28th Sunday of the Church A Los Angeles, October 11th, 2020

posted Oct 10, 2020, 4:01 PM by German Sanchez

28th Sunday of the Church A

Los Angeles, October 11th, 2020

1st Reading: of the Book of Isaiah 25,6-10

Psalm :22(23)1-3.3-4.5-6

2º Reading:  letter of Saint Paul to the Philippians 4,12-14.19-20

Gospel: Saint Matthew 22,1-14

Today’s liturgy reminds us that the Mass, the Eucharist, is a wedding feast. Today we must discover the central, indispensable, and irreplaceable place of the Eucharist in the life of all the disciples of Jesus.

The Eucharist is a feast of thanksgiving and an intercession for the whole world.

The Eucharist is a feast of thanksgiving. Mass should be a feast in which all the baptized, coming from all continents, from all languages ​​and from all cultures, meet God and each other. We must still work so that our Eucharists are truly a moment of joy. I accept your ideas so that the Mass is not a burden but an occasion to rejoice and an appointment desired by all, young and old.

At Mass we meet.  And this is the reason why online Mass cannot replace Mass in person. We need to meet, to see each other, to be next to each other, respecting the mandatory distances. The meeting is important because it reminds us that we are all children of God. It does not matter the color of the skin, nor our political convictions, nor the economic situation or our place in society. The meeting is a visible way of telling the world that we believe in universal brotherhood. (You can read the last encyclical of Pope Francis "Fratelli Tutti". All brothers.)

Mass is a feast of thanksgiving and it is the reason why all Christians are invited to take an hour each week to give thanks to God for all the gifts He places in our hands each day.

People who admire Creation, who value life, and who have a positive spirit that values ​​all the positive events around them are people who know how to give thanks and who live better than others who always complain, who see nothing but evil everywhere, and who don't know how to say thank you. Sunday Thanksgiving benefits us because it helps us to recognize the beauty of our life and all the good that exists in the world.

The Eucharist is also a prayer of intercession for the whole world. We celebrate Mass for ourselves and for the whole world. Christians cannot be content to pray for their own difficulties or for the problems of their community.

In the Eucharist we celebrate the death and resurrection of Christ for the salvation of the world and not only for the salvation of some.

With Christ in the Eucharist, we commit ourselves to love humanity and to care for Creation. In the Universal Prayer we pray for the Church, for society and for the whole world. The Prayer is not universal, and Mass is not Catholic if they are not open and if they are not sensitive to everything that happens in the world.

With the bread and wine of the offertory we present to the God of the universe the fruits of the earth, the work, the joys, and the sufferings of all men and women who inhabit the planet. So, every Sunday, let us listen to God's invitation to meet. Let us leave the comfort of our home to go to the Church. We are going to find God and our brothers and sisters. We are going to give thanks to God, and we are going to pray for the whole world. Amen. P Germán

Domingo 28 del Tiempo Ordinario A

Los Ángeles, el 11 de octubre 2020

1ª lectura: del libro de Isaías 25,6-10

Salmo: 22(23)1-3.3-4.5-6

2ª lectura: de San Pablo a los Filipenses 4,12-14.19-20

Evangelio: de San Mateo 22,1-14

La Liturgia de hoy nos recuerda que la Misa, la Eucaristía es una fiesta de Bodas.

Hoy debemos descubrir el lugar central, indispensable e irremplazable de la Eucaristía, en la vida de todos los discípulos de Jesús. La Eucaristía es una fiesta de acción de gracias y de intercesión por el mundo entero.

La Eucaristía es una fiesta de acción de gracias. La Misa debe ser una fiesta en la cual, todos los bautizados, venidos de todos los continentes, idiomas y culturas, se encuentren con Dios y los unos con los otros. Debemos trabajar todavía, para que nuestras Eucaristías sean verdaderamente un momento de fiesta. Acepto sus ideas para que la Misa no sea un peso, sino una ocasión para alegrarse y una cita deseada por todos, pequeños y grandes.

En la misa nos reunimos y esta es la razón por la cual, la misa por internet no puede remplazar la misa en persona. Necesitamos encontrarnos, vernos, estar los unos al lado de los otros. Respetando las distancias obligatorias. La reunión es importante, porque nos recuerda que todos somos hijos de Dios. No importa el color de la piel, ni nuestras convicciones políticas, ni la situación económica o nuestro lugar en la sociedad. La reunión es una manera visible, de decirle al mundo que creemos en la fraternidad universal. (Pueden leer la última encíclica del Papa Francisco “Fratelli Tutti”. Todos hermanos.)

La Misa es una fiesta de acción de gracias. Es la razón por la cual, todos los cristianos están invitados a tomar una hora todas las semanas, para dar gracias a Dios por todos los dones que coloca en nuestras manos cada día.

La gente que admira la Creación, que valora la vida y tiene un espíritu positivo, que pone en valor todos los eventos positivos alrededor de ellos, son personas que saben dar gracias. Que viven mejor que los otros que se quejan siempre, que no ven sino el mal en todas partes y que no saben decir gracias. La acción de gracias dominical nos beneficia, porque nos ayuda a reconocer la belleza de nuestra vida y todo el bien que existe en el mundo.

La Eucaristía también es una oración de intercesión por el mundo entero. Celebramos la Misa por nosotros y por el mundo entero. Los cristianos no pueden contentarse con orar por sus dificultades o por los problemas de su comunidad.

En la Eucaristía celebramos la muerte y la resurrección de Cristo por la salvación del mundo, no solamente por la salvación de algunos.

Con Cristo en la Eucaristía, nos comprometemos a amar a la humanidad y a cuidar la Creación. En la Oración Universal, oramos por la Iglesia, por la sociedad y por el mundo entero. La oración no es universal y la misa no es católica, si no están abiertas y si no son sensibles, a todo lo que sucede en el mundo.

Con el pan y el vino del ofertorio, le presentamos al Dios del universo los frutos de la tierra, el trabajo, las alegrías y sufrimientos de todos los hombres y mujeres, que habitan el planeta.

Entonces, todos los domingos, escuchemos la invitación de Dios a reunirnos. Dejemos la comodidad de nuestro hogar, para ir a la Iglesia. Vamos a encontrar a Dios y a nuestros hermanos y hermanas. Vamos a dar gracias a Dios y vamos a orar por el mundo entero

Amén. P. Germán
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