2nd Sunday of Easter C LA, April 6th – 7th , 2013

posted Apr 5, 2013, 10:17 AM by German Sanchez   [ updated Apr 5, 2013, 10:17 AM ]

2nd Sunday of Easter

Time C

Los Angeles, April 6th – 7th , 2013

1st Reading: from the Acts of  the Apostles 5:12-16

Psalm : 118:2-4,13-15,22-24

2º Reading: from the book of Revelation 1:9-11a,12-13,17-19

Gospel: Saint John 20,19-31

 

On this Sunday after the Resurrection of Christ, the Church reminds us of the words that Jesus said to Thomas during one of the apparitions: “Blessed are those who have not seen and have believed.”

I haven’t seen the Lord raised. I haven’t seen the nail marks in his hands and haven’t put my finger into the nail marks, and haven’t put my hand into his side. I’m sure none of you have done all this.

Jesus was talking about us. We are the people who believe without seeing. We are those who should live joyfully because we don’t have to see to believe. But why should we consider ourselves joyful?

Before seeing the risen Lord, the disciples were together with the doors locked because they were afraid.

The Gospel also tells us that the Risen Lord came among his disciples and said: "Peace be with you. As the Father has sent me, so I send you."

We should see ourselves as happy people because with the Risen Lord in our lives we should not be afraid and, instead, we can live in peace.

A Christian, a person who believes in the resurrection of Christ, should be a man or woman who lives in peace and trust. Fear and despair have no place in the hearts of those who believe in the presence of the risen Christ among us.

We should feel happy that our life is cheered by a faith that invites us to fight evil and sorrows with the help of the power and presence of Christ and his promise to defeat evil.

Like Thomas, we ourselves also are sometimes doubtful and we want to see and touch in order to believe. In such moments of doubt, remember that the light and peace of the Risen Christ is stronger than darkness and doubt. In hard times we can pray: Lord I believe in you: increase my faith.

Be happy to believe. Listen to the call of the Lord who sends us to proclaim to all who are suffering or fighting evil that the Lord is risen and that evil and darkness are defeated forever.

Be happy to believe. Open your hearts to the peace and trust that the presence of the Risen Lord gives to those who believe in Him.

Amen.

Fr. Germán

2º Domingo del tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico C

Los Angeles, el 7 de abril del 2013

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 5,12-16

Salmo : 117(118),2-4.13-15.22-24

2ª lectura: del Apocalipsis 1,9-11ª.12-13.17-19

Evangelio: de San Juan 20,19-31

En este domingo después de la resurrección de Cristo, la Iglesia nos recuerda que Jesús le dijo a Tomás en una de las apariciones: “Felices los que creen sin haber visto”.

Yo nunca he visto al Señor resucitado, nunca he visto en sus manos la señal de los clavos y nunca he puesto mi dedo en el agujero de los clavos y tampoco he metido mi mano en su costado. Además estoy seguro que ninguno de ustedes ha hecho esa experiencia.

 Nosotros somos aquellos que creemos sin haber visto. Nosotros somos quienes debemos vivir felices porque hemos creído sin haber visto. Jesús hablaba de nosotros. Entonces porqué debemos considerarnos felices?

El Evangelio dice que antes de ver al resucitado, los discípulos estaban encerrados por miedo.

También nos dice el Evangelio que el Señor resucitado dijo a sus discípulos: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo.”

Debemos considerarnos felices ya que con Cristo resucitado en nuestra vida no debemos tener miedo y podemos vivir en paz.

El cristiano, aquel que cree en la resurrección de Cristo debe ser un hombre/mujer que vive en paz y con confianza. El miedo y el desespero no tienen lugar en el corazón de aquel que cree en la presencia de Jesús resucitado en medio de nosotros.

Debemos sentirnos felices ya que nuestra vida está animada por la fe que nos invita a luchar contra el mal y el sufrimiento, ayudados por la fuerza y la presencia de Cristo y su promesa de que el mal será vencido.

Como Tomás, nosotros también dudamos a veces y deseamos ver y tocar para creer. Entonces, en esos momentos de duda debemos recordar que la luz y la paz de Cristo resucitado son más fuertes que las tinieblas y las dudas. En los momentos difíciles debemos orar: Señor yo creo. Aumenta mi fe.

Seamos felices de creer y escuchemos la voz del Señor que nos envía a anunciar a todos aquellos que están sufriendo o luchando contra el mal que Cristo resucitó y que el mal y las tinieblas han sido vencidos para siempre.

Seamos felices de creer y abramos nuestro corazón a la paz y a la confianza que la presencia del Resucitado le ofrece a aquellos que creen en Él.

Amén

P. Germán
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