29th Sunday of the Church Los Angeles, October 16th/17th, 2021

posted Oct 14, 2021, 11:10 AM by German Sanchez   [ updated Oct 17, 2021, 8:34 AM ]

29th Sunday of the Church 

Time B

Los Angeles, October 16th, 2021

1st Reading: from the Book of the Prophet Isaiah 53,10-11

Psalm : 32(33)4-5.18-19.20.22.

2º Reading:  from the letter to the Hebrews 4,14-16

Gospel: Saint Mark 10,35-40

The Sunday's Gospel tells us about the greatness of man and woman, of power and of service.

The greatness of man and woman. We all want to be great, to be recognized by others as important and unique people.

Since the beginning of humanity, men and women have struggled to occupy the first places in the family, in the neighborhood, in society, at work, and even in the Church.

That desire to be great is deep within us, and the Gospel reminds us of it. The Gospel offers us, as an example, two people very close to Jesus. James and John. Two disciples whom Jesus had chosen to be with him on the day of the Transfiguration and who are, in the most important moments of Jesus' life, by his side. They did not escape the temptation of wanting to occupy the first positions and wanting to be among the first.

Let's not be afraid to face that temptation in our daily lives. It can help us to occupy a good position in paradise if we listen to the advice of our brother Jesus.

Power is also an element that has fascinated men and women since the beginning of humanity. We all exercise a certain power in the family, in society, at work, and in the Church.

It is necessary that there are men and women who have the power to make decisions so that society and humanity can evolve. It is indispensable in our family, at work, and in society that there is someone who has the power to resolve differences and to show the way to avoid divisions and anarchy.

Let us not fear the positions in society and in the Church that give us a certain power.

Jesus is not against the existence of first places or people who have power. He simply tells us that in the face of those desires or these realities we must remain humble and live like him, at the service of others.

Service must be the DNA or identity of all Jesus' disciples and of all men and women of good will.

Pope Francis likes to say that "It is useless to live for one who does not know how to serve."

Let's look around us and we will discover that the most important people for us, those who have had a power over our lives, are those who have been at our service.

Our parents, our teachers, a doctor, a priest, a friend ...

Parents are the best example. From conception they are at the service of their baby. They frequently change their way of life to adapt to the needs of their child who brings them so much happiness and love, but also greatly requests their service and the exercise of power to make decisions in their place until they can be able to fly with their own wings.

Let us put service in the middle of all our activities. Let us make service the engine of all the powers we exercise. Our life will be simpler and the world better for everyone.

Amen.   Fr. Germán

29º Domingo de la Iglesia B

Los Ángeles, el 17 de octubre del 2021

1ª lectura: del Libro del profeta Isaías 53,10-11

Salmo: 32(33) 4-5.18-19.20.22.

2ª lectura: la carta a los hebreos 4,14-16

Evangelio: de San Marcos 10,35-40

El Evangelio de este domingo, nos habla de la grandeza del hombre y de la mujer, del poder y del servicio.

La grandeza del hombre y de la mujer. Todos quisiéramos ser grandes, ser reconocidos por los demás, como personas importantes y únicas.

Desde el inicio de la humanidad los hombres y mujeres han luchado para ocupar los primeros lugares en la familia, en el barrio, en la sociedad, en el trabajo, incluso en la Iglesia.

Ese deseo de ser grande está en el fondo de nosotros y el Evangelio nos lo recuerda. Nos ofrece, como ejemplo, dos personajes muy cercanos a Jesús. Santiago y Juan. Dos discípulos que Jesús había escogido para estar con Él el día de la Transfiguración y que se encuentran, en los momentos más importantes de la vida de Jesús, a su lado. Ellos no escaparon de la tentación de querer ocupar los primeros lugares y de querer estar entre los primeros.

No temamos afrontar esa tentación en nuestra vida cotidiana. Ello podría ayudarnos a ocupar un buen lugar en el paraíso, si escuchamos los consejos de nuestro hermano Jesús.

El poder también es un elemento que fascina hombres y mujeres desde el inicio de la humanidad. Todos ejercemos un cierto poder en la familia, en la sociedad, en el trabajo y en la Iglesia.

Es necesario que haya hombres y mujeres que tengan el poder de tomar decisiones, para que la sociedad y la humanidad puedan evolucionar. Es indispensable en nuestra familia, en la sociedad, en el trabajo y en la sociedad, que haya alguien que tenga el poder de resolver diferencias y mostrar el camino, evitando divisiones y anarquía.

No temamos a los lugares en la sociedad y en la Iglesia que nos confieren un cierto poder.

Jesús no está en contra de la existencia de primeros lugares o de personas que tienen poder. Él nos dice simplemente que ante esos deseos o realidades, debemos mantenernos humildes y, vivir como él, al Servicio de los demás.

El Servicio debe ser el ADN o la identidad de todos los discípulos de Jesús, de todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Al Papa Francisco le gusta decir que “el que no vive para servir, no sirve para vivir”.

Observemos alrededor de nosotros y vamos a descubrir que las personas más importantes para nosotros, aquellas que han tenido un poder sobre nuestra vida, son las que han estado a nuestro servicio.

Nuestros padres, nuestros profesores, un médico, un sacerdote, un amigo, …

Los padres de familia son el mejor ejemplo. Desde la concepción se ponen al servicio de su bebé. Frecuentemente, cambian su manera de vivir para adaptarse a las necesidades de su hijo(a) que les aporta tanta felicidad y amor. Pero también les solicita enormemente el servicio y el ejercicio del poder, para tomar decisiones en su lugar, hasta que pueda ser capaz de volar con sus propias alas.

Pongamos el servicio en medio de todas nuestras actividades. Hagamos del servicio el motor de todos los poderes que ejerzamos. Nuestra vida será más simple y el mundo mejor para todos. Amen     P. Germán
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