28th Sunday in OT year B LA, October 10th/11th 2015

posted Oct 6, 2015, 2:37 PM by German Sanchez   [ updated Oct 7, 2015, 4:43 PM ]

28th Sunday in OT   year B

LA, October 10th/11th 2015

1st Reading: from the Book of Wisdom7:7-11

Psalm : 90:12-13,14-15,16-17

2º Reading: from the letter to the Hebrews 4:12-13

Gospel: Saint Mark 10:17-30 or 17-27

This Sunday’s Gospel reading invites us to think about our relationship with money. The most recent encyclical from Pope Francis, Laudato Si (Praise be to God), which speaks of the fundamental importance of taking care of creation often reminds us about money’s place in the management and administration of this common home that we call Earth.

The Pope’s text has been hailed by scientists, politicians on the Left and the Right, economists and people of goodwill, believers or not. Everywhere in the world there are groups that have been established to reflect on this text which forms part of the social doctrine of the Church. It is considered by many to be the most important text written by the Church since Vatican II. Money is not condemned by the Bible, nor by Jesus and even less so by the Church. We recognize the importance of money and we all know that it is impossible to live without a minimum of money.

On the other hand, what is clearly and unequivocally condemned is money which is gained in dishonest ways or money which is acquired without respecting the rights and dignity of all the people engaged in the process of production and consumption.

It is not enough to just earn money while respecting justice. We must also use it for the common good.

Ecological equilibrium, the well-being of humanity, is inseparable from the notion of the common good. Pope Francis says that the common good is “the sum of those conditions of social life which allow social groups and their individual members relatively thorough and ready access to their own fulfilment”. # 156.

In order to understand this sentence, we can think of the family. The equilibrium of our families depends on respecting the common good. Everything must be arranged in our families so that each person, from the youngest to the oldest, can reach perfection, that is to say, holiness and happiness.

In a family where one of the members thinks only of himself and forgets the happiness of others, conflict and division occur and the family splits apart and is destroyed. The same goes for society. Money should be at the service of the common good, that “
underlying the principle of the common good is respect for the human person as such, endowed with basic and inalienable rights ordered to his or her integral development.” # 157.

The origin of conflicts in families, problems in our communities, difficulties at work and often wars between peoples, stem from the lack of respect for others’ rights. We all have the obligation to use money for the common good so that humanity does not destroy itself.

Pope Francis says: “
Society as a whole, and the state in particular, are obliged to defend and promote the common good.” #157b That is why Saint John Paul II often told us that it is necessary to build a civilization founded upon love and not upon money.

Allow me to close this homily with an excerpt from the prayer that Pope Francis wrote to conclude his encyclical: “
God of love, enlighten those who possess power and money
that they may avoid the sin of indifference, that they may love the common good, advance the weak, and care for this world in which we live
.# 246b
Amen
.  Fr. Germán

28º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B LA, 11 de octubre del 2015

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 7,7-11

Salmo: 89,12-13.14-15.16-17

2ª lectura: de la carta a los Hebreos 4,12-13

Evangelio: de San Marcos 10,17-30 o 17-27

El Evangelio de este domingo nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con el dinero. La última encíclica del Papa Francisco “Laudato Si” (Alabado sea el Señor), que habla sobre la importancia fundamental de cuidar la creación, nos recuerda frecuentemente el lugar del dinero, en la gestión y administración de esta casa común que llamamos Tierra.

El texto del Papa fue muy bien recibido por científicos, políticos de derecha y de izquierda, economistas y personas de buena voluntad creyentes o no. En el mundo entero hay grupos, que se han constituido para reflexionar sobre ese texto, que forma parte de la doctrina social de la Iglesia. Y es considerado por muchos, como el texto más importante de la Iglesia, después del Concilio Vaticano II.

El dinero no es condenado ni por la Biblia, ni por Jesús y mucho menos por la Iglesia. Conocemos la importancia del dinero. Todos sabemos que es imposible vivir sin una mínima cantidad de dinero.

Pero, lo que es condenado claramente y sin ambigüedad, es el dinero ganado con métodos deshonestos, o el dinero adquirido sin respetar los derechos y la dignidad de todas las personas, comprometidas en el proceso de producción y de consumo. No es suficiente ganar el dinero, respetando la justicia. También debemos utilizarlo para el bien común.

El equilibrio ecológico y el bienestar de la humanidad son inseparables, de la noción de bien común. El Papa Francisco dice que el bien común es “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección.” # 156.

Para comprender esta frase, debemos pensar en la familia. El equilibrio de nuestras familias, depende del respeto del bien común. Debemos hacer todo lo posible para que cada miembro de nuestra familia, desde el más pequeño, hasta el de edad más avanzada, pueda alcanzar su perfección, es decir la santidad, la felicidad.

En la familia en la cual, uno de los miembros piensa solamente en él, olvidando la felicidad de los demás, los conflictos y la división se instalan y la familia se separa y se destruye. Lo mismo sucede en la sociedad. El dinero debe estar al servicio del bien común que “presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral.” # 157

El origen de los conflictos en nuestras familias, de los problemas en el trabajo y frecuentemente de las guerras entre los pueblos, viene de la falta de respeto de los derechos de los demás. Todos tenemos la obligación de utilizar el dinero para el bien común, para que nuestra humanidad no se destruya.

El Papa Francisco dice: “Toda la sociedad y de una manera especial el Estado, tiene la obligación de defender y promover el bien común.” # 157b. Esta es la razón por la cual San Juan Pablo II, decía frecuentemente, que deberíamos construir una sociedad fundada en el amor y no en el dinero.

Permítanme terminar esta homilía con un parágrafo de la oración que el Papa Francisco escribió para concluir su encíclica: “Dios de amor,… ilumina a los dueños del poder y del dinero para que se guarden del pecado de la indiferencia, amen el bien común, promuevan a los débiles y cuiden este mundo que habitamos.” #246b

Amén  P. Germán
Comments