29th Sunday of the Church Time A LA, Oct. 15th / 16th, 2011

posted Oct 12, 2011, 3:25 PM by Fr Germán Sanchez   [ updated Oct 13, 2011, 3:03 PM ]

29th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, October 15th / 16th, 2011

1st Reading: from the  Book of the prophet Isaiah 45,1.4-6 Psalm : 95(96)1.3.4-5.7-8.9-10

2º Reading: from the1st  Letter of St Paul to the Thessalonians 1,1-5b

Gospel: Saint Mathew 22,15-21

This Sunday we have a short but clear and very timely teaching from the Gospel. The Gospel stays current at all times.

 It is about putting God to the test with a malicious question and about people asking childish questions like, is it lawful to give tribute to Caesar, or not?

Putting God to the test.

The society we live in doesn’t question the existence of God but lives as if God didn’t exist.

Many people say they believe in God but don’t have time to practice their faith or they find it difficult to participate in the life of the Church.

Many think of themselves as believers, or even as very religious people but have never opened a Bible or they ignore the purpose of a prayer or of the sacraments.

We have everything we need, we eat when we are hungry, we understand many of the laws that govern nature. Our intelligence has expanded so much that we don’t need God.

We have left God and the practice of religion to the poor and the ignorant, to the people in need. Occasionally we pray and hope for divine intervention when we are sick, or when a misfortune comes into our lives, but the rest of the time we live without God.

I think that all of these ideas and contemporary attitudes are different ways of putting God to the test today. “If God exists he would make himself known”. Or “I don’t believe except what I see”.

There are also men and women who, trying to put God or the Church to the test, ask childish questions such as this one in the Gospel: is it lawful to give tribute to Caesar, or not?

Children often ask these questions: is it ok or not to do this or that?

To be mature in our faith we need to give to God what belongs to God.

Let’s not take the place of God and let’s not manipulate the God of Jesus Christ, the God of the Church, the God of the Christians, just to build a modern god that answers with a yes or no to our childish questions, according to the occasion and our needs.

The God of Jesus Christ is not a god that everyone can shape according to their wishes and whims. The God of Jesus Christ is in the Bible and the Christian community received the mission to make Him known from generation to generation.

The first step to avoid putting God to the test is to recognize that God created us and is the only owner of our existence, even though we might have lots of money and an incomparable intelligence.

To grow in our faith and to avoid asking childish questions we must follow the only commandment that God gave us: Love the Lord and your neighbor as yourself.

Everything is included in this law. If God is in our lives, and if our actions are inspired by love, we won’t ask ourselves more questions to see if an action is ok or not.

Everything is permitted if God is inside us. Everything is permitted if love is the engine of our actions.
Are we putting into practice the love of God who lives in our hearts and minds?

Amen.

Fr. Germán

29º  Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 16 octubre del 2011

1ª lectura : del Libro del profeta Isaías 45,1.4-6

 Salmo : 95(96)1.3.4-5.7-8.9-10

2ª lectura : de la 1ª carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,1-5b

Evangelio: San Mateo 22,15-21

En este domingo estamos frente a una página del Evangelio muy corta, muy clara y de mucha actualidad. El Evangelio siempre es de actualidad.

Poner Dios a prueba con una pregunta maliciosa y adultos que hacen una pregunta infantil: ¿es permitido, si o no pagar el impuesto al emperador?

Poner Dios a prueba.

Vivimos en una sociedad que no pone en duda la existencia de Dios pero que vive como si Dios no existiera.

Muchas personas dicen que creen en Dios pero que no tienen tiempo para practicar o dicen que les cuesta trabajo participar en la vida de la Iglesia.

Muchos se dicen creyentes, incluso muy creyentes, pero nunca han abierto una Biblia o no saben para qué sirva una oración o los sacramentos.

Tenemos todo lo necesario, comemos cuando tenemos hambre, conocemos muchas leyes que rigen la naturaleza, nuestra inteligencia se ha desarrollado tanto que no necesitamos a Dios. Dejamos a Dios y la práctica religiosa para los pobres y los ignorantes, para las personas necesitadas. Eventualmente hacemos una oración y esperamos una intervención divina cuando estamos enfermos o cuando una desgracia llega a nuestra vida, pero el resto del tiempo nos desenvolvemos sin Dios.

Yo creo que todas estas reflexiones y actitudes contemporáneas son diferentes maneras de poner Dios a prueba hoy. ¡Si Dios existe debería manifestarse. No creo sino lo que veo!

También hay hombres y mujeres que, para poner Dios o la Iglesia a prueba, hacen preguntas infantiles como la  que nos transmite el Evangelio: ¿es permitido, si o no, pagar el impuesto al emperador?

Los niños frecuentemente hacen esas preguntas: ¿está permitido, si o no, hacer esto o aquello?

Podemos decir que para ser adulto en la fe debemos darle a Dios lo que es de Dios.

No tomemos el puesto de Dios y no manipulemos al Dios de Jesucristo, al Dios de la Iglesia, al Dios de los cristianos, para construir un dios moderno que responda sí o no a nuestras preguntas infantiles, según la época y de acuerdo a nuestras necesidades.

El Dios de Jesucristo no es un dios que cada uno puede moldear según sus deseos y sus caprichos. El Dios de Jesucristo está en la Biblia y la comunidad cristiana recibió la misión de revelarlo de generación en generación.

Reconocer que Dios nos ha creado y que El es el único dueño de nuestra existencia, a pesar de que tengamos mucho dinero y una inteligencia incomparable, es el primer paso para evitar de poner Dios a prueba.

Para crecer en la fe y para no hacer más preguntas infantiles debemos conocer el único mandamiento que el Señor nos dejó: Ama a Dios y a tu prójimo como a ti mismo.

Todo está incluido en esta ley. Si Dios está en nuestra vida y si nuestros actos están animados por el amor ya no nos haremos más preguntas para saber si una actitud está o no permitida.

Todo está permitido si Dios está en nosotros. Todo está permitido si el amor es el motor de nuestros actos.

¿Estamos poniendo en práctica el amor de Dios que habita nuestros corazones y nuestra inteligencia?

Amen.

P. Germán
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