2nd Sunday of Easter Time C Mercy Sunday Los Angeles, April 2nd – 3rd , 2016

posted Mar 31, 2016, 4:10 PM by St Sebastian Catholic Parish

2nd Sunday of Easter

Time C Mercy Sunday

Los Angeles, April 2nd – 3rd , 2016

1st Reading: from the Acts of  the Apostles 5:12-16

Psalm : 118:2-4,13-15,22-24

Reading: from the book of Revelation 1:9-11a,12-13,17-19

Gospel: Saint John 20,19-31

 

The Church invites us to celebrate Mercy Sunday, one week after the resurrection of Christ.

The liturgy of this Sunday proposes some elements that help us to discover the Mercy of God.

The resurrection of Christ and the biblical texts that we heard remind us that:

-The peace of Christ is with us

-We should open the door of our hearts and of our lives.

-We are sent to the entire world to announce that the Lord is alive.

-The peace of Christ is with us.

The first words of the Risen Christ to the disciples were: “Peace be with you.” The Church says often in the liturgy: “Peace be with you.”

To live, we need peace in our hearts, in our families, in our society and in the world.

Peace is indispensable for our personal and social stability. Lack of peace destroys life and relationships between people.

The risen Christ comes to our hearts and to the world to bring the peace we need for living like sons and daughters of God.

The Mercy of God is shown in his desire to share his peace with all men and women of good will.   

-We should open the door of our hearts and of our lives.

The only condition to receiving the peace of God is opening the door of our hearts and our lives.

After the crucifixion of Jesus the disciples were afraid and closed the doors. When we are afraid, when we are not at peace we close our hearts to loving, we close our hands to sharing and we close our house to welcoming. God is rich in Mercy and he is not afraid to open his heart to love us, his hands to give us his Son and Creation and his house to welcome us. At the Church all people should feel as though they were in their own homes. If we feel that the peace of God dwells in us we should open the door and the windows of our lives so the Holy Spirit can come in and be manifested in our words and actions.

Finally, the Mercy of God is shown in the confidence that God has in us.

-We are sent to the entire world to announce that the Lord is alive.

You and I were chose by God to announce to the entire world that the Lord is alive. If the peace of God dwells in us, if we open our hearts and our lives we should announce to all our brothers and sisters that God came down from heaven because He is mercy, goodness, tenderness and love.

The baptized have been sent by God to help others to discover the presence and action of the Risen Christ in the world. Sometimes we choose darkness and destruction instead of welcoming the light of the Risen Christ and living in peace.

Let us open our lives so we can share with others the Peace of Christ and announce to all that the Lord is alive.  Amen.

Fr. Germán

2º Domingo de Pascua 

Año Litúrgico C

Domingo de la Misericordia

Los Ángeles, el 3 de abril del 2016

1ª lectura: de los Hechos de los Apóstoles 5,12-16

Salmo : 117(118),2-4.13-15.22-24

2ª lectura: del Apocalipsis 1,9-11ª.12-13.17-19

Evangelio: de San Juan 20,19-31

Una semana después de la Resurrección de Cristo, la Iglesia nos invita a celebrar el domingo de la Misericordia.

La liturgia de este domingo, nos propone varios elementos que nos ayudan a descubrir la Misericordia de Dios.

La Resurrección de Cristo y los textos bíblicos que acabamos de escuchar, nos recuerdan que:

-La paz de Cristo está con nosotros

-Debemos abrir las puertas del corazón y de la vida.

-Somos enviados al mundo entero para anunciar que el Señor vive.

-La paz de Cristo está con nosotros

Las primeras palabras del Resucitado a sus discípulos fueron: “Que la paz esté con ustedes”. La Iglesia dice frecuentemente en la liturgia: “Que la paz esté con ustedes.”

Necesitamos la paz en nuestro corazón, en nuestras familias, en la sociedad y en el mundo para vivir. La paz es indispensable para nuestro equilibrio personal y social. La falta de paz destruye la vida y las relaciones entre las personas.

Cristo resucitado viene a nuestro corazón y al mundo, para traer la paz que necesitamos para vivir fraternalmente, como hijos de Dios.

La Misericordia de Dios, se manifiesta en su deseo de compartir su paz con todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

-Debemos abrir las puertas del corazón y de la vida.

La única condición para recibir la paz de Dios, es la apertura de la puerta de nuestro corazón y de nuestra vida. Cuando los discípulos de Cristo pensaron que el Señor había desaparecido con la muerte, se encerraron por miedo. Cuando sentimos miedo, cuando no estamos en paz, cerramos el corazón para no amar, las manos para no dar y la casa para no acoger. Dios que es rico en misericordia, no tiene miedo de nosotros y abre su corazón para amarnos, sus manos para ofrecernos a su Hijo y la creación y su casa para acogernos. En la Iglesia todos debemos sentirnos como en nuestra propia casa. Si queremos que la paz de Dios habite en nosotros, debemos abrir las puertas y las ventanas de nuestra vida, para que el Espíritu de Dios entre y se manifieste en nuestras palabras y actos.

Finalmente, la misericordia de Dios se manifiesta en la confianza que el Señor nos tiene.

-Somos enviados al mundo entero para anunciar que el Señor vive.

Ustedes y yo, todos los bautizados hemos sido escogidos por Dios para anunciar al mundo entero que el Señor vive. Si la paz de Dios habita en nosotros, si abrimos el corazón y la vida, debemos ir a anunciar a todos nuestros hermanos(as) que Dios bajó del cielo porque Él es misericordia, bondad, ternura y amor.

Los bautizados hemos sido enviados por Dios para ayudar a la humanidad, a descubrir la presencia y la acción de Cristo resucitado en el mundo. A veces la humanidad escoge las tinieblas y se destruye, en lugar de recibir la luz de Cristo resucitado y de vivir en paz.

Abramos nuestra vida para compartir con los demás la Paz de Cristo. Para anunciar a todos que el Señor vie y nos ama.

Amén

P. Germán
Comments