27th Sunday in the Church’s time C LA, October 5th /6th, 2013

posted Oct 4, 2013, 1:50 PM by German Sanchez   [ updated Oct 10, 2013, 5:54 PM ]

27th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, October 5th /6th, 2013

1st Reading: from the Book of Habakkuk 1,2-3 ;2,2-4

Psalm : 94(95)1-2.6-7.8-9

2nd Reading: from the 2nd Letter of St Paul to Timothy 1,6-8.13-14

Gospel: Saint Luke 17,5-10

 

This Sunday’s liturgy invites us to talk about faith.

Emeritus Pope Benedict XVI invites us to live a year devoted to faith. This year of faith ends on November 24th with the feast of Christ the King.

Then this week let’s think about what the faith represents to each of us and if our faith has grown during this year proposed by the Church.

Faith is our confidence in God and we should pray that the Lord will increase our faith.

Faith is our confidence in God.

Oftentimes, when we watch television or read the newspapers we feel tempted to question where God is. In the face of evil that exists in our world we feel the urge to scream as did the prophet Habakkuk in the first reading: “Lord, why do you simply gaze at evil?”

Faced with these questions about the apparent absence of God or the apparent silence of God's action in our world, we Christians must open our hearts to hear the Lord’s voice and see his presence in the world.

Good exists as well and where there is love there is God.

The apostle Paul teaches us that through the sacraments we have received “the Spirit of power, love, self-control and confidence”.

Yes, the Spirit of God is present in our world and the action of God is working throughout humankind. Our faith calls us to live with confidence and the certainty that evil won’t have the last word and that justice and peace will one day reign in our world.

We believers, through our faith, live in peace knowing that we are not alone to change the world but that God is with us to guide us and give us the strength to build a better world.
The liturgy of today invites us to think about how much confidence we have in God so that we can realize we should pray that the Lord will increase our faith.

Jesus told his disciples: “If you have faith the size of a mustard seed, you would say to this mulberry tree, ‘Be uprooted and planted in the sea’, and it would obey you.”

These words help us to understand that our faith is far from being as big as a mustard seed.

Together with the apostles, we must pray every day and ask the Lord to increase our faith.

Every morning we should ask the Lord to help us live with confidence and to work with joy. Let’s ask the Lord for our faith to grow and for all of us to be true witnesses of his presence in the world.

Living our faith is being a witness to the world of the confidence we have in the active presence of God and the certainty that cheers us up: good will have the last word in the world and, when the Kingdom of God is established, love, justice and peace will reign in the hearts of all humankind.

Amen.

Fr. Germán

27º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 6 de octubre 2013

1ª lectura: del libro de Habacuc 1,2-3.2,2-4

Salmo: 145(146) 1-2.6-7.8-9

2ª lectura: de la 2ª carta de Sn Pablo a Timoteo 1,6-8.13-14

Evangelio: de San Lucas 17,5-10

La liturgia de este domingo nos invita a hablar de la fe.

El Papa Emérito Benedicto XVI nos invitó  a vivir un año consagrado a la fe. Este año de la fe termina el 24 de noviembre con la fiesta de Cristo Rey.

Entonces preguntémonos, en esta semana, lo que representa la fe para cada uno de nosotros. Si nuestra fe se ha fortalecido  en este año, en el que la Iglesia nos ha propuesto para su reflexión.

La fe es la confianza en Dios y debemos orar para que el Señor aumente nuestra fe.

La fe es la confianza en Dios.

Cuando vemos programas de  televisión o cuando leemos los periódicos, sentimos la necesidad  de preguntarnos en donde está Dios. Al ver el mal que existe en nuestro mundo, sentimos el deseo de gritar con el profeta Habacuc de la primera lectura: “¿Señor,  por qué te quedas mirando la opresión?”

Frente a esas preguntas sobre la ausencia aparente de Dios o el silencio aparente de la acción de Dios en nuestro mundo, los cristianos debemos abrir el corazón para escuchar la voz del Señor y  ver su presencia en el mundo.

El bien existe y en donde hay amor ahí está Dios.

El apóstol San Pablo nos dice que por medio de los sacramentos recibimos el “Espíritu de fortaleza, de amor, de moderación y de confianza”.

Si, el Espíritu de Dios está presente en nuestro mundo y la acción de Dios está obrando en nuestra humanidad. Nuestra fe nos invita a vivir con confianza y en la certitud de que el mal no dirá la última palabra.   Que la justicia y la paz reinarán un día en nuestra tierra.

El creyente, gracias a la fe, vive en paz, sabe que no está solo para transformar el mundo, sino que Dios está con nosotros para mostrarnos el camino y  darnos la fuerza necesaria para construir un mundo mejor.

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar en  la confianza que tenemos en Dios y   darnos cuenta de que debemos orar para que el Señor aumente nuestra fe.  

Jesús le dijo a sus discípulos: “si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y el árbol les obedecería.

Estas palabras nos ayudan a comprender que nuestra fe está muy lejos de ser tan grande como una semilla de mostaza.

Con los apóstoles, debemos orar todos los días y suplicar al Señor para que Él haga crecer en nosotros la fe.

Todas las mañanas pidamos  al Señor que nos ayude a vivir con confianza y a trabajar con alegría para que nuestra fe crezca. Para que todos seamos verdaderos testigos de su presencia en el mundo.

Vivir la fe es dar testimonio, frente al mundo, de la confianza que tenemos en la presencia activa de Dios y de la convicción que nos anima: El bien dirá la última palabra en el mundo,  el amor, la justicia y la paz inundarán el corazón de nuestra humanidad cuando el Reino de Dios se establezca.

Amen

P. Germán
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