27th Sunday of the Church A LA, October 1st / 2nd, 2011

posted Oct 1, 2011, 3:23 PM by Fr Germán Sanchez

27th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, October 1st / 2nd, 2011

1st Reading: from the  Book of the prophet Isaiah 5,1-7

 Psalm : 79(80) 9.12.13-14.15-16.19-20

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Philippians 4,6-9

Gospel: Saint Mathew 21,33-43

 

Once again the Lord speaks in parables and uses the image of the vineyard to help us understand his message.

This time, the vineyard is compared to the world and the workers are all of us, men and women who live in the universe.

I suggest two points for meditation:

1.- the Lord's love for his vineyard
2.- our responsibility for the conservation and development of the vineyard.


1.- The Lord's love for his vineyard. The Bible is full of passages in which the Lord says that he loves creation, the work of his hands. The prophet Isaiah reminds us about all that the Lord had to do to take care of his vineyard. The Gospel tells us that the Creator sent his Son to earth to tell us himself that his Father loves us and cares about our future.

God loves our world and truthfully hopes that humanity is saved, that it produces good fruit and that all men and women live in peace and joy.

Knowing that God loves the world is important so that we don’t blame the Lord for all the evils that confront us. God loves his creation and God has nothing but love for his work.

2 .- Our responsibility in the conservation and development of the vineyard.

Since God has nothing but love for his creation, he leaves us completely free because there is no love if there is no freedom.

Now, all are responsible for creation.

It's time for us to feel that responsibility for creation and for the happiness of our brothers and sisters now and in the future.

For several years we have started to discover diseases and disasters, so-called natural, which could have been prevented if we had respected creation and the laws of nature a little more.

You and I are responsible for creation. The world doesn’t belong to us but has been entrusted to us so that we all care and develop it for generations to come.

Disrespect for creation, destruction of nature and injustice are the sources of unhappiness and misery for a large part of humanity.

We are all responsible for creation. God loves our world and wants to help us to preserve and develop it.

Let’s trust God, hear his voice and follow his ways so that all the inhabitants of creation take advantage of this gift that God has placed in our hands.

I propose three questions that can help us measure our contribution to the happiness or unhappiness of the inhabitants of our world.

What do we do to better care for the land that has been entrusted to us?

What do we do with the vineyard that the Lord entrusted to us to produce fruit for all men and women of our world?

What do we do to prevent the destruction and impoverishment of nature?

Amen.

Fr. Germán

27º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 1-2 octubre del 2011

1ª lectura : del Libro del profeta Isaías 5,1-7

 Salmo : 79(80)9.12.13-14.15-16.19-20

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Filipenses 4,6-9

Evangelio: San Mateo 21,33-43

Una vez más el Señor nos habla en parábolas y utiliza la imagen de la viña para ayudarnos a comprender su mensaje.

En esta ocasión, la viña es comparada al mundo y los obreros somos todos nosotros, los hombres y las mujeres que vivimos en el universo.

Les propongo dos puntos de reflexión:

1.- el amor del Señor por su viña

2.- nuestra responsabilidad en la conservación y en el desarrollo de la viña.

 

1.- El amor del Señor por su viña. La biblia está llena de textos en los cuales el Señor nos dice que él ama la creación, obra de sus manos. El profeta Isaías nos recuerda todo lo que el Señor hizo para cuidar su viña. El Evangelio nos dice que el Creador envió a su Hijo a la tierra para que nos dijera él mismo que su Padre ama la humanidad y se preocupa por su futuro.

Dios ama nuestro mundo y desea de todo corazón que la humanidad se salve, que produzca buenos frutos y que todos los hombres y las mujeres vivan en paz y alegría.

Es importante saber que Dios ama al mundo para no acusar al Creador de todos los males que se nos presentan. Dios ama la creación y Dios no tiene sino amor por su obra.

 

2.- Nuestra responsabilidad en la conservación y en el desarrollo de la viña.

Ya que Dios no tiene sino amor por su creación, él nos deja completamente libres pues no hay amor si no hay libertad.

Ahora, la humanidad es responsable de la creación.

Ya es tiempo de sentirnos responsables de la creación que está en nuestras manos y de sentirnos responsables de la felicidad o de la infelicidad de nuestros hermanos y hermanas de hoy y de mañana.

Desde hace algunos años hemos empezado a descubrir que hay enfermedades y catástrofes, que llamamos naturales, que hubieran podido ser evitadas si hubiéramos respetado un poco más la creación y las leyes de la naturaleza.

Ustedes y yo, somos responsables de la creación. El mundo no nos pertenece sino que nos lo han confiado para que vivamos todos y para que lo desarrollemos para las generaciones que vienen.

La falta de respeto de la creación, la destrucción de la naturaleza y la injusticia están al origen de la infelicidad y de la miseria de una gran parte de la humanidad.

Todos somos responsables de la creación. Dios ama nuestro mundo y desea ayudarnos a conservarlo y a desarrollarlo.

Pongamos nuestra confianza en Dios, escuchemos su voz y sigamos sus caminos para que todos los habitantes de la creación aprovechen de este don que Dios ha puesto en nuestras manos.

Les propongo tres preguntas que pueden ayudarnos a medir nuestra responsabilidad en la felicidad o la infelicidad de la humanidad.

¿Qué hacemos para que la tierra que nos ha sido confiada sea mejor distribuida?

¿Qué hacemos para que la viña que el Señor puso en nuestras manos produzca frutos para todos los hombres y las mujeres de nuestro mundo?

¿Qué hacemos para evitar la destrucción y el empobrecimiento de la naturaleza?

Amen.

P. Germán


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