26th Sunday of the Church A Los Angeles, September 27th, 2020

posted Sep 25, 2020, 6:00 PM by German Sanchez

26th Sunday of the Church A

Los Angeles, September 27th, 2020

1st Reading: from the Book of the prophet Ezekiel 18,25-28

 Psalm: 24(25)4-5.6-7.8-9

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Philippians 2,1-11

Gospel: Saint Matthew 21,28-32

In today's liturgy there are two important messages.

1) We are all workers, sent by God to work in this beautiful vineyard that is called Creation.

2) The mission that God has entrusted to us is to build unity.

1) We are all workers, sent by God to work in this beautiful vineyard that is called Creation.

It seems to me that the most important message of the Word of God for each one of us today, at the moment in which we are locked up or have distanced ourselves from the Church and our friends for fear of the Coronavirus, is that invitation from God to be his workers.

God needs us. The Church needs us. Creation needs us.

God calls us today and awaits a response from us.

Like the two sons of the Parable, each one can answer yes and no, to go, or no, I do not go and, after reflecting, go.

The Coronavirus, the isolation at home, the absence of school or work in person, the distance we have taken with our friends and family members to avoid the spread of the virus are not an excuse for not responding to the invitation of God.

If we are Christians and if we have been baptized, it is to commit ourselves to God in the protection of Creation, in respecting others, and in working for justice.

I am sure that all Christians who listen to or who read this homily have many qualities and gifts received from God to put into practice and work in the Lord's vineyard called Creation.

The homework this week is to respond to the invitation that God sends you today: "My son/daughter, go to work in the vineyard today."

Take time to respond and commit to a precise domain. There are so many things to do that no one can feel left out or think that this invitation is not for them.

And if you can't find a place to work in the vineyard, then read the 2nd reading from this Sunday again.

Saint Paul says to the Philippians: “… seek unity”.

2) The mission that God has entrusted to us is to build unity.

With our words and actions, we always work in the search for unity or division.

The world needs workers and laborers of unity. Look at your families, look at society and the world, and you will understand that unity is important. We live in a world in which there are too many divisions. In our families we suffer because there are people who do not speak to each other or who do not want to see each other because they have never reconciled.

In our neighborhoods there are families who do not greet each other because they are afraid of each other. In our countries there are wars and conflicts because we have forgotten that we are all brothers and sisters.

Let us seek unity. let us be kind to each other. Let us consider differences not as a threat but as a wealth. Let us think that others have something to offer us and that we also have a lot to share with others. Let us never act in a spirit of rivalry or presumption. On the contrary, let us be humble like Jesus who, being God, became a man to share with us all our limits and be the servant of all.

Amen.  Fr. Germán

26º Domingo del Tiempo de la Iglesia A

Los Ángeles 27 de septiembre del 2020

1ª lectura: del Libro del profeta Ezequiel 18,25-28

 Salmo: 24(25)4-5.6-7.8-9

2ª lectura: de la carta de San Pablo a los Filipenses 2,1-11

Evangelio: San Mateo 21,28-32

En la liturgia de hoy hay dos mensajes importantes.

1.- Todos somos obreros, enviados por Dios a trabajar en esta hermosa viña que se llama Creación.

2.- La misión que Dios nos ha confiado es construir la unidad.

1.- Todos somos obreros, enviados por Dios a trabajar en esta hermosa viña que se llama Creación.

Me parece que el mensaje más importante de la Palabra de Dios para cada uno de nosotros hoy, en el momento en el cual, estamos en el encierro, o nos hemos alejado de la Iglesia, de nuestras amistades, por miedo al Coronavirus. Es esa una invitación de Dios a ser sus obreros.

Dios necesita nos necesita. La Iglesia nos necesita. La Creación nos necesita.

Dios nos llama hoy y espera una respuesta de parte nuestra.

Como los dos hijos de la Parábola, cada uno puede responder, si y no ir. También decir no, yo no voy, pero después de reflexionar ir.

El Coronavirus, el aislamiento en la casa, la ausencia de cursos o de trabajo en persona, el distanciamiento con nuestros amigos y con miembros de la familia, para evitar la propagación del virus, no son una excusa para no responder a la invitación de Dios. 

Si somos cristianos y si hemos sido bautizados es para comprometernos con Dios, en la protección de la Creación, en el respeto de los demás y en el trabajo por la justicia.

Estoy seguro de que, todos los cristianos que escuchan o que leen esta homilía tienen muchas cualidades y dones recibidos de Dios, para ponerlos en práctica y trabajar en la viña del Señor que se llama Creación.

La tarea de cada uno en esta semana es de responder a la invitación que Dios te envía hoy: “Hijo(a) mío(a), anda a trabajar hoy en la viña”.

Darse tiempo para responder y comprometerse en un dominio preciso. Hay tantas cosas para realizar, que nadie puede sentirse excluido o pensar que esta invitación no es para ella.

Y si no encuentran un lugar para trabajar en la viña, entonces lean nuevamente la 2ª lectura de este domingo.

San Pablo dice a los Filipenses: “… busquen la unidad”.

2.- La misión que Dios nos ha confiado es construir la unidad.

Con nuestras palabras y acciones trabajamos siempre en la búsqueda de la unidad o de la división.

El mundo necesita obreros y artesanos de unidad. Observen sus familias, miren la sociedad, el mundo y van a comprender que la unidad es importante. Vivimos en un mundo en el cual, hay demasiadas divisiones. En nuestras familias sufrimos porque hay personas que no se hablan o que no desean verse, porque nunca se han reconciliado.

En nuestros barrios hay familias que no se saludan, porque tienen miedo unas de otras. En nuestros países hay guerras y conflictos, porque hemos olvidado que todos somos hermanos y hermanas.

Busquemos la unidad, seamos amables unos con otros. Consideremos las diferencias no como una amenaza, sino como una riqueza. Pensemos que los demás tienen algo para ofrecernos. Que nosotros también tenemos mucho para compartir con los demás. Nunca actuemos con un espíritu de rivalidad, ni de presunción. Al contrario, seamos humildes como Jesús que siendo Dios se hizo hombre, para compartir con nosotros todos nuestros límites y ser el servidor de todos. Amen. P. Germán
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