2nd Sunday of Easter Time C Los Angeles, April 28th– 29th, 2019 Mercy Sunday

posted May 2, 2019, 3:31 PM by St Sebastian Catholic Parish

2nd Sunday of Easter

Time C Mercy Sunday

Los Angeles, April 28th– 29th, 2019

1st Reading: from the Acts of  the Apostles 5:12-16

Psalm : 118:2-4,13-15,22-24

Reading: from the book of Revelation 1:9-11a,12-13,17-19

Gospel: Saint John 20,19-31

A week after the feast of Easter, the Church proposes the text of the encounter between the risen Jesus and the apostle Thomas.

When the apostles tell Thomas that they saw the risen Christ, he replies that in order to believe in the Resurrection, he needs to put his finger on the nail mark, his hand in the wound on his side and that he has to see the mark of the nails in his body.

Jesus appears to Thomas and asks him to put his hand in his side and his finger on the mark of the nails. He says: “Do not be unbelieving, but believe.” You have come to believe because you have seen me. Blessed are those who have not seen and have believed.”

I really like this meeting because it reminds us that our faith is like that of Thomas. Many times we doubt. Sometimes we ask the Lord for a sign to feel his presence, to see his action in our life.

And Jesus tells us what he said to Thomas: “Do not be unbelieving, but believe.” Blessed are those who have not seen and have believed.”

Jesus is right. Those who believe are happy. We must fight against our doubts and against the incredulity that takes us away from the light of the risen Christ to be believers and to welcome the happiness that Christ offers to those who believe in his resurrection.

Faith is a decision that each one must make.

When we believe, we open the doors, we live in peace and we share with others the happiness of feeling loved by God and of loving others.

Open the doors. The first step that the disciples of Jesus take after the resurrection is to open the doors of the house. They no longer feel fear. They feel strong because they know that God is with them. When we close our doors, when we build walls, when we move away from others we are expressing the fear that inhabits us. If Christ was risen and if He is in our lives, we have no reason to be afraid of going to others, to receive those who need us, to share our life with those who live next to us.

Living in peace is the second characteristic of those who believe in the resurrection of Jesus. He is risen to give us his peace. Every time he appears to his disciples he says: "Peace be with you." Every time we celebrate the Eucharist, the Church repeats those words of Christ because her mission is to help us believe in the resurrection so that we can live in peace.

The third consequence of faith in the resurrection of Christ is sharing with others the happiness of feeling loved by God and of loving others. Today we celebrate the Sunday of Mercy. Christians know that Christ is risen because God wants to be close to all men and women of good will who need love and who are not afraid to love others.

Being a believer and believing in the resurrection helps us to open our doors, to live in peace and to share the happiness of love with everyone. Then, let's ask ourselves in this week: Am I a believer or an unbeliever? Amen.

Fr. Germán

2º Domingo de Pascua   C

Domingo de la Misericordia

Los Ángeles, el 28 de abril del 2019

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 5,12-16

Salmo : 117(118),2-4.13-15.22-24

2ª lectura: del Apocalipsis 1,9-11ª.12-13.17-19

Evangelio: de San Juan 20,19-31

Una semana después de la Fiesta de Pascua, la Iglesia nos propone el texto del encuentro entre Jesús Resucitado y el apóstol Tomás.

Cuando los apóstoles le dicen a Tomás que vieron a Cristo resucitado, este les responde que, para creer en la Resurrección, necesita poner su dedo en la llaga de los clavos, su mano en la herida de su costado y que tiene que ver la huella de los clavos en su cuerpo.

Jesús se presenta a Tomás y le pide que ponga su mano en su costado y su dedo en la llaga de los clavos. Le dice: “no seas incrédulo, sino creyente…. Crees porque me has visto. Dichosos los que creen sin haber visto.

Me gusta mucho este encuentro porque nos recuerda, que nuestra fe es como la de Tomás. Muchas veces dudamos. A veces le pedimos al Señor una señal para sentir su presencia, para ver su acción en nuestra vida.

Y Jesús nos dice lo mismo que a Tomás: “no seas incrédulo, sino creyente…. Dichosos los que creen sin haber visto.”

Jesús tiene razón. Los que creen son felices. Nosotros debemos luchar contra nuestras dudas y la incredulidad, que nos aleja de la luz de Cristo Resucitado, para ser creyentes y recibir la felicidad que Cristo le ofrece, a quienes creen en su Resurrección.

La fe es una decisión que cada uno debe tomar.

Cuando aceptamos creer, abrimos las puertas, vivimos en paz y aceptamos compartir con los demás, la felicidad de sentirse amado por Dios y de amar a los demás.

Abrir las puertas. El primer paso que los discípulos de Jesús realizan después de la Resurrección, es el de abrir las puertas de la casa. Ya no sienten miedo. Se sienten fuertes porque saben que Dios está con ellos. Cuando cerramos las puertas, cuando construimos muros, cuando nos alejamos de los demás, estamos manifestando el miedo que nos habita. Si Cristo resucitó y si está en nuestras vida, no tenemos ningún motivo para sentir miedo al ir a hacia los demás, al recibir a quienes necesitan de nosotros, al compartir nuestra vida, con quienes viven al lado nuestro.

Vivir en paz es la segunda característica de aquellos que creen en la  Resurrección de Jesús. Él resucitó para darnos su paz. Cada vez que se presenta a sus discípulos les dice: “Que la paz esté con ustedes.” Cada vez que celebramos la Eucaristía, la Iglesia repite esas palabras de Cristo, porque su misión es la de ayudarnos a creer en la Resurrección para poder vivir en paz.

La tercera consecuencia de la fe en la Resurrección de Cristo es el compartir con los demás, la felicidad de sentirse amado por Dios y de amar a los demás. Hoy celebramos el domingo de la Misericordia. Los cristianos saben que Cristo resucitó porque Dios desea estar cerca de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que necesitan amor y que no tienen miedo de amar a los demás.

Ser creyente y creer en la Resurrección, nos ayuda a abrir las puertas, a vivir en paz y compartir la felicidad del amor con todos. Entonces, preguntémonos en esta semana. ¿Soy creyente o incrédulo?  Amén.     
P. Germán
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