his brothers to tell them that they must help others to have eternal life full of love and happiness, they will listen and they will change their lives.

Jesus came to tell us that we should love others. He died, arose and came back to continue announcing a message of love. It is difficult for us to follow the path of Jesus.

We cannot continue living in indifference to the problems of our humanity. We must all react and begin now to work for the common welfare. Selfishness is an error that can lead us to eternal unhappiness. Loving others is the way that helps us to build our happiness and the happiness of others.   Amen.

Fr. Germán

26º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 25 de septiembre del 2016

1ª lectura: del libro de Amós 6,1ª.4-7

Salmo: 145(146)7.8-9.9-10

2ª lectura: de la 1ª carta de Sn Pablo a Timoteo 6,11-16

Evangelio: de San Lucas 16,19-31

La Palabra de Dios nos invita, una vez más, a abrir los ojos ante la miseria del mundo y a trabajar por el bien común.

Abrir los ojos ante la miseria del mundo.

No hace mucho tiempo que el Papa Francisco escribió una encíclica, que hizo reflexionar mucho a creyentes y no creyentes.

En esta encíclica titulada “Laudato Si”, presentada a los medios de comunicación el 18 de junio del 2015, el Papa Francisco dice en varias ocasiones, que debemos abrir los ojos para ver la pobreza, que no deja de crecer en el mundo.

El Papa empieza su texto dando gracias a Dios por la belleza de la creación. Nos recuerda que, esta casa común que es la creación, está en las manos de todos. Todos somos responsables del futuro de la humanidad y de la creación.

Los jóvenes son bastante sensibles a la pobreza y a la miseria, cuando tienen la oportunidad de descubrirla. En varias ocasiones he encontrado personas de aquí, o de otra parte, que desean comprometerse un mes o un año ayudando a los necesitados.

Al crecer, nosotros los adultos, nos acostumbramos a la pobreza y a la miseria que existen alrededor de nosotros y frecuentemente, actuamos como el rico de la parábola. Tenemos tantas cosas que hacer, que no vemos al pobre que está en la puerta con hambre, o a la persona enferma o de edad avanzada, que se encuentra al otro lado de la calle y que necesita una palabra de ternura o un oído que la escuche.

En esta semana, tratemos de abrir los ojos para ver a aquellos que sufren en nuestras familias, en nuestra comunidad, en nuestra sociedad y en el mundo. Estoy seguro de que tenemos bastantes ideas y energía, para disminuir el sufrimiento de muchas personas que no están lejos de nosotros.

La Palabra de Dios nos invita también a trabajar por el bien común.

Tenemos que entender que todo lo que hacemos por los demás, lo hacemos también por nosotros. Si la pobreza, la miseria, la injusticia, la corrupción y la falta de respeto por los demás y por la creación siguen creciendo, todos vamos a pagar las consecuencias. Todos vamos a ser infelices como el rico de la parábola, que se lamenta después de la muerte porque se llevó a la vida eterna, el sufrimiento de no haber visto la pobreza frente a su puerta. Las palabras de ese hombre son interesantes. Cree que si un muerto resucita para decir a sus hermanos, que debemos ayudar a los demás, para tener una vida eterna llena de amor y de felicidad, ellos lo van a escuchar y van a cambiar de vida.

Jesús vino a decirnos que debemos amar a los demás, murió, resucitó y regresó para seguir anunciando un mensaje de amor. A pesar de eso, nos cuesta seguir el camino que nos muestra.

No podemos seguir viviendo en la indiferencia ante los problemas de nuestra humanidad. Todos debemos reaccionar y empezar desde ahora, a trabajar por el bien común. El egoísmo es un error que nos lleva a la infelicidad eterna. El amor del otro es una ruta que nos ayuda a construir nuestra felicidad y la felicidad de los otros.

Amen

P. Germán
Comments