2nd Sunday of Easter ASunday of the Divine Mercy Los Angeles, April 22nd – 23rd, 2017

posted Apr 21, 2017, 6:09 PM by German Sanchez   [ updated Apr 21, 2017, 6:38 PM ]

2nd Sunday of Easter

Sunday of the Divine Mercy

Time A

Los Angeles, April 22nd – 23rd, 2017

1st Reading: from the Acts of the Apostles 2:42-47

Psalm : 117(118)2-4,13-15,22-24

2º Reading: from the 1st Letter of St Peter 1:3-9

Gospel: Saint John 20:19-31

 

The Second Sunday of Easter was dedicated by Saint John Paul II to be Divine Mercy Sunday. Pope Francis invited us, one year ago, to celebrate a year of Mercy.

God's Mercy is shown by his unconditional and infinite love for all of Creation.

We can discover His love for us and for all humankind through faith and peace that come from Him and in the mission He entrusts to us.

Faith and peace that come from God.

If we are here and attend Church it is because we had received a great gift from God: Faith. We believe that God became man and that He descended from His throne to share our life and to live in the midst of Creation. We believe that Jesus-Christ is alive and present in the Church and in the world. We are happy because without seeing the risen Christ we discover His presence in our hearts and in the hearts of those who live the commandment of love.

We believe that we can live in peace because God is with us and there is not any situation or person who can hurt us because God is more powerful than all evil powers. He taught us that the love he offers us and which we share with others is the way for joy, happiness and peace for all.

When we doubt the presence of God in our lives, as Thomas did, and when we are afraid of others or of the future as the disciples did, then, we lock the doors of our hearts and our homes. We lock ourselves in; we become selfish and loneliness and unhappiness take the place of peace and love that come from God.

If we open our hearts and our minds to welcome faith and peace that come from God, we will make a beautiful profession of faith in Jesus like Thomas: "My Lord and my God".

Mission

The mission God entrusted to us is also another way that He uses to show his love for us. Despite our doubts and weakness, and regardless of our lack of confidence, God chooses us, you and me, to go to the entire world to announce the Good News. We have the mission and the responsibility to announce to all our brothers and sisters that God loves Creation: that God is alive and acts today through the words and acts of those who allow his Spirit to illuminate and guide them.

Our mission is to share with others faith and peace that come from God. Our life should reveal the love and mercy of God that dwell in our hearts.

The baptized are the face of God present in today’s world and we can’t forget that Pope Francis often says that the face of God is mercy.

Let us be happy to believe, let us live in peace because God is with us and let us go to others to tell them that God is alive and He wishes happiness for all.

Amen.

Fr. Germán

2º Domingo de Pascua

Domingo de la Divina Misericordia

 Año Litúrgico A

Los Ángeles, 23 de abril del 2017

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 2,42-47

Salmo: 117(118)2-4,13-15,22-24

2ª lectura: de la 1ª carta de San Pedro 1,3-9

Evangelio: de San Juan 20,19-31

El Segundo Domingo de Pascua ha sido declarado por San Juan Pablo II, Domingo de la Misericordia. El año pasado, el Papa Francisco nos invitó a celebrar un año consagrado a la misericordia.

La misericordia de Dios, se manifiesta en su amor incondicional e infinito por la Creación.

Podemos descubrir su amor por nosotros y por toda la humanidad, en la fe y la paz que vienen de Él y en la misión que nos ha confiado.

La fe y la paz que vienen de Dios.

Si estamos aquí y frecuentamos la Iglesia, es porque hemos recibido un gran regalo de Dios: la fe. Creemos que Dios se hizo hombre. Que descendió de su trono para compartir nuestra vida, para vivir en medio de la Creación. Creemos que Jesucristo está vivo, presente en la Iglesia y en el mundo. Vivimos felices porque sin haber visto al Señor resucitado, constatamos su presencia en nuestro corazón. En el corazón de todos los que viven el mandamiento del amor.

Creemos que podemos vivir en paz porque Dios está con nosotros. No existe situación o persona que puedan hacernos daño, porque Dios es más poderoso que todas las fuerzas del mal. Él nos enseñó que el amor que nos ofrece y que compartimos con los demás, es el camino hacia la alegría, la felicidad y la paz para todos.

Cuando tenemos dudas sobre la presencia de Dios en nuestra vida como Tomás, cuando sentimos miedo de los demás o del futuro como los discípulos, entonces, cerramos  las puertas de nuestro corazón y de nuestros hogares. Nos encerramos en nosotros mismos, nos volvemos egoístas. En nuestra vida, la soledad y la infelicidad ocupan el espacio de la paz y del amor que vienen de Dios.

Si abrimos el corazón y la inteligencia, para recibir la fe y la paz que vienen de Dios, haremos como Tomás, una hermosa profesión de fe frente a Jesús: "Mi Señor y mi Dios".

La misión

La misión que Dios nos ha confiado es también, otro camino por medio del cual nos manifiesta su amor por nosotros. A pesar de las dudas, de nuestras debilidades y sin tener en cuenta nuestras incertidumbres, Dios nos ha escogido, a ustedes y a mí, a todos los bautizados, para ir al mundo entero a anunciar la Buena Nueva. Tenemos la misión y la responsabilidad, de anunciar a todos nuestros hermanos y hermanas que Dios ama la creación. Que Dios vive y actúa hoy, por medio de las palabras y obras de aquellos que se dejan iluminar y guiar por su Espíritu.

Nuestra misión es compartir con los demás, la fe y la paz que vienen de Dios. Nuestra vida debe revelar a todos, el amor y la misericordia de Dios que habita nuestro corazón.

Los bautizados son el rostro de Dios presente en el mundo de hoy. No podemos olvidar que el Papa Francisco dice frecuentemente, que el Rostro de Dios es misericordia.

Seamos felices de creer, vivamos en paz porque Dios está con nosotros, vayamos hacia los demás, para decirles que Dios está vivo y desea la felicidad de todos.

Amén     P. Germán
Comments