29th Sunday in the Church’s time C WORLD MISSION SUNDAY Los Angeles, October 19th /20th, 2019

posted Oct 17, 2019, 6:12 PM by St Sebastian Catholic Parish

29th Sunday in the Church’s time C WORLD MISSION SUNDAY

Los Angeles, October 19th /20th, 2019

1st Reading: from the Book of Exodus 17:8-13

Psalm : 120(121)1-2,3-4,5-6,7-8

2nd Reading: 2nd Letter of St Paul to Timothy 3:14—4,2

Gospel: Saint Luke 18,1-8

The theme of the World Mission Sunday is: baptized and sent: The Church of Christ on mission in the world.

This year's theme invites us to become aware of our Baptism and our mission in the world.

Baptism.

I often speak to you in homilies, in my interventions in the catechism or in meetings with each other, about the importance of baptism. I frequently write some reflections on baptism in the texts we publish every week in the parish bulletin. I hope you read it and share it with people who don't come to church. Every time we baptize a baby, a child or an adult in the Church, I insist on the importance of living out our baptism every day in order to discover who we are.

We are children of God. We are part of the family of God. The Holy Spirit dwells in our hearts. We are brothers and sisters of Jesus. We have a dignity, a value, an unimaginable wealth. God is with us, in our hearts, in our life, in our intelligence. We can talk to Him. He can advise us, enlighten us, fortify us, forgive us, get us up, lead us on the path of peace, happiness, love.

Through baptism we agree to be written on God’s heart and agree to work with Him so that the Earth is transformed into what it was at the beginning: a Paradise for all.

Our mission in the world is to announce to all men and women of good will that life is beautiful, that everyone's life has value because God is with us. We have the mission to announce around us and to the ends of the earth that God is here for all.

In his message on the occasion of the World Mission Sunday, Pope Francis says that he is convinced of the importance of renewing the missionary commitment of the Church so that the Gospel is announced to all nations and for the Salvation that Christ proposes to be available to everyone.

The Pope is right to remind us that we are the Church and that we cannot hide the treasure we discovered at the time of our baptism.

We know that we have been created to be brothers and sisters, and through baptism we have agreed to be brothers and sisters of Jesus to work with Him in the mission that is to announce to all creatures that God loves us and is with us to heal and save us.

We still have a long way to go to discover the immense value of our baptism and the joy of announcing everywhere that God is with us.

Let us follow the example of Moses, Aaron and Jur who gathered to pray for the people. Let us never forget to pray when doubt disturbs our consciousness or when evil destabilizes our faith. God always listens to our prayer. He is with us and counts on us to announce the Good News to all nations. Let us pray for the missionaries who go far to proclaim the Gospel and let us be generous to those who work with the poorest on the planet.

Amen.

Fr. Germán

29º Domingo Tiempo de la Iglesia   C

JORNADA MUNDIAL DE ORACION

POR LAS MISIONES

Los Ángeles, el 20 de octubre del 2019

1ª lectura: del libro del Éxodo 17,8-13

Salmo: 120 (121) 1-2,3-4,5-6,7-8

2ª lectura: de la 2º carta de Sn Pablo a Timoteo 3,14—4,2

Evangelio: de San Lucas 18,1-8

El tema de la Jornada Mundial de Oración por las misiones es: Bautizados y enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo.

El tema de este año nos invita a tomar consciencia de nuestro Bautismo y nuestra misión en el mundo.

El Bautismo.

Frecuentemente les hablo en las homilías, en mis intervenciones en el catecismo, o en los encuentros con unos y otros, de la importancia del bautismo. Frecuentemente escribo algunas reflexiones sobre el bautismo, en los textos que publicamos todas las semanas en el boletín parroquial. Espero que lo leen y lo comparten con personas que no vienen a la iglesia. Cada vez que bautizamos a un bebé, un niño, o un adulto en la Iglesia, insisto sobre la importancia de vivir el bautismo todos los días, para poder descubrir lo que somos.

Somos hijos de Dios. Formamos parte de la familia de Dios. En nuestro corazón habita el Espíritu Santo. Somos hermanos y hermanas de Jesús. Tenemos una dignidad, un valor, una riqueza inimaginable. Dios está con nosotros, en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra inteligencia. Podemos hablar con Él. EL puede aconsejarnos, iluminarnos, fortificarnos, perdonarnos, levantarnos, conducirnos por el camino de la paz, de la felicidad, del amor.

Por medio del bautismo, aceptamos inscribirnos en el corazón de Dios y aceptamos trabajar con Él, para que la Tierra se transforme en lo que era al principio: un Paraíso para todos.

Nuestra misión en el mundo es de anunciar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que la vida es hermosa, que la vida de todos tiene valor porque Dios está con nosotros. Tenemos la misión de anunciar alrededor de nosotros y a las extremidades de la tierra, que Dios está aquí para todos.

En su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Misión, el Papa Francisco dice que está convencido de la importancia de renovar el compromiso misionero de la Iglesia, para que el Evangelio sea anunciado a todas las naciones y para que la Salvación que Cristo propone, esté al alcance de todos.

El Papa tiene razón al recordarnos que nosotros somos la Iglesia y que no podemos esconder el tesoro que descubrimos, en el momento de nuestro bautismo.

Sabemos que hemos sido creados para ser hermanos y hermanas y por medio del bautismo hemos aceptado ser hermanos de Jesús, para trabajar con Él en la misión que consiste en anunciar a todas las creaturas, que Dios nos ama y que está con nosotros para curarnos y salvarnos.

Todavía tenemos mucho camino por recorrer para descubrir el inmenso valor de nuestro bautismo y la alegría de anunciar por todas partes, que Dios está con nosotros.

Sigamos el ejemplo de Moisés, Aarón y Jur que se reunieron para orar por el pueblo. Nunca olvidemos orar cuando la duda perturba nuestra consciencia, o cuando el mal desestabiliza nuestra fe. Dios escucha siempre nuestra oración. Está con nosotros y cuenta con nosotros, para que anunciemos la Buena Nueva a todas las naciones. Oremos por los misioneros que van lejos de su país, anunciando el Evangelio y seamos generosos con aquellos que trabajan con los más pobres del planeta.  Amen. P. Germán
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