28th Sunday of the Church Time A LA, October 11th -12th, 2014

posted Oct 8, 2014, 6:24 PM by German Sanchez   [ updated Oct 9, 2014, 3:27 PM ]

28th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, October 11th -12th, 2014

1st Reading: of the Book of Isaiah 25,6-10

Psalm :22(23)1-3.3-4.5-6

2º Reading:  letter of Saint Paul to the Philippians 4,12-14.19-20

Gospel: Saint Matthew 22,1-14

This week, while I was preparing this Sunday’s homily, I received an invitation as an administrator of Saint Sebastian parish.

On the invitation, there were words marked in bold: “pass this on to your parishioners and to all who live in your neighborhood”.

We are invited to a wedding banquet, a wedding fit for a king, the wedding of the year.

All men and women of good will are invited, wedding garments are required, and the feast begins at the end of mass.

On the menu, there is rich food and full-bodied wine; this will be a feast of rich and juicy food and fine strained wines.

God, the king of the universe, invites everybody, from every nation, to the feast. He invites the good and the wicked. He has sent me to invite you to his Son’s wedding feast. He sends out all the baptized all over the world to invite all men and women of good will to the great feast of God’s Kingdom.

As in all important Feasts, an individual response is needed. Each person must respond to this invitation. God is waiting for a response from each of us today. Do you want to go the Wedding Feast of the Lamb of God?

Those who are ready and have understood that God invites us to live in joy and celebrate with him should wear a suitable garment.

The garment we must wear is charity, simplicity, and joy.

We do not need to go buy expensive or designer clothing to enter the feast of God’s Kingdom.

We have all received the Holy Spirit, who fills our hearts with generosity, love, and peace to practice charity and to live in simplicity and joy.

The feast begins today. At the end of mass, the appetizer awaits us.

The wedding begins when you leave the church if you and I commit ourselves to live in charity, simplicity, and joy.

In many countries the wedding feast lasts for several days and even many weeks.

In the Church, the wedding feast of the Son of God lasts our whole lives.

We can celebrate the wedding of the Lamb every day if we accept God’s invitation and if we wear the appropriate garment to be admitted with the guests.

Do not wait until tomorrow to accept the invitation from the King of the universe.

Let us not wait until tomorrow to put on the garments of charity, simplicity, and joy, in order to celebrate the wedding of the Son of God.

Let us not wait until tomorrow to start the feast. Joy and feasting await us as we leave the church.  

Amen.

                        P Germán

Domingo 28 del tiempo ordinario

Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 12 de octubre 2014

1ª lectura: del libro de Isaías 25,6-10

Salmo: 22(23)1-3.3-4.5-6

2ª lectura: de San Pablo a los Filipenses 4,12-14.19-20

Evangelio: de San Mateo 22,1-14

En esta semana, mientras preparaba la homilía de este domingo, recibí una invitación, que en mi calidad de administrador de la parroquia San Sebastián,  debo hacerla de su conocimiento.

En la invitación, está escrito con grandes letras: “hacer llegar esta invitación a todos sus fieles y habitantes de su barrio”.

Todos hemos sido invitados a un banquete de bodas, a un matrimonio de un príncipe. Es la boda del año.

Todos los hombres y mujeres de buena voluntad han sido invitados, debemos vestir un traje de gala. La fiesta empieza inmediatamente, después de la celebración de la misa.

En el menú,  hay suculentos manjares, cortes de carne de gran calidad y vinos muy finos, añejados.

El Rey del Universo que es Dios, invita a todos los pueblos y a todas las naciones, a la fiesta. Todos sin excepción alguna, están invitados. Yo he recibido la misión de invitarlos personalmente al banquete de boda,  en honor de su Hijo. Todos los bautizados han sido enviados al mundo entero, para invitar a todos los hombres y  mujeres de buena voluntad, a la gran Fiesta del Reino de Dios.

Como en todas las fiestas importantes, se debe responder individualmente a la  invitación. Cada uno deberá responder a esta invitación. Dios espera una respuesta hoy, de cada uno de nosotros. ¿Desean asistir a la fiesta de la boda, en honor del Cordero de Dios?

Aquellos que estén listos y que han comprendido, que Dios nos invita a vivir alegres y a festejar con Él, deberán vestir de acuerdo a la ocasión.

El traje que nos debemos poner es la caridad, la simplicidad y la alegría. No necesitamos comprar vestidos caros, o de marca para participar en la fiesta del Reino de Dios.

Todos hemos recibido el Espíritu Santo que llena nuestros corazones de generosidad, de amor y de paz. Para practicar la caridad, vivir en la simplicidad y con alegría.

La fiesta empieza hoy. Al salir de la misa nos estarán esperando para el aperitivo.

La boda empieza al salir de la iglesia, si ustedes y yo nos comprometemos a vivir la caridad, con simplicidad y alegría.

En muchos países la fiesta de bodas dura varios días y varias semanas.

En la Iglesia, la fiesta de la boda del Hijo de Dios, se prolonga durante toda nuestra vida.

Podemos celebrar la boda del Cordero de Dios, todos los días de nuestra vida, si aceptamos la invitación de Dios. Si llevamos puesto el traje adecuado para ser admitidos entre los invitados.

No esperemos a mañana para aceptar la invitación del Rey del Universo.

No esperemos a mañana para ponernos el traje de la caridad, la simplicidad y la alegría para celebrar la boda del Hijo de Dios.

No esperemos a mañana para empezar la fiesta. La alegría y la fiesta nos esperan al salir de la iglesia.

Amén

P. Germán
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