2nd Sunday of Easter Year B Divine Mercy April 11th – 12th 2015

posted Apr 9, 2015, 4:47 PM by German Sanchez   [ updated Apr 11, 2015, 2:54 PM ]

2nd  Sunday of Easter

Year B

Divine Mercy

Los Angeles, April 11th – 12th 2015

1st Reading: from the Acts of the Apostles 4:32-35

Psalm :117(118)2-4,13-15,22-24

2º Reading: 1st letter of St John 5:1-6

Gospel: Saint John 20:19-31

Pope John Paul II dedicated the second Sunday of Easter to Divine Mercy.

To meditate on Divine Mercy, we can use the readings the Church suggests for this Sunday.

We need to open the doors of our hearts to embrace the Peace of Christ and to discover the presence of the risen Christ in our world.

The Gospel tells us that the disciples shut themselves in out of fear after the death of Jesus Christ.

Fear, suspicion, ignorance, and lack of trust often drive us to shut the doors of our hearts, to isolate ourselves, and to separate ourselves from our brothers and sisters.

One of the fruits of Christ's resurrection is trust in others and fraternal life. If we open the doors of our hearts to the light of the resurrection, fear vanishes from our lives and trust drives us toward others in order to build fraternal, Christian communities.

The risen Christ gives Peace to his disciples every time he meets them. We need peace in our hearts, in our relationships, and in our world. Peace is a gift from God that we should embrace and pass on to others. The Risen Christ, the One who conquered death, and who is alive, presents himself in the midst of his disciples to give them his peace. Every time that we celebrate the Eucharist or another sacrament, the priest tells us: "Peace be with you." Before going to receive communion, the priest invites us to share the peace of Christ. We must be reconciled with our brothers and sisters before receiving Christ in order to live in peace. The risen Christ is in our midst to teach us to forgive and to receive the forgiveness of God and others.

God's Divine Mercy, which we celebrate today, is the gift God gives us to be able to become like Christ.

The Lord loves us as we are, with our weaknesses and lack of faith. The risen Christ is with us to remind us every day that we are loved by God.

Let us open our hearts, embrace the peace of Christ and discover the presence of the risen Lord in our lives.

God loves us, and Christ is with us to remind us of that every day. That is the mercy of God, his immense love for each of us, despite our weaknesses.

Fr. Germán

2º Domingo de Pascua

Año Litúrgico B

Divina Misericordia

Los Ángeles el 12 de abril 2015

1ª lectura : de los Hechos de los Apostoles 4,32-35

 Salmo :  117(118)2-4.13-15.22-24

2ª lectura : de la 1ª carta de St Juan 5,1-6

Evangelio: San Juan 20,19-31

El Papa Juan II consagró el segundo Domingo de Pascua a la Divina Misericordia.

Para meditar sobre la Divina Misericordia, podemos utilizar las lecturas que la Iglesia nos propone para este domingo.

Necesitamos abrir las puertas del corazón para recibir la Paz de Cristo y descubrir la presencia de Cristo resucitado en nuestro mundo.

El Evangelio nos dice que después de la muerte de Jesús, los discípulos se encerraron por miedo.

El miedo, la suspicacia, la ignorancia y la falta de confianza nos llevan frecuentemente, a cerrar las puertas del corazón, al aislamiento y a separarnos de nuestros hermanos.

Uno de los frutos de la resurrección de Cristo, es la confianza en los demás y la vida fraterna. Si abrimos las puertas del corazón a la luz de la resurrección, el miedo desaparecerá de nuestra vida y la confianza nos ayudará a ir hacia los demás, para construir comunidades fraternas, comunidades cristianas.

Cristo resucitado ofrece la Paz a sus discípulos cada vez que se encuentra con ellos. Todos necesitamos paz en el corazón, en nuestras interacciones y en el mundo. La paz es un regalo de Dios que debemos recibir y compartir.

Cristo resucitado, Aquel que venció la muerte y vive actualmente, se presenta en medio de sus discípulos para ofrecerles su paz. Cada vez que celebramos la Eucaristía o algún otro sacramento, el sacerdote nos dice” “Que la paz esté con ustedes”. Antes de recibir la comunión, el sacerdote nos invita a compartir la paz de Cristo. Debemos reconciliarnos entre nosotros antes de recibir a Cristo para vivir en paz. Cristo resucitado está en medio de nosotros para enseñarnos a perdonar y recibir el perdón de Dios y de nuestros hermanos.

La Divina Misericordia de Dios que celebramos hoy, es el regalo que Dios nos hace, de poder imitar a Cristo.

El Señor nos ama tal como somos, con nuestras debilidades y nuestra falta de  fe. Cristo resucitado está con nosotros para recordarnos todos los días que Dios nos ama.

Abramos el corazón, recibamos la paz de Cristo y descubramos la presencia del Señor resucitado en nuestra vida.

Dios nos ama y Cristo está con nosotros para recordárnoslo todos los días. Esa es la misericordia de Dios, el inmenso amor por cada uno de nosotros, a pesar de nuestras debilidades.

  P. Germán
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