2nd Sunday of Advent Time C LA, December 8th – 9th , 2018

posted Dec 6, 2018, 6:53 PM by St Sebastian Catholic Parish

2nd Sunday of Advent  Time C

Los Angeles, December 8th – 9th , 2018

1st Reading: of the Book of Baruch 5,1-9

Psalm : Ps 125(126)1-2.2-3.3-4.5-6

2º Reading: letter of Saint Paul to the Philippians 1,4-6.8-11

Gospel: Saint Luke 3,1-6

In this second Sunday of Advent, the Liturgy invites us to convert and change in order to welcome the Prince of Peace who will be born at Christmas. I offer four paths of conversion, of change.

Let's look at our relationship with God, with ourselves, with others and with creation.

Our relationship with God.

To celebrate Christmas in a Christian way we must open our hearts to receive the baby Jesus into our lives. Every baby invites contemplation. The baby Jesus in the manger reminds us to start and end the day with a moment of contemplation. Our relationship with God passes through contemplation, silence, listening. A good relationship with God is built by listening to his Word and being guided by his advice.

Our relationship with ourselves.

One of the conversions or changes we must make frequently is in our relationship with ourselves. We must live in thanksgiving for all the gifts that the Lord has entrusted to us. We should thank the Lord for all the occasions He forgives our mistakes and invites us to take the good path, the path of love. We should love ourselves as God loves us in order to discover what is beautiful, good and great in our lives. Christmas invites us to observe the weakness of the child Jesus to discover in our weaknesses the presence of God. Christmas offers us the possibility of having an honest relationship with ourselves to grow with Jesus.

Our relationship with others

Christmas reminds us that we are not alone in the world. We live with brothers and sisters who are also visited and loved by God. Our relationship with others must be a relationship of love, forgiveness, understanding, solidarity, fraternity. Christmas for Christians is the celebration of universal brotherhood. The child of Bethlehem is the brother of all men and women of the earth. God came to save all humankind and we Christians must bear witness to the universal salvation through our way of loving, of forgiving and of helping others. We must change our relationship with others so everyone understands that God will be born in our hearts and that Christmas is a celebration for everyone.

Our relationship with creation.

If the Gospel reminds us of the name of the leaders who governed society in the time of Jesus, it is to help us become aware that Christmas is a celebration of an historical event. God was born in a Palestinian town, he came in the middle of creation to teach us to love and respect it.

In all the Nativity scenes, the Child Jesus is in the midst of creation. Christmas reminds us that creation and the child Jesus are the most beautiful gifts that God has entrusted to us. Jesus in the midst of creation reminds us that we must have a relationship of respect, love, admiration and recognition for it.

In this time of preparation, let us try to see the points that we must change or convert in our relationship with God, with ourselves, with others and with creation so that the Prince of Peace who was born in Palestine can also be born in our lives on Christmas day. Amen.

Fr. Germán

2º Domingo de Adviento  C

Los Ángeles, el 9 de diciembre 2018

1ª lectura: del libro de Baruc 5,1-9

Salmo: 125(126) 1-2.2-3.3-4.5-6

2ª lectura: carta de San Pablo a los Filipenses 1,4-6.8-11

Evangelio: de San Lucas 3,1-6

En este 2º Domingo de Adviento, la Liturgia nos invita a convertirnos, a cambiar para poder recibir al Príncipe de la Paz, que nacerá en Navidad.

Les propongo cuatro caminos de conversión, de cambio.

Observemos nuestra relación con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación.

Nuestra relación con Dios.

Para celebrar Navidad de una manera cristiana, debemos abrir el corazón para recibir al Niño Jesús en nuestra vida. Todo bebé nos invita a la contemplación. El Niño Jesús en el pesebre, nos recuerda que debemos empezar y terminar el día, con un momento de contemplación. Nuestra relación con Dios pasa por la contemplación, el silencio, el escuchar. Una buena relación con Dios, se construye escuchando su Palabra y dejándose guiar por sus consejos.

Nuestra relación con nosotros mismos.

Una de las conversiones, o cambios que debemos hacer frecuentemente, se encuentra en nuestra relación con nosotros mismos. Debemos vivir en acción de gracias, por todos los dones que el Señor nos ha confiado. Agradecer al Señor por todas las ocasiones que perdona nuestros errores y  por invitarnos a tomar el buen camino, el camino del amor. Amarnos como Dios nos ama, para descubrir lo que hay de hermoso, de bueno y de grande en nuestra vida. La fiesta de Navidad nos invita a observar la debilidad del n Niño Dios, para descubrir  en nuestras debilidades la presencia de Dios. La Navidad nos ofrece la posibilidad de tener una relación honesta con nosotros mismos, para crecer con Jesús.

Nuestra relación con los demás.

La Navidad nos recuerda que no estamos solos en el mundo. Vivimos con hermanos y hermanas, que también son visitados y amados por Dios. Nuestra relación con los demás debe ser una relación de amor, de perdón, de comprensión, de solidaridad, de fraternidad. Navidad es para los cristianos, la celebración de la fraternidad universal. El Niño de Belén es el hermano de todos los hombres y mujeres de la tierra. Dios vino para salvar a toda la humanidad y nosotros los cristianos, debemos dar testimonio de la Salvación universal por medio de nuestra manera de amar, de perdonar y de ayudar a los demás. Debemos cambiar nuestra relación con los demás, para que todos comprendan que Dios va a nacer en nuestro corazón y que Navidad es una fiesta para todos.

Nuestra relación con la creación.

Si el Evangelio nos recuerda, el nombre de los líderes que gobernaban la sociedad en la época de Jesús, es para ayudarnos a tomar consciencia, de que la Navidad es la celebración de un evento histórico. Dios nació en un pueblo de Palestina, vino en medio de la creación, para enseñarnos a amarla y respectarla. En todos los pesebres el Niño Jesús está en medio de la creación. La Navidad nos recuerda que la creación y el Niño Jesús, son los dones más hermosos que Dios nos ha confiado. Jesús en medio de la creación nos recuerda, que debemos tener una relación de respeto, de amor, de admiración y de reconocimiento por ella.  En este tiempo de preparación, tratemos de ver los puntos que debemos cambiar, o convertir en nuestra relación con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación, para que el Príncipe de la Paz, que va a nacer en Palestina, pueda también nacer en nuestra vida, el día de Navidad.. Amen P. Germán
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