2nd Sunday of Easter Sunday of Divine Mercy Time A

posted Apr 16, 2020, 7:41 PM by German Sanchez

2nd Sunday of Easter

Sunday of Divine Mercy

Time A

Los Angeles, April 19th, 2020

1st Reading: from the Acts of the Apostles 2:42-47

Psalm: 117(118)2-4,13-15,22-24

2º Reading: from the 1st Letter of St Peter 1:3-9

Gospel: Saint John 20:19-31

The Second Sunday of Easter was dedicated by Saint John Paul II to be Divine Mercy. In 2016, Pope Francis invited us, to celebrate a year of Mercy.

God's Mercy is shown by his unconditional and infinite love for all of Creation. That is the reason why it is a mistake to believe that the pandemic that makes humanity tremble is a divine punishment. That is impossible. God loves us too much to punish us in such a cruel way. Which parent, among you. would punish his son by imposing an illness on him?

Today's liturgy invites us to speak about faith and the mission that the Lord has entrusted to us.

Faith. Today, more than ever, we are fortunate to have faith. In these difficult times we are currently experiencing, we need to believe in the presence of God in our world and in his infinite love for humanity. We need to listen to the words that Jesus says to his disciples every time he meets them, after the Resurrection: "peace be with you." The Church repeats those words several times during the Eucharist. Yes, we need peace in our hearts - the peace that comes from God and allows us to face all situations with Trust, Solidarity and Responsibility.

Maybe we think that our faith is very small, and maybe we have doubts like Saint Thomas. Maybe we have strayed from God and from the Church, and maybe one day we got angry with the Church for a good reason. Does not matter.

Today humanity needs peace in its heart to combat a common enemy called Coronavirus.

Today more than ever, humanity must come together and discover the sense of fraternal communion that made the first disciples live together and share their assets, talents, and possessions.

Christ is with us to teach us to love God and brothers and sisters in our family, our neighborhood, our country and in the entire world. A Christian cannot lock the door of his heart for fear of others. We are the disciples of a man who is with us and who sends us into the whole world to announce the Good News; that is, the Gospel; that is, the love of God for us and for creation.

God has entrusted us with the mission of announcing in time and against time that it is possible to love and live as brothers and sisters. God is so merciful that he does not consider our weaknesses, fears, and slowness to believe, but he has confidence and counts on us so that we are the bearers of the Good News, prophets of Hope and workers of fraternity.

The world needs to believe, and we have been sent by God to help our brothers and sisters come together in one family to fight everything that hurts our humanity. Today the enemy is called coronavirus but tomorrow it can be called selfishness, division, or corruption. Together we will win the battle with any enemy, and with God we have peace in our hearts to fight.

Peace be with you.

Amen.

Fr. Germán

2º Domingo de Pascua

Domingo de la Divina Misericordia

 Año Litúrgico A

Los Ángeles, 19 de abril del 2020

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 2,42-47

Salmo: 117(118)2-4,13-15,22-24

2ª lectura: de la 1ª carta de San Pedro 1,3-9

Evangelio: de San Juan 20,19-31

El Segundo Domingo de Pascua ha sido declarado por San Juan Pablo II, Domingo de la Misericordia. En 2016, el Papa Francisco nos invitó a celebrar un año consagrado a la misericordia.

La Misericordia de Dios, se manifiesta en su amor incondicional e infinito por la Creación. Esa es la razón por la cual, es un error creer que la pandemia que hace temblar la humanidad sea un castigo divino. Eso es imposible. Dios nos ama demasiado para castigarnos de esa manera tan cruel. ¿Qué padre, de familia, en medio de ustedes, castigaría a su hijo imponiéndole una enfermedad?

La liturgia de hoy nos invita a hablar de la fe y de la misión que el Señor nos ha confiado.

La fe. Hoy, más que nunca, podemos sentirnos felices de tener fe. En estos momentos difíciles que vivimos actualmente, necesitamos creer en la presencia de Dios en nuestro mundo y en su amor infinito por la humanidad. Necesitamos escuchar las palabras que Jesús dice a sus discípulos cada vez que los encuentra, después de la Resurrección: “Que la paz esté con ustedes”. La Iglesia repite esas palabras varias veces durante la Eucaristía. Si, necesitamos paz en el corazón. La paz que viene de Dios y nos permite afrontar toda situación con Confianza, Solidaridad y Responsabilidad.

Tal vez, pensamos que nuestra fe es muy pequeña, posiblemente, tenemos dudas como Santo Tomás. Tal vez, nos hemos alejado de Dios y de la Iglesia. Tal vez, un día nos enojamos con la Iglesia por una buena razón. No importa.

Hoy la humanidad necesita paz en su corazón, para combatir un enemigo común que se llama Coronavirus.

Hoy más que nunca la humanidad debe reunirse y descubrir el sentido de la comunión fraterna, que hacía que los primeros discípulos vivieran juntos y compartieran sus bienes, sus talentos y sus posesiones.

Cristo está con nosotros, para enseñarnos a amar a Dios y a nuestros hermanos y hermanas de nuestra familia, de nuestro barrio, de nuestro país y del mundo entero. Un cristiano no puede cerrar las puertas de su corazón por miedo a los demás. Somos los discípulos de un hombre que está con nosotros y que nos envía al mundo entero anunciar la Buena Nueva; es decir, el Evangelio; es decir, el amor de Dios por nosotros y por la creación.

Dios nos ha confiado la misión de anunciar a tiempo y contra tiempo, que es posible amar y vivir como hermanos y hermanas. Dios es tan misericordioso que no tiene en cuenta nuestras debilidades, miedos y lentitud para creer, sino tiene confianza y cuenta con nosotros, para que seamos los portadores de la Buena Nueva, profetas de Esperanza y obreros de fraternidad.

El mundo necesita creer y hemos sido enviados por Dios, para ayudar a nuestros hermanos y hermanas a reunirse en una sola familia, para combatir todo lo que hace daño a nuestra humanidad. El enemigo se llama hoy coronavirus, pero mañana puede llamarse egoísmo, división o corrupción. Juntos ganaremos la batalla contra cualquier enemigo y con Dios, tenemos la paz en el corazón para luchar.

Que la paz esté con ustedes.

Amén     P. Germán
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