27th Sunday of the Church B LA, October 3rd 4th, 2015

posted Sep 30, 2015, 3:44 PM by German Sanchez   [ updated Oct 1, 2015, 4:39 PM ]

27th Sunday of the Church  

Time B

Los Angeles, October 3rd 4th, 2015

1st Reading: from the Book of Genesis 2,18-24

Psalm : 127(128)1-2.3.4-5.6

2º Reading:  from the letter to the Hebrews 2,9-11

Gospel: Saint Mark 10,2-16 or 2-12

This Sunday’s liturgy made me think about Pope Francis’ recent trip to Cuba and the USA.

Among the subjects that the Pope addressed in this pastoral visit, Creation and family were at the center of almost all of his speeches.

An American congressman told a journalist that the Pope was aiming, by all of his speeches, to change hearts.

We need to change hearts which have become hard and immobilized.

We need a child’s heart that can understand the importance of Creation, of family, and of human life.

The first book of the Bible, Genesis, the book that speaks of origins, tells us that God placed Creation into our hands.

We are the managers, the caretakers, the ones in charge of Creation. We can no longer live in silence, indifference, or passivity in the face of the crisis of pollution, contamination, destruction, and abuse of Creation.

Creation is everybody’s home as Pope Francis often reminds us. We should all take care of it.

To manage Creation, to take care of it, to help it develop, to keep it beautiful and welcoming is a way to worship God, the Creator.

Each time we use or we come in contact with an element of Creation, we should do it with respect, responsibility, love and gratitude.

Creation is in our hands and children, adults, the elderly, students, workers, business leaders, intellectuals, artisans - all humanity is in contact with Creation. We all have something to do to take care of this beautiful common home that God has entrusted to us so that we can share it like a family.

We need to change our hearts and to respect, protect, and take care of Creation so that it becomes more beautiful each day and more enjoyable for all.

Another subject about which we should change our hearts is family. We are all born into a family. A man and a woman gave us life. We cannot forget this reality; we cannot change it, disdain it, or transform it.

Family passes on to us the values and tools that we needed to become who we are today. We learned to become men and women within a family which was made up of a father, a mother, grandparents, uncles, aunts, cousins, etc. Grandparents are the repositories of our history, children and youth are the hope of the family’s future.

Family, like Creation, is a gift of God that we should love, respect, protect, and guard. Let us enjoy our families. Let us pray and open the door to our families to those who do not have one.

In the family, we learn to love and the family sends us out in the world to love others.

If we destroy family and Creation, humanity will disappear. If we take care of Creation and the family we will have a happy humanity.

Let us change our hearts and become enthusiasts, defenders, and protectors of family and Creation.

Amen.

   Fr. Germán

27º Domingo de la Iglesia

Año Litúrgico B

Los Ángeles, 4 de octubre del 2015

1ª lectura: del Libro del Génesis 2,18-24

Salmo : 127(128) 1-2.3.4-5.6

2ª lectura: la carta a los Hebreos 2,9-11

Evangelio: de San Marcos 10,2-16 o 2-12

La La liturgia de este domingo, me hizo pensar en el último viaje del Papa Francisco a Cuba y a los Estados Unidos.

Entre los temas que el Papa trató en esta visita pastoral, la Creación y la familia, estuvieron en el centro de casi todas sus intervenciones.

Un congresista americano, le decía a un periodista que el Papa trataba, por medio de sus intervenciones, ayudarnos a cambiar el corazón.

Necesitamos cambiar nuestro corazón que se ha endurecido y esclerosado.

Necesitamos un corazón de niño, capaz de comprender la importancia de la Creación y de la familia, en la vida de la humanidad.

El primer libro de la Biblia, el Génesis, es el libro que nos habla de los orígenes, nos dice que Dios puso a la Creación en nuestras manos.

Nosotros somos los administradores, los guardianes, los responsables de la Creación.

No podemos seguir viviendo en el silencio, en la indiferencia o en la pasividad, frente al drama de la contaminación, la destrucción y la mala utilización de los elementos de la Creación.

La Creación es la casa de todos, como nos lo recuerda frecuentemente el Papa Francisco. Todos debemos cuidarla.

Administrar la Creación, cuidarla, ayudarla a desarrollarse, conservarla hermosa y acogedora, es una manera de alabar a Dios, el Creador.

Cada vez que utilizamos o que estamos en contacto con uno de los elementos de la Creación, debemos hacerlo con respeto, con responsabilidad, con amor y con gratitud.

La Creación está en nuestras manos, los niños, los jóvenes, los adultos, las personas de edad avanzada, los estudiantes, los obreros, los jefes de empresa, los intelectuales, los artesanos. Toda la humanidad está en contacto con la Creación. Todos podemos hacer algo para cuidar esta hermosa casa común, que Dios nos ha confiado y que debemos compartir fraternalmente.

Necesitamos cambiar el corazón para transformarnos en hombres, en mujeres, en familias que respetan, protegen y cuidan la Creación. Para que cada día sea más hermosa y agradable para todos.

Otro tema frente al cual todos debemos cambiar el corazón es la familia. Todos hemos nacido en una familia. Un hombre y una mujer nos dieron la vida. No podemos olvidar esta realidad, no podemos cambiarla, despreciarla o transformarla.

La familia nos trasmitió los valores y las herramientas que necesitamos para ser lo que somos hoy. Aprendimos a ser hombres y mujeres en el seno de una familia constituida por un padre, una madre, abuelos, tíos, primos, etc. Los abuelos son los depositarios de nuestra historia. Los niños y los jóvenes son la fuerza y el futuro de la familia.

La familia, como la Creación, es un don de Dios que debemos amar, respetar, proteger y conservar. Aprovechemos a nuestras familias. Oremos y abramos la puerta de nuestras familias, a aquellos que no tienen.

En la familia aprendemos a amar y la familia nos envía al mundo para amar.

Si destruimos a la familia y a la Creación, la humanidad desaparecerá. Si cuidamos de la Creación y de la familia, tendremos una humanidad feliz.

Cambiemos nuestro corazón y transformémonos en personas apasionadas, defensoras y protectoras de la familia y de la Creación.

Amen     P. Germán
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