2nd Sunday of Lent A LA, March 15th -16th, 2014

posted Mar 12, 2014, 5:54 PM by German Sanchez

2nd Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, March 15th -16th, 2014

 

1st Reading:  the book of Genesis 12,1-4a

Psalm : 32(33)4-5. 18-19. 20.22

2º Reading: the 2nd letter of Saint Paul to Timothy 1,8b-10

Gospel: Saint Mathew 17,1-9

 

All Christians know well the episode of the Transfiguration of Christ.

From this episode I would like to propose three points for reflection for this week:

- As Christ Himself, all the baptized are invited to be transfigured.

- As Christ Himself, all the baptized must recognize and announce that we are the beloved children of God.

- As the disciples did, all the baptized must live having confidence.

- As Christ Himself, all the baptized are invited to be transfigured.

The text of the Transfiguration says that when Jesus went to the mountain with Peter, James, and John, to meet Moses and Elijah, He began to shine with bright rays of light and His garments became white as snow.

When men and women allow the Spirit of God to dwell in them, their faces light up and their lives shine like the sun.

We know that on the day of our baptism, on the day of our confirmation, and each time we receive a sacrament, the Spirit of God comes to dwell in our hearts and, if we let Him act in us, our lives shine on and are transformed, transfigured.

- As Christ Himself, all the baptized must recognize and announce that we are the beloved children of God.

On the day of the baptism of Christ and the day of the Transfiguration, a voice from heaven said, This is my beloved Son, with whom I am well pleased; listen to him”. Through baptism we became God’s children and today the Church reminds us that we are the beloved children of God. This good news should cause us to rejoice and we should share it with all our brothers and sisters. If we are loved by God, we can announce to all our brothers and sisters that our God is a God of love who wholeheartedly wants to love and feel loved by all humanity.

- As the disciples did, all the baptized must live having confidence.

The text of the Transfiguration narrates that the disciples felt great fear. Fear is part of life and there are times when we do not feel strong enough to face our problems and then, fear grips us.

In the face of fear, we hear the words of Jesus: Rise, and do not be afraid”.
The presence of God in our lives must fill us with confidence. The Lord overcame evil and promised to always be with us to enlighten us and give us strength to fight anything that might disturb our lives.

In the difficult moments of our existence, let’s listen to the voice of Jesus saying: “Rise, and do not be afraid. I am with you and nothing can harm you.

Amen

Fr. Germán

2º Domingo de Cuaresma Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 16 de marzo del 2014

1ª lectura: del libro del Génesis 12,1-4a

Salmo : 32 (33) 4-5. 18-19. 20.22

2ª lectura : de la 2ª carta de San Pablo a Timoteo 1,8b-10

Evangelio: de San Mateo 17,1-9

 

El texto de la Transfiguración de Cristo es muy conocido por todos los cristianos.

A partir de ese texto, quisiera proponerles tres puntos de reflexión para esta semana:

- Como Cristo, todos los bautizados estamos invitados a transfigurarnos.

- Como Cristo, todos los bautizados debemos reconocer y anunciar que somos los hijos amados de Dios.

- Como los discípulos, todos los bautizados debemos vivir con confianza.

 

-Como Cristo, todos los bautizados estamos invitados a transfigurarnos.

El texto de la Transfiguración nos dice que cuando Jesús estaba en la gran montaña con Pedro, Santiago y Juan, para encontrarse con Moisés y Elías, su rostro se manifestó  resplandeciente como el sol y sus vestidos blancos como la nieve.

Cuando un hombre o una mujer se dejan habitar por el Espíritu de Dios, su rostro se ilumina y su vida brilla como el sol.

Nosotros sabemos que el día de nuestro bautismo, como el día de nuestra confirmación y cada vez que recibimos un sacramento, el Espíritu de Dios viene a habitar en nuestro corazón y si lo dejamos actuar en nosotros, nuestra vida se transforma, se transfigura, brilla.

- Como Cristo, todos los bautizados debemos reconocer y anunciar que somos los hijos amados de Dios.

El día del bautismo de Cristo y el día de la Transfiguración, una voz del cielo dijo: “Este es mi hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Por medio del bautismo hemos aceptado ser hijos de Dios. Ese día, la Iglesia nos recuerda que somos los hijos amados de Dios. Esta buena nueva debe alegrarnos y debemos compartirla con todos nuestros hermanos y hermanas. Si nos dejamos amar por Dios, podemos anunciar a todos nuestros hermanos y hermanas que nuestro Dios, es un Dios de amor que desea, de todo corazón, amar a la humanidad y sentirse amado por todos.

-Como los discípulos, todos los bautizados debemos vivir con confianza.

El texto de la Transfiguración, nos dice que los discípulos de Jesús sintieron un gran temor. El miedo forma parte de nuestra vida, hay momentos en nuestra existencia, en los cuales no nos sentimos fuertes para afrontar las dificultades, entonces miedo nos invade.

Frente al miedo, debemos escuchar las palabras de Jesús: “Levántense y no teman”.

La presencia de Dios en nuestra vida debe llenarnos de confianza. El Señor venció el mal y nos prometió estar siempre con nosotros para iluminarnos y darnos la fuerza para combatir todo lo que puede perturbar nuestra vida.

En los momentos difíciles de nuestra existencia, escuchemos la voz de Jesús que nos dice: “Levántate y no temas. Yo estoy contigo y nada ni nadie puede hacerte daño”.

Amén    

P. Germán
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