2nd Sunday in the Church’s Time C LA, January 16th – 17th , 2016

posted Jan 14, 2016, 4:43 PM by German Sanchez

2nd Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, January 16th – 17th , 2016

1st Reading: of the Book of the Prophet Isaiah 65,1-6

Psalm : 95(96) 1-3.7-8.9-10

2º Reading:letter of Saint Paul to the Corinthians 12,4-11

Gospel: Saint John 2,1-11

The liturgy of this Sunday reminds us of the first public intervention of Jesus.

Jesus’ first miracle invites us to discover the presence of God in our lives as couples, families, and individuals.

This year, which is dedicated to God’s Mercy, the Church invites us to open our hearts so we can receive the loving kindness of God our Father. God is present in our lives and his presence is active if we are open to sharing our existence with Him.

In every couple, in every family, and in everybody’s lives, there are moments of joy and moments of difficulty.

The presence of Jesus and his disciples at Cana at the moment of this wedding reveals that God loves feasts. God is happy when we are glad, when we share our joy with our friends and family. God is with us when the love of a couple and a family is shared with others. God is present when everything is going well in our lives. He is also present when problems and difficulties happen. His presence is active and He is there to intervene, to light our way, to guide us, and to give us strength in resolving the conflicts, difficulties and problems that often rob us of joy, peace, and happiness.

The wedding of Cana is a good parable, a good example to help us understand that when we are faced with life’s problems and difficulties, we need to remember that God is with us and that He wants to help us.

Not having enough wine was a huge problem for the couple celebrating their marriage, for their families and also for the guests. The party could very well have ended in a moment of shame. Not having enough wine to continue was also a disappointment for the guests.

At the moment there was a problem, Jesus intervened. The only thing He asked the servants was to listen to him and follow his instructions. In the middle of the party Jesus asked the servants to fill the jars with water. Doubtless the servants were surprised, but they listened and did what Jesus said.

Jesus does not ask for impossible things to help us restore calm, peace, and joy in our lives. Filling the jars with water is well within the abilities of any servant.

God asks us to simply listen to him and trust him.

Often in our lives we try to solve difficulties without taking the time to listen to the Holy Spirit who lives in our hearts.

Sometimes in our lives we listen to the voice of the Holy Spirit advising us and guiding us, but we do not follow the path He shows us.

We end up facing problems alone and forgetting that God is with us and that He wants us to live joyfully and peacefully in celebration.

Pope Francis reminds us often that the Gospel is the pathway of joyful living.

This week, let us try to share with God both difficulties that upset us and the happiness and joy in our lives. God loves us, He is present in our lives and He is a good counselor who will help us to live joyfully.

Amen.  Fr. Germán

2º Domingo del tiempo de la Iglesia C

Los Ángeles, el 17 de enero del 2016

1ª lectura: del libro de Isaías 65,1-5

Salmo : 95(96)1-3.7-8.8-10

2ª lectura: carta de San Pablo a los Corintios12,4-11

Evangelio: de San Juan 2,1-11

La liturgia de este domingo nos recuerda la primera intervención pública de Jesús. El primer milagro de Jesús, nos invita a descubrir la presencia de Dios en las parejas, en las familias y en nuestra vida.

En este año consagrado a la Misericordia de Dios, la Iglesia nos invita abrir nuestro corazón, para recibir el inmenso amor de Dios nuestro Padre. Dios está presente en nuestra vida y su presencia es activa, si aceptamos compartir nuestra existencia con Él. En todas las parejas, en todas las familias y en la vida de todos, existen momentos de alegría y momentos difíciles.

La presencia de Jesús y de sus discípulos en Caná, el día de la boda, nos revela que Dios ama la fiesta. Dios se alegra cuando estamos felices, cuando compartimos nuestra alegría con nuestra familia y amigos. Dios nos acompaña cuando el amor de una pareja y de una familia es compartido con los demás. Dios está presente cuando todo está bien en nuestra vida. También está presente cuando los problemas y las dificultades llegan. Su presencia es activa y Él está siempre listo para intervenir, para iluminarnos, guiarnos y darnos la fuerza necesaria para resolver los conflictos, las dificultades y los problemas que frecuentemente perturban la alegría, la paz y la felicidad de una pareja, de una familia, o de nuestra vida personal.

Las bodas de Caná es una parábola hermosa, un buen ejemplo para ayudarnos a comprender que frente a los problemas y dificultades de la vida, debemos recordar que Dios está con nosotros y desea ayudarnos.

La falta de vino en medio de la fiesta, es un gran problema para la pareja que celebra su matrimonio, para su familia y también para los invitados. La fiesta podría haber terminado en un momento de vergüenza para los recién casados y para sus familias. La falta de vino para continuar la fiesta, sería también una decepción para los invitados.

En el momento del problema Jesús interviene. Lo único que Jesús solicita a los servidores es que lo escuchen y que sigan su consejo, sus instrucciones. En medio de la fiesta, Jesús pide a los servidores, que llenen de agua los barriles. Seguramente que los servidores se sorprendieron pero escucharon y siguieron el consejo de Jesús. Para ayudarnos a restablecer la tranquilidad, la paz y la alegría en nuestra vida, Jesús no nos pide algo imposible. Llenar con agua los barriles está al alcance de cualquier servidor. Dios nos pide solamente que lo escuchemos y que le tengamos confianza.

Frecuentemente en nuestra vida, tratamos de resolver nuestras dificultades, sin darnos tiempo de llenar, de escuchar la voz del Espíritu Santo que habita en nuestros corazones.

A veces en nuestra vida, escuchamos la voz del Espíritu Santo que nos aconseja y nos guía, pero no seguimos el camino que nos muestra.

Muchas veces afrontamos los problemas solos y olvidamos que Dios está con nosotros. Que desea que vivamos alegres, en paz y de una manera festiva.

El Papa Francisco nos recuerda frecuentemente, que el Evangelio es el camino para vivir alegres. En esta semana, tratemos de compartir con Dios las situaciones, los problemas o dificultades que perturban la tranquilidad, la felicidad, la alegría de nuestra pareja, familia o de nuestra vida. Dios nos ama. Él está presente en nuestra vida, Él es un buen consejero para ayudarnos a vivir alegres. Amen.
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